Según un reporte de IKEA, considerando un total de 57 países, Chile se encuentra tres puntos abajo del promedio global en el "Índice del Sueño", estudio que reveló los hábitos a la hora de dormir tanto en nuestro país como en el resto del mundo.
Chile obtuvo 61 puntos de un máximo de 100 en el Índice del Sueño de IKEA, mientras que el promedio de los países es de 63 de 100.
Además, según el estudio, Chile se encuentra solo 15 puestos más adelante del país con peor resultado en el Índice del Sueño. Se trata de Noruega, con 56 puntos.
Para dicho índice, también apodado Sleep Report, se tomaron 5 factores en cuenta: la calidad del sueño, la continuidad del sueño, la duración del sueño, el tiempo para conciliar el sueño y el estado de la persona al despertar.
IKEA contó con la participación de 55 221 personas. Este estudio tenía como objetivo analizar las barreras para el buen dormir. Es un reporte a nivel nacional, con datos de distintos sectores socioeconómicos y rangos etarios.
La desigualdad del sueño: Cómo los ingresos, nivel educativo y el tener hijos afecta el sueño de los chilenos
Idealmente, las personas en Chile desearían dormir cerca de 8 horas por noche. Sin embargo, según la investigación, un 38% de los chilenos duerme 6 horas o menos. Asimismo, un 45% aseguró no dormir lo suficiente. De esta manera, el estudio reveló que existe una brecha de 1 hora y 34 minutos entre lo que nos gustaría dormir y lo que en realidad dormimos los chilenos.
Según el estudio de IKEA, existe una desigualdad del sueño en Chile. El reporte dividió en tres categorías los niveles de ingresos económicos. En la categoría Ingresos Bajos, el puntaje del Indicador del Sueño era de 56 puntos, mientras que el puntaje de aquellas personas con Ingresos Altos fue de 66 puntos.
En esa misma línea, quienes consideraron que tenían un nivel educativo bajo, acumularon un promedio de Indicador del Sueño de 57 puntos. En cambio, la categoría nivel educativo superior, obtuvo un promedio de 65.
De hecho, las mujeres con hijos pequeños tienen 57 puntos en el índice. Es decir, dos puntos menos que el puntaje promedio de las mujeres, que ya de por sí es cinco puntos inferior al del promedio masculino.
Con respecto a las minorías LGBTQ+, los resultados muestran que este grupo tiene siete puntos menos en el Indicador del Sueño que el promedio nacional.
Consecuencias y recomendaciones para un buen descanso
Dentro de los hábitos para conciliar el sueño, en Chile un 81% utiliza el celular antes de dormir. Esto equivale a un 9% más que el promedio global. Además, un 64% afirmó ver televisión, es decir casi el doble del porcentaje promedio mundial, de 39%.
Según la directora técnica de la Clínica Somno, Trinidad Pascual, se debe evitar el uso del celular antes de dormir, ya que dificultan la secreción de melatonina.
“Dejar de lado la pantalla del celular y la televisión, pues emiten luz azul, que le hace creer al cuerpo que aún no es hora de dormir y le impide secretar melatonina que es la hormona que ayuda a conciliar y mantener el sueño. Además, las redes sociales y la televisión generan mucha ansiedad, entonces es mejor dejarlas fuera de la habitación. También es positivo preferir las luces cálidas y/o de baja intensidad, o blackout para quienes les funcione", señaló Pascual.
Asimismo, la directora de la Clínica Somno explicó que la falta de sueño puede generar depresiones, ansiedad y aumentar la probabilidad de tener un accidente durante el trabajo.
"Mucha gente tiene trastornos mentales, trastornos de salud mental, producto de que no descansa bien. También tenemos problemas que van más allá de lo psicológico (...)Nosotros vemos mucho en la clínica personas que trabajan en el día realizando, por ejemplo, actividades peligrosas; manejar, conducir camiones, etcétera. No dormir bien ni descansar es un riesgo latente a que esa persona tenga un accidente en el día en su trabajo o también en algún trayecto", aseguró.
Para evitar las consecuencias de un mal descanso, se recomienda crear una habitación con texturas, orden y colores específicos. Cristián Preece, interiorista, sugirió evitar tonalidades fuertes y reemplazarlas por elementos de colores neutrales, como el color arena o un verde suave.
“Los olores, por ejemplo, ayudan a un buen dormir, entonces de pronto es buena idea incorporar par de velitas, prenderlas un momento en la habitación para bajar la intensidad y luego apagarlas al acostarnos. Y obviamente tenemos que ir adaptando nuestras sábanas, plumones o almohadas al cambio de temporada para obtener la temperatura ideal y en colores que otorguen calma”, afirmó Preece.