El sueño de la casa propia sigue ocupando un lugar relevante entre las aspiraciones de los chilenos. Sin embargo, cada vez aparecen más obstáculos para concretarlo sin ayuda estatal.
Así lo mostró la Encuesta realizada por la Universidad de los Andes sobre Situación Habitacional, que reveló que un 85% de los encuestados considera importante o muy importante el “sueño de la casa propia”, mientras que un 81% afirmó que el rol del Estado resulta clave para acceder a una vivienda.
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En esa línea, los resultados reflejaron un escenario marcado por el encarecimiento sostenido de los precios inmobiliarios y por condiciones financieras más restrictivas. Con esto, la percepción ciudadana apuntó a que el esfuerzo individual ya no basta para comprar una propiedad, especialmente en los sectores medios.
De acuerdo con el estudio, la expectativa de respaldo estatal no solo se vincula al acceso a subsidios, sino también a políticas que permitan reducir los precios y facilitar el financiamiento, en un mercado que hoy se percibe como altamente exigente para los hogares.
El valor de la vivienda más allá de un simple techo
El investigador del Centro de Estudios Inmobiliarios de la Escuela de Negocios ESE de la Universidad de los Andes, Santiago Truffa, explicó que la vivienda cumple un rol central en la vida económica de las personas.
“La casa es uno de los activos financieros más importantes que tienen las personas. No es solo un techo, sino una forma de ahorrar, acumular riqueza y llegar a la vejez con mayor seguridad financiera”, señaló.

El académico sostuvo que esta valoración permite entender por qué, pese a las dificultades actuales, el anhelo de la casa propia se mantiene vigente. A su juicio, la vivienda continúa asociándose a un pilar de estabilidad y proyección de largo plazo para las familias.
Aun así, advirtió que este objetivo se vuelve cada vez más lejano para amplios sectores de la población, especialmente para quienes no califican para ayudas estatales y tampoco logran acceder al crédito hipotecario.
Precios, tasas y presión sobre la clase media
Truffa atribuyó el problema a factores estructurales acumulados durante la última década. En esa línea, indicó que entre 2010 y 2020 los precios de las viviendas prácticamente se duplicaron en términos reales, mientras los ingresos no crecieron al mismo ritmo.
A ello se suma el efecto de las tasas de interés. “Pasar de una tasa del 2% a una del 4% a 30 años implica una diferencia muy significativa en el monto total que las personas deben pagar, dejando a muchos fuera del sistema”, explicó.
En ese escenario, planteó que la clase media queda especialmente tensionada, ya que no logra acceder a subsidios y termina concentrándose en el mercado del arriendo.
Frente a este panorama, propuso como alternativa ampliar el apoyo estatal y aumentar la oferta habitacional, incorporando el uso de suelo fiscal y la revisión de regulaciones, con el fin objetivo de reducir los precios y ampliar el acceso al mercado habitacional.
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