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Pan, verduras de hoja, leche y huevos: Los alimentos que se verían más afectados por el “bencinazo”

El alza de combustibles comenzará a traspasarse a precios en alimentos y servicios, con efectos que se intensificarán en las próximas semanas.
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El encarecimiento de los combustibles, con alzas de hasta $392 por litro en gasolina y $580 en diésel, comenzará a sentirse en alimentos, transporte y servicios, en un efecto en cadena que —según expertos— seguirá presionando el costo de la vida.

Más allá del golpe inmediato al llenar el estanque, el alza se irá traspasando gradualmente al resto de la economía. A medida que avancen los días, distintos bienes y rubros comenzarán a reflejar mayores costos, especialmente aquellos que dependen de la logística.

“La transmisión no es lineal ni inmediata, pero es inexorable. En economías como la chilena, donde un altísimo porcentaje de la carga se mueve por carretera, el impacto se traslada en tres capas”, señaló René Fernández, economista y académico de la Universidad de Santiago.

En concreto, el efecto parte por productos frescos como frutas, verduras, pan y lácteos; luego se extiende a productos envasados de supermercados; y finalmente llega a servicios como fletes, delivery y calefacción. "Particularmente parafina y gas licuado, cuyo precio está correlacionado con derivados del petróleo”, añadió Fernández.

Alimentos lideran impacto

El golpe más inmediato se concentrará en los alimentos. Según Emilio Venegas, socio líder de Advisory en BDO Chile, el impacto de los combustibles en el precio final puede fluctuar entre 5% y 10%, dependiendo de la distancia entre producción y venta.

“Los alimentos son especialmente sensibles al precio de los combustibles, ya que su distribución implica una logística más compleja y extensa que la de otros bienes que se producen cerca de las ciudades. En muchos casos, productos como la carne se generan en el sur o se importan desde países vecinos, donde el transporte incide directamente en el precio final”, explicó.

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Productos como pan, leche, huevos, pollo y verduras de hoja figuran entre los más expuestos, ya que tienen poco margen para absorber estos mayores costos.

Otro factor clave es qué tan rápido se notan estas alzas en el bolsillo. Bárbara Sádaba, académica de la Universidad Diego Portales (UDP), advirtió que "la combinación de economía emergente e importadora de petróleo, como es el caso de Chile, la hace más vulnerable a traspasos a precios más rápidos y significativos".

En la práctica, el ajuste seguirá un patrón relativamente claro: durante la primera semana el alza se percibirá en las bencinas y el diésel; entre la segunda y cuarta semana comenzarán los ajustes en ferias, panaderías y almacenes; en el segundo mes aparecerán cambios en supermercados y servicios; y hacia el tercer mes se consolidará un nuevo nivel de precios.

En este punto, el cerebro ya ha ‘normalizado’ el nuevo costo, lo que es peligroso porque se pierde la capacidad de reacción”, advirtió Venegas.

Presión inflacionaria y tasas

El aumento de los combustibles también presionará la inflación, lo que abre un nuevo escenario para la política monetaria. Nicolás Román, académico de la Universidad de los Andes, señaló que el Banco Central deberá evaluar ajustes en la tasa de interés.

“El alza de los combustibles tendrá un impacto directo en la inflación y, ante ese escenario, el rol ahora recae en el Banco Central. La autoridad deberá evaluar si corresponde aumentar la Tasa de Política Monetaria (TPM), y todo indica que ese escenario es probable”, afirmó.

Agregó que, aunque los cambios no necesariamente ocurrirán de inmediato, el mercado ya anticipa movimientos en las próximas reuniones, lo que encarecerá el financiamiento a corto plazo y podría frenar la actividad económica.

"Este ajuste responde a la necesidad de contener presiones inflacionarias, pero tiene como contrapartida un menor ritmo de crecimiento, al restringir las condiciones de crédito y consumo”, añadió Román.

Dólar y petróleo siguen presionando

A este escenario se suma el factor cambiario. El dólar se mantiene en torno a los $915 y, junto al precio internacional del petróleo, sigue presionando los combustibles.

Diego Montalbetti, analista de mercados de Capitaria, explicó que el contexto global y los factores geopolíticos mantienen la volatilidad, lo que dificulta una baja rápida de precios.

“El mercado no va a esperar a que usted se adapte. Así que actúe con la cabeza fría, pero con la velocidad de quien sabe que el mayor costo no es el litro de bencina: es la indecisión”, concluyó Fernández.

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