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"Si no tomas acción, tu vida se va a destruir": Jimmy Corvalán, psicólogo experto en adicción al juego y ludópata inactivo

En conversación con Chócale, el psicólogo relató su experiencia con la ludopatía y advirtió sobre el aumento del juego online, especialmente entre jóvenes.
Foto: Jimmy Corvalán

El psicólogo Jimmy Corvalán dejó de apostar el 9 de diciembre de 2019. Hasta entonces, acumulaba más de 10 años de juego, con deudas, mentiras y un deterioro progresivo que, según relató, lo llevó a cruzar límites personales y económicos que nunca imaginó.

Hoy, tras seis años sin apostar, se dedica al tratamiento de personas con ludopatía y al estudio del fenómeno, una problemática que, advirtió, crece con fuerza en Chile.

“Soy psicólogo y actualmente tengo una especialización en juego. Llevo estos últimos dos años trabajando terapéuticamente con personas con juegos problemáticos y patológicos. ¿Por qué me acerco al juego? Porque también soy jugador, jugué por más de 10 años”, relató en conversación con Chócale.

Su historia comenzó en la adolescencia, con apuestas de bajo monto en juegos tradicionales, pero con el tiempo la conducta se intensificó. “Es una apuesta progresiva, tú partes jugando con montos bajos y terminas jugando todo lo que tienes”, explicó.

El punto de inflexión llegó años después, cuando conoció las apuestas online. “Ahí los montos empezaron a aumentar. Había apuestas que duraban 10 minutos, y se empezó a abrir una gama de juegos que no conocía”, recordó.

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Foto: Archivo

Delinquir para poder jugar: "El juego te rompe todos los límites éticos y morales"

Corvalán identificó 2019 como el momento más complejo de su vida. Durante ese año, la adicción alcanzó su punto máximo. “Normalmente, el juego te rompe todos los límites éticos y morales. Yo jamás iba a pensar que hubiera robado para jugar, pero empeñé cosas que no eran mías”, afirmó.

A esto se sumó el aislamiento. “Le debía plata a todos mis amigos, entonces me quedé sin núcleo, sin red social. Caía en actos delictivos para poder jugar”, agregó.

En esa línea, aseguró que el punto de inflexión no respondió a un hecho puntual, sino a la acumulación de decisiones. “Yo creo que fue un cúmulo de hechos, haber gastado plata que me regaló mi mamá para postular a una casa, haber mentido. Fueron una serie de malas decisiones”, recuerda.

Así, ese mismo año inició un proceso terapéutico que marcó el inicio de su recuperación, impulsado tanto por el desgaste emocional como por la necesidad de reconstruir su vida personal y sus vínculos más cercanos. Según explicó, fue también la primera vez que decidió enfrentar el problema desde una motivación propia y no solo por presión externa.

De la adicción a la rehabilitación

Para Corvalán, el proceso de dejar el juego no fue inmediato. “El síndrome de abstinencia fue muy duro; se siente dolor de cuerpo, dolor de cabeza, igual que cualquier adicción a sustancia”, explicó.

Sin embargo, la pandemia jugó un rol inesperado en su recuperación. “Se detuvieron muchos deportes, entonces no podía apostar. Sirvió como bloqueo, para colocar límites”, sostuvo.

Asimismo, este camino implicó reconstruir su rutina. “Empezar a llenar esos vacíos que te deja el juego fue complejo, pero ayudó tener una vida más calmada y más familiar”, señaló.

También debió reorganizar su tiempo y redefinir su identidad fuera de las apuestas, un aspecto que, según explicó, suele ser uno de los mayores desafíos en este tipo de dependencia. Esto, porque la ausencia de esta actividad deja espacios que antes ocupaban gran parte del día, por lo que reemplazarlos con nuevas dinámicas se vuelve clave para sostener el proceso.

Por ello, tras dejar de apostar, decidió profundizar su formación: tomó cursos en el extranjero y comenzó a investigar el fenómeno. Con el tiempo, abrió espacios de orientación y luego comenzó a atender pacientes, transformando su experiencia personal en una herramienta de trabajo clínico. “De verdad que ha sido un cambio de vida. Dejas el juego y, de verdad, tu vida mejora”, afirmó.

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Foto: Archivo

Ludopatía: Una adicción invisible que está en expansión

Desde su experiencia clínica, Corvalán advirtió que la ludopatía presenta características que hacen difícil su detección. “Es una adicción que no se ve. No hay rasgos físicos evidentes. Vive de la esperanza de que vas a solucionar tus problemas”, explicó.

En esa línea, cuestionó el rol que juega la industria. “Está todo construido con la intención de transformarte en adicto. Con estímulos intermitentes que hacen que sigas jugando”, afirmó. Además, planteó la necesidad de una regularización. “Si se regula, se pueden generar parámetros de control, limitar montos y facilitar la autoexclusión”, señaló.

A su juicio, la expansión del juego online ha modificado el perfil de quienes desarrollan conductas problemáticas. Hoy, explica, se trata de personas jóvenes, con acceso permanente a plataformas digitales y con una percepción de riesgo mucho más baja que en generaciones anteriores.

Según detalló, el fenómeno se ha normalizado en entornos cotidianos, lo que dificulta identificarlo como una conducta de riesgo. La facilidad de acceso, la falta de verificación de edad en algunas plataformas y la integración del juego en contenidos digitales han contribuido a esta expansión.

"Tomar acción marca la diferencia"

El psicólogo enfatizó la importancia de buscar ayuda a tiempo. “Solo el 8% de los jugadores buscan ayuda. Ahí está la diferencia: si tomas acción, puedes cambiar el curso”, señaló.

En esa línea, mencionó algunas señales de alerta a las que conviene prestar atención, como cambios de conducta, aislamiento, variaciones bruscas en el dinero disponible y un interés excesivo por estadísticas deportivas, conductas que pueden pasar desapercibidas en una primera etapa.

Desde su experiencia, el cambio puede ser rápido si se interviene a tiempo. “Tengo pacientes que en tres o seis meses ya son otros. La vida cambia cuando dejas de jugar”, aseguró.

Asimismo, Corvalán explicó que uno de los principales obstáculos para pedir ayuda es la vergüenza, lo que retrasa la intervención y agrava las consecuencias. En ese sentido, insistió en la necesidad de visibilizar el problema y generar más espacios de apoyo especializados.

También destacó que, a diferencia de otras adicciones, el juego no tiene una 'sobredosis' visible, lo que hace que el deterioro avance de forma silenciosa hasta que las consecuencias económicas o sociales se vuelven evidentes. Esto, dijo, refuerza la importancia de intervenir antes de que la situación escale.

Si no tomas acción, tu vida se va a destruir. La solución está lejos del juego”, concluyó.

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