Cuando el fondo más conservador deja de serlo (y nadie asume la responsabilidad)

19 de octubre de 2026

Foto: monthirayodtiwong

La caída del fondo E de las AFP abrió una incómoda polémica en el sistema de pensiones. El multifondo más conservador perdió 10,39% real entre enero y septiembre, y solo el mes pasado retrocedió 4,92%. Cuesta explicarle a alguien que eligió (o fue obligado a...) el fondo más “seguro” que su ahorro de jubilación perdió una décima parte en tan solo nueve meses.

La explicación está en una apuesta de las administradoras. Con contratos llamados swaps, tomaron una posición que gana si las tasas de interés bajan, sin comprar bonos de largo plazo. Pero las tasas subieron, y esa posición se transformó en pérdida. A eso se sumó una cobertura cambiaria muy agresiva, que impidió que el alza del dólar amortiguara el golpe.

    Lo que más preocupa son los jubilados y quienes están por pensionarse. Como explicaron varios académicos en un reportaje que llevamos este sábado, para quien se pensiona este año, recuperar lo perdido es prácticamente imposible. Son justo quienes tienen menos tiempo para esperar que el mercado se recupere.

    Mientras tanto, pareciera que todas las partes buscan desentenderse. Las administradoras hablan de una estrategia de largo plazo, el regulador dice estar preocupado y las ex autoridades meten leña al fuego, pero quienes perdieron plata no encuentran a nadie que asuma responsabilidades.

      El punto de fondo es que las AFP administran ahorros ajenos y tienen un deber fiduciario, es decir, la obligación de actuar siempre en el mejor interés de sus afiliados. Eso importa todavía más porque el próximo año comienzan a operar los fondos generacionales y las personas dejarán de elegir su multifondo. Si el afiliado ya no decide, este ahorro forzoso -por muy justificado que esté- requerirá mayores niveles de confianza y transparencia.

      Confianzas que se pueden quebrar fácilmente. La reforma previsional consiguió, con un acuerdo transversal en 2025, darle al sistema una legitimidad que se había perdido.

      Por lo mismo, esta polémica abre una peligrosa puerta para que recobren oxígeno quienes quieren demoler el sistema de capitación individual.

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