Las transferencias electrónicas (TEF) siguen ganando terreno entre los comercios en Chile. Sin embargo, su mayor adopción todavía convive con procesos manuales que dificultan su integración a la operación diaria de los negocios.
Esta fue una de las principales conclusiones de la 'Encuesta Nacional de Uso de Medios de Pago Digitales en Comercios', elaborada por ChilePay junto a la Cámara Nacional de Comercio (CNC), cuyos resultados fueron abordados en un panel posterior a su presentación, con la participación de representantes de la industria.
Las cifras evidenciaron que las TEF pasaron de representar 31% de las ventas presenciales de los comercios en 2025 a 35,8% este año. Pese a este avance, 89% de las transferencias que reciben los negocios todavía se gestiona de manera manual.
"Hay interés en el uso (de las TEF), pero hay fricciones", señaló Claudio Raddatz, gerente de la División de Política Financiera del Banco Central.
En ese contexto, agregó que "hay espacio aquí para desarrollar un sistema de pagos inmediatos que resuelva estas fricciones y que podría generar un poco más de penetración que la que ya vemos".

La discusión coincide con la preparación de una consulta pública del organismo emisor sobre una futura normativa para fortalecer este tipo de pagos.
Automatización de los pagos para mejorar la productividad de los comercios
Andrés Pérez, economista jefe para Latinoamérica de Itaú, puso el foco en el impacto que tienen estos procesos manuales sobre la operación de los negocios.
"Acá claramente hay oportunidades para mejorar, reducir la fricción y hacer que la productividad vuelva a crecer", sostuvo Pérez. A su juicio, una mayor automatización requiere conciliación automática de los pagos, costos predecibles y acompañamiento durante la implementación.
Esta brecha también se refleja en la adopción de herramientas digitales. Un 32% de los comercios declara que quisiera utilizar más medios digitales, pero no sabe cómo hacerlo. La cifra sube a 38% en servicios y a 39% en restaurantes y hoteles.
Carolina Moreno, directora de Políticas Públicas para Chile, Perú y Bolivia de Mastercard, abordó la situación desde la perspectiva de los negocios de menor tamaño.
"Tenemos un desafío de, así como el 96% de los hogares cuentan con una tarjeta, cómo llegamos a que ojalá 100% de los comercios también tengan algún sistema de pagos", planteó Moreno.
La ejecutiva también vinculó la digitalización con la formalización y el acceso a financiamiento. La trazabilidad de los ingresos puede permitir que pequeños negocios acrediten su actividad y construyan información útil para relacionarse con instituciones financieras.
Fraudes: La importancia de una respuesta preventiva
El avance de los pagos instantáneos también plantea desafíos en materia de seguridad. El economista de Itaú advirtió que la naturaleza de estas operaciones puede aumentar la exposición al fraude.
"Los sistemas instantáneos irrevocables son reactivos para el fraude y un episodio masivo, en una etapa temprana, puede atrasar la adopción por años. La respuesta tiene que ser preventiva y no reactiva", señaló Pérez.

En ese sentido, Raddatz planteó que esta problemática debe incorporarse al desarrollo de los pagos inmediatos.
"Este tipo de sistemas existen en otras jurisdicciones, ya hay mecanismos (...) Así que no hay que inventar la rueda, hay que tomar lo que se ha hecho en otras partes", señaló.
La digitalización tampoco implica la desaparición del efectivo. El gerente del Banco Central señaló que este medio de pago seguirá teniendo un rol relevante en regiones, ferias libres y pequeños comercios, además de situaciones en que puedan fallar los medios de pago digitales.
"Asegurar la distribución del efectivo donde sea requerido es parte de nuestras obligaciones como institución. (...) Al mismo tiempo, nosotros tratamos de generar marcos regulatorios que habiliten y faciliten el desarrollo de la innovación digital. Son dos cosas que conversan y van de la mano", concluyó.
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