A pesar de la fluctuación del dólar y las incertidumbres internacionales, el 2024 marca un cambio en el escenario económico, con una disminución de la inflación y tasas de interés más estables.
Un estudio de la startup chilena de planificación financiera Patrimore, titulado "Primer Reporte de Composición de Portafolios de Inversiones", analiza la estructura de cerca de 600 portafolios de sus clientes y revela las preferencias de inversión en el país.
El estudio destaca que, aunque los depósitos a plazo (DAP) han perdido terreno, siguen siendo el instrumento preferido por los inversionistas medios y avanzados, representando el 20,5% del capital destinado. Les siguen las acciones con un 14,2% y los fondos mutuos con un 12,3%. Sorprendentemente, las criptomonedas han ido en aumento considerable, captando un 8,3% del capital.
“Este análisis tiene la ventaja de ser una fotografía valiosa para tomarle el pulso al mercado y cómo reacciona ante un escenario que va cambiando. Habla de un comportamiento del inversor medio o avanzado, ya que en este caso medimos a clientes que ya cuentan con cierto conocimiento y capital para una estrategia de diversificación”, aseguró Sergio Tricio, CEO de Patrimore.
Las cuentas de ahorro continúan siendo una opción relevante, captando un 10,5% del capital. Mientras tanto, las cuentas corrientes y APV muestran una baja participación, con un 6,5% y 5,9% respectivamente, y el dinero en caja se sitúa en un 6,5%. Finalmente, un 12,5% del capital se destina a otros instrumentos de inversión y ahorro no convencionales.
Fernando Slebe, gerente de inversiones de Patrimore, señaló que "si bien, de acuerdo a datos de la CMF los depósitos a plazo crecieron un 15,1% interanual en 2023, ya comenzamos a observar una caída en los flujos. Probablemente, eso se explique por un traslado hacia los fondos mutuos de deuda de corto plazo o a la renta fija tradicional”.
Comparando la composición de los portafolios entre el trimestre móvil de diciembre-febrero y el de enero-marzo, los DAP ya mostraron una caída del 22,4% al 20,5%.
“Pese a ese cambio, creemos que de todas formas hay una especie de ‘atraso’ en el cambio de estrategia, ya que aún hay muchos inversores que destinan buena parte de su capital en los depósitos a plazo, siendo que las condiciones están siendo más favorables para la renta fija”, señaló Slebe.