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¿Por qué es tabú hablar de plata en Chile?

Vergüenza, miedo y herencia cultural explican el silencioso vínculo que los chilenos mantienen con el dinero.
Personas hablando de dinero.
Ilustración generada con IA

Hablar de dinero suele resultar incómodo. Pocos se atreven a revelar cuánto ganan, cuánto deben o cuánto ahorran. Y, aunque la transparencia financiera crece entre las generaciones más jóvenes, los expertos coinciden en que aún persisten profundas raíces culturales, emocionales y sociales que mantienen el tema bajo cuatro llaves.

Más allá de una simple costumbre, este silencio refleja una compleja red de creencias heredadas y miedos compartidos. Hablar de plata se asocia al mal gusto, al riesgo de ser juzgado o a la posibilidad de exponer vulnerabilidades personales.

En un país marcado por la desigualdad, estas conversaciones no solo generan incomodidad, sino que también evidencia brechas que muchos prefieren ignorar.

“El dinero es símbolo de poder, seguridad, estabilidad, oportunidades. Lastimosamente (y erróneamente también) lo consideramos como parte de nuestro valor como persona”, explicó la psicóloga Daniela Salinas.

“Cuando hablamos de dinero, hablamos de nosotros mismos, de quiénes somos, de cuánto valemos. Es algo bastante íntimo si lo pensamos desde ahí", agregó.

Hablar de plata como tabú: Una herencia cultural difícil de romper

El sociólogo Jorge Blake, académico del Laboratorio de Ciencias Sociales Aplicadas de la Universidad de Los Andes, sostuvo que el origen de este tabú es histórico.

“A diferencia de culturas más pragmáticas como la estadounidense, donde el éxito económico se celebra abiertamente, en Chile hemos heredado una visión del mundo más hispánica y católica, con ciertos resabios aristocráticos”, señaló.

En esa estructura, explicó, hablar de dinero era “una preocupación de quienes no tenían su posición asegurada”. La élite chilena —según Blake— “no basaba su estatus en el dinero ‘ganado’ con esfuerzo, sino en el linaje, la posesión de tierras y el prestigio social”.

Ahora, aunque esta visión se ha diluido, “dejó la impresión de que transparentar las finanzas es algo poco refinado”, aseguró.

"Preguntar ‘¿cuánto ganas?’ no es solo una consulta económica, es una forma de ubicar a la otra persona en el mapa social", reflexionó.

Tasas de interés y alternativas a los depósitos a plazo (DAP)
En Chile para muchos es un tabú hablar de plata y dinero

En este sentido, el académico advirtió que el silencio tiene consecuencias concretas. “Si en la casa nunca se habla de dinero, puede llegar a ser más difícil que las personas adquieran conciencia financiera tempranamente. Creo que el silencio en torno al dinero también podría llegar a ser un cómplice pasivo de la desigualdad”, enfatizó.

Vergüenza, miedo y salud mental

Desde el ámbito de la psicología, este tabú tiene efectos directos sobre el bienestar emocional. Salinas afirmó que “al ser un tema sensible, puede ocurrir que nos angustiemos, nos asustemos o nos pongamos nerviosos o nerviosas al momento de hablar de dinero”. Esa ansiedad, explica, “disminuye nuestra racionalidad y nos lleva a actuar desde la emoción o la impulsividad”.

La psicóloga e influencer de educación financiera, Carolina Molina, añadió que "a muchas personas les da miedo hablar de plata porque han tenido experiencias en las cuales ganan más, y les empiezan a pedir, aparecen amigos nuevos o derechamente gente que roba cosas”. Por eso, sostuvo, “existe este miedo a decir que tenemos plata porque nos pueden robar, engañar o aprovecharse de nosotros”.

Molina también enfatizó el componente de género. “A las mujeres se nos educó para ser discretas, no para ser ambiciosas y obviamente no parecer interesadas. Entonces, cuando una mujer habla de plata todavía incomoda, porque culturalmente se asocia a que es de mala educación”.

Por su parte, desde la perspectiva de la educación financiera, los economistas Nicolás Hardy y Marcela Perticará, académicos del Departamento de Economía de la Universidad Diego Portales, aseguraron que la vergüenza financiera “es particularmente destructiva” y puede generar un “espiral vicioso” donde la persona evita el tema, toma malas decisiones y agrava sus problemas económicos.

Las nuevas generaciones rompen el silencio: Hacia una conversación más sana

Para los expertos, superar la vergüenza en torno al dinero requiere educación financiera y práctica.

Molina, por ejemplo, recomendó “entender qué significa para uno mismo la plata, así como qué relación he tenido con el dinero”. Asimismo, sugirió normalizar las conversaciones familiares. “Hablar del presupuesto, de las deudas o de las metas sin juicios personales socializa a los hijos en un diálogo saludable sobre dinero”.

Blake, por su parte, coincidió en que el cambio es cultural y gradual. “Hoy las generaciones jóvenes tienen menos pudor al hablar de sus ingresos con sus pares. Hay una suerte de liberalización en este sentido, como también ocurre con otros temas antes prohibidos”.

Finalmente, Hardy y Perticará subrayaron que romper el silencio no depende únicamente de la disposición individual, sino también de la estructura social. En su análisis, plantearon que “vivimos en una paradoja donde necesitamos hablar más de dinero, pero cada vez que lo monetizamos o formalizamos demasiado, podemos destruir precisamente las normas sociales que queremos preservar”.

Por ello, plantearon buscar un equilibrio que permita abrir el diálogo sobre finanzas personales y colectivas, sin convertir cada conversación en una transacción. “El desafío está en encontrar formas de hablar de dinero sin que desaparezcan las relaciones humanas que lo rodean”, cerraron.

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