Arthur Laffer, economista y creador de la Curva de Laffer: "Todos los impuestos son malos. Algunos son peores que otros"

Durante su visita a Chile, el economista estadounidense sostuvo que el país debe retomar las políticas que lo hicieron próspero, defendió una menor carga tributaria y llamó a basar las decisiones económicas en evidencia.
Foto: Universidad del Desarrollo

Después de más de cuatro décadas sin visitar Chile, Arthur Laffer, creador de la 'Curva de Laffer', volvió a Santiago para participar de una conferencia organizada por el Centro de Investigación en Empresa y Sociedad (CIES) de la Universidad del Desarrollo (UDD).

La actividad reunió a diversas figuras del mundo económico chileno —entre ellas Klaus Schmidt-Hebbel, Rolf Lüders, Mario Farrén y Hernán Cheyre— para escuchar al economista estadounidense que asesoró a los gobiernos de Ronald Reagan, Margaret Thatcher y Donald Trump.

Chile ocupó un lugar central en la presentación. Laffer recordó sus primeras visitas al país durante la década de 1970 y aseguró que esas experiencias influyeron en el desarrollo de las ideas económicas que ha defendido durante gran parte de su carrera.

"Ustedes fueron el primer experimento real de la economía de oferta", indicó. Según el economista, Chile registró durante décadas el mejor desempeño económico de América Latina y todavía tiene la posibilidad de recuperar ese dinamismo.

Chile ya tiene la fórmula

Para Laffer, el país no necesita buscar modelos en el extranjero ni diseñar nuevas fórmulas para recuperar el crecimiento que alcanzó durante la década de 1990. La experiencia chilena, afirmó, evidencia qué políticas han dado mejores resultados.

"Hagan lo que hicieron cuando Chile fue próspero y volverán a ser prósperos. Hagan lo que hicieron cuando Chile fue un desastre y volverán a tener un desastre", señaló a Chócale.

Hernán Cheyre y Arthur Laffer (Foto: Universidad de Los Andes)

En esa línea, defendió una menor carga tributaria como una herramienta para fortalecer la economía. "Todos los impuestos son malos. Algunos son peores que otros", aseguró.

Explicó que un mayor nivel de impuestos desincentiva la inversión, el trabajo y la producción. El desafío, planteó, consiste en recaudar los recursos necesarios para financiar el funcionamiento del Estado con el menor impacto posible en la actividad económica.

También se refirió a la rebaja gradual del Impuesto de Primera Categoría, incluida en la Ley de Reconstrucción Nacional, que reducirá de forma paulatina la tasa que pagan las empresas desde el 27% al 23%.

"Para mí es como el hábito de fumar. No se deja de fumar dejando de consumir un cigarro al mes; si fumar es perjudicial, hay que eliminar el hábito de inmediato. Si una tasa impositiva corporativa más baja beneficia al país, ¿por qué esperar? Hay que hacerlo ya", señaló.

La evidencia como base de las políticas económicas

Laffer insistió en que las políticas económicas deben construirse sobre evidencia y no sobre opiniones personales.

"Las tres palabras que más odio, en cualquier idioma, son 'en mi opinión'. Esto no se trata de opiniones ni de cómo uno se siente. Se trata de los hechos (...) ¿Dónde están los datos? ¿Dónde están los números?", afirmó.

Ese mismo criterio, sostuvo, debe aplicarse al funcionamiento de la economía.

"Los empresarios son mucho más inteligentes que los políticos y que los profesores", comentó. Explicó que son ellos quienes finalmente invierten, generan empleo y responden a los incentivos económicos.

Laffer sobre Trump: "Hay que tomarlo muy en serio, pero no literalmente"

Al finalizar la conferencia, Hernán Cheyre tomó el micrófono para hacer una consulta. Recordó que, pese al Tratado de Libre Comercio (TLC) entre Chile y Estados Unidos, el país quedó sujeto a los aranceles impuestos por Donald Trump, y pidió a Arthur Laffer que aprovechara su cercanía con el mandatario estadounidense para convencerlo de eliminarlos.

La petición provocó risas en el auditorio. Entre bromas, Laffer respondió que describirse como un "buen amigo" del mandatario estadounidense era un concepto relativo.

"Decir que soy un buen amigo de Donald Trump es una expresión curiosa", respondió.

A su juicio, Trump utiliza los aranceles como una herramienta para negociar con otros países y conseguir concesiones en distintos ámbitos, más que como una política comercial permanente.

"Él cree que las herramientas comerciales son una forma muy efectiva de lograr que otros países presten atención a sus intereses", explicó.

Por eso añadió que "hay que tomarlo muy en serio, pero no literalmente. Habla en un lenguaje distinto".

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