Kinnai es una startup chilena que busca facilitar la organización de las familias cuyos padres están separados, para coordinar las visitas, registrar gastos y pensiones alimenticias, además de mantener una comunicación ordenada entre ellos.
Para eso, combina distintas herramientas con inteligencia artificial (IA), que ayuda a automatizar tareas y ordenar distintos aspectos de la crianza compartida.
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La idea de crear Kinnai surgió luego de que un cercano de Gonzalo Ibarra, uno de los cofundadores, viviera un proceso de separación.
A partir de esa experiencia, Gonzalo y Pablo Ibarra decidieron crear una plataforma que ayudara a gestionar la coparentalidad y priorizara el bienestar de los niños.
Actualmente, la startup cuenta con cinco fundadores: Pablo y Gonzalo Ibarra, Sergio Gil Brignardello, quien aporta al desarrollo de producto, y los abogados Paula Villalobos y Rodolfo Marín.

Orientación y calma
La propuesta se estructura sobre tres pilares: organización, transparencia y calma. La transparencia busca que ambos padres tengan acceso a la misma información sobre pagos y gastos, mientras que la calma apunta a reducir las tensiones que pueden surgir en la crianza compartida.
“Cuando digo que sea transparente, es que la persona que está al otro lado de la mesa sepa efectivamente lo que yo estoy pagando, lo que se está haciendo y lo que estoy comunicando”, explica Ibarra.
La plataforma puede utilizarse de manera conjunta o unilateral, por lo que uno de los padres puede comenzar a registrar información sin que el otro progenitor tenga que incorporarse inmediatamente.

En un inicio, el desarrollo de Kinnai contó con la asesoría de más de 30 abogados especialistas en Derecho de Familia. Villalobos cuenta con cerca de 20 años de experiencia como abogada dedicada a temas de familia, de los cuales 12 los pasó en el Poder Judicial y siete como jueza de familia.
Su conocimiento se incorporó al trabajo de Lorenzo, un agente de IA que, según los fundadores, utiliza información sobre la legislación y jurisprudencia chilena en materia de familia. Su entrenamiento contempla la Ley de Familia y más de 600 casos de uso, con el objetivo de entregar información sobre derechos, deberes y el marco normativo aplicable.
“Lorenzo siempre te dice: ‘Yo no soy un abogado, no constituyo una asesoría legal propiamente tal’. Pero él sí te puede orientar en toda la información”, explica el cofundador.
Evitar conflictos y entregar respaldos
Kinnai reúne cinco módulos relacionados con las visitas, los gastos, las pensiones alimenticias, los acuerdos y la comunicación entre los padres. En el caso de las visitas, permite registrar los horarios de inicio y término, junto con la ubicación del teléfono mediante geolocalización.
Lorenzo puede leer una boleta, identificar su monto y categoría y distribuir el gasto según los porcentajes establecidos por los padres. Además, analiza los mensajes antes de enviarlos y, si detecta un tono potencialmente conflictivo, propone una versión más neutral.
La plataforma cuenta además con un sistema de respaldo documental. Según sus socios, los registros no se pueden editar ni borrar, y los usuarios pueden generar informes en PDF con una firma criptográfica que busca verificar su integridad y detectar eventuales modificaciones.
Estos informes están pensados para utilizarse en instancias de mediación o ante tribunales, según explican desde la compañía.
“Kinnai no solamente es una aplicación; nosotros estamos trabajando en formar un ecosistema”, señala Villalobos.
Módulo de apoyo para niños divergentes
Kinnai se lanzó en mayo de este año para web e iOS y en julio llegó a Android. La plataforma ya supera las 1.000 familias activas y entre sus próximos desarrollos contempla ampliar su alcance a familias cuyos padres no están separados, según explica su cofundador.
Además, la startup prepara un nuevo módulo “especializado en los niños que tienen neurodivergencia”, un grupo que, en palabras de Ibarra, “son un porcentaje cada vez más grande dentro del curso de infancia”.
La funcionalidad permitirá organizar información sobre controles médicos, terapias y continuidad de los fármacos, además de facilitar la distribución de los cuidados entre los padres.
Entre los próximos pasos de Kinnai está su expansión a países con una jurisprudencia similar a la chilena, como Argentina, Colombia, Panamá, Ecuador, Perú y México. La startup también busca cerrar alianzas con empresas privadas para incorporar la plataforma a sus programas de bienestar para trabajadores.
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