El término 'glamping', una fusión de las palabras glamour y camping, ha ganado gran popularidad en el turismo nacional, especialmente en destinos que buscan ofrecer una experiencia cercana a la naturaleza sin renunciar a las comodidades propias de un hotel de lujo.
A diferencia del camping tradicional, en el que los visitantes deben armar su propia carpa y llevar todos los implementos necesarios, el glamping proporciona estructuras como domos o yurtas, que cuentan con cómodas camas, electricidad y, en muchos casos, incluso baños privados.
Aunque esta modalidad de alojamiento existe desde hace varios años, en Chile ha cobrado mayor relevancia en los últimos tiempos, particularmente en destinos turísticos reconocidos por su belleza natural, como el Valle de Elqui, Torres del Paine y Cajón del Maipo. Recientemente, San Pedro de Atacama se ha sumado a esta tendencia, ofreciendo glampings que integran experiencias astronómicas en uno de los cielos más despejados del mundo.
A pesar de las claras diferencias entre ambas formas de acampar, desde el Servicio Nacional del Turismo (SERNATUR) informaron que aún no se ha establecido una categoría específica para registrar este tipo de alojamientos. Como resultado, los establecimientos dedicados al glamping continúan siendo clasificados como campings.
¿Por qué es tan atractivo el modelo?
El atractivo de este modelo radica precisamente en la combinación perfecta entre naturaleza y confort. Gracias a esta propuesta, los visitantes pueden disfrutar de un entorno natural mientras se alojan en carpas o domos completamente equipados, muchos de los cuales incorporan energías renovables, fomentando así el cuidado del medio ambiente y la sustentabilidad.
En San Pedro de Atacama, glampings como Altos de Quitor han adoptado iniciativas ecológicas, como sistemas fotovoltaicos para abastecer energía y la reutilización de materiales, contribuyendo a un turismo más responsable.
Hacienda Miraflores es uno de los destinos que ofrece alojamiento bajo el formato de glamping en Valle del Elqui. Víctor Godoy, director de proyectos, detalló que sus instalaciones están diseñadas para fusionar comodidad con respeto por el entorno.
"Nuestros glampings están equipados para brindar la comodidad de un hogar, manteniendo un firme compromiso con la sustentabilidad y el respeto por la naturaleza", señaló Godoy.

Por su parte, Mauricio Farías, fundador de Domos Iloca Glamping, señaló que su propuesta busca ofrecer una experiencia única de este tipo de alojamiento. "Nuestro objetivo es brindar una experiencia en medio de un estilo de alojamiento novedoso que se ha hecho tendencia en el tiempo, donde nuestros clientes se sientan cómodos y conectados con la naturaleza".
San Pedro de Atacama, por su parte, ha convertido sus glampings en verdaderos centros de exploración astronómica. Altos de Quitor colabora con Atacama Deep Sky para ofrecer tours astronómicos, donde los visitantes pueden observar el cielo del desierto mediante telescopios de alta gama y guías especializados.
“Contamos con 3 telescopios dobsonianos de alta gama de 16 pulgadas de diámetro, punteros laser verdes para identificar objetos, y filtros lunares. Hacemos tours bien estructurados con grupos de no más de 10 personas por telescopio y un guía (bilingüe) por cada grupo”, afirma Marcos Reyes, director de Atacama Deep Sky.
¿Qué esperar en un glamping?
Los precios y los formatos de esta modalidad varían según el destino, por lo que es fundamental investigar primero qué opciones se ajustan a tus necesidades si estás considerando este tipo de alojamiento para tus próximas vacaciones.
Por lo general, tanto los domos como las carpas tienen capacidad para alojar entre dos y cuatro personas. Algunas alternativas solo incluyen camas dentro del domo, mientras que otras cuentan con comodidades adicionales como comedores, frigobares, electricidad e incluso aire acondicionado.
Por ejemplo, Hacienda Miraflores ofrece seis carpas para dos o cuatro personas desde $130.000, y cinco domos para cinco y seis personas desde $150.000. Estos alojamientos están equipados con baños privados, áreas de cocina y parrillas, además de acceso a tinajas y al río que cruza la hacienda.
Mientras que en Domos Iloca, los precios oscilan entre $50.000 y $60.000 dependiendo de la ubicación del domo, con capacidad de hasta cuatro personas. Los domos de mayor valor tienen vista directa al mar. Cada uno cuenta con baño y cocina privada en el exterior, además de un área de living y comedor en su interior.
En San Pedro de Atacama, Altos de Quitor ofrece habitaciones tipo yurtas y carpas térmicas desde $90.000, con acceso a zonas comunes sustentables y la posibilidad de una guía astronómica.
El glamping sigue ganando popularidad como una alternativa ideal para quienes buscan una experiencia inmersiva en la naturaleza sin renunciar a la comodidad.
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