La empresa chilena Pock convierte residuos plásticos en un material de alta resistencia, diseñado para tener una larga vida útil. Su meta es posicionarse como una alternativa sostenible frente a insumos tradicionales como la madera o el fierro, con un enfoque particular en el diseño de mobiliario urbano.
Matías del Sol, fundador de Pock, comenzó su trayectoria en Pucón con Tol, una compañía dedicada a la gestión de residuos de construcción. Fue en ese contexto donde identificó que el plástico representaba uno de los materiales más complejos de reutilizar.
“Si no existen empresas valorizadoras como lo que hace Pock, ese plástico termina en el mar”, advirtió del Sol.
Inspirado en modelos internacionales, Matías decidió importar tecnología capaz de procesar desechos plásticos y convertirlos en productos funcionales. Actualmente, la empresa trata cerca de tres toneladas diarias y solo recibe el material que puede reinsertarse en el mercado.
Productos duraderos y funcionales a precios competitivos
La propuesta de valor de la empresa es clara: desarrollar productos duraderos, funcionales y a precios competitivos. Aunque el uso de plástico reciclado aporta un valor diferencial, el principal objetivo es que sus soluciones superen o, al menos, igualen la calidad de las alternativas tradicionales.
"Si no es competitivo con sus sustitutos, no tiene ningún sentido, porque nadie vive de la caridad. Yo no puedo pedirle a la gente que compre Pock porque es un producto reciclado. Yo tengo que pedirles que lo compren porque es competitivo", explicó Del Sol.

Actualmente, la compañía se especializa en mobiliario urbano fabricado con su propio material, incluyendo bancas, juegos para plazas, estructuras antivandálicas y más. Su foco está en clientes como municipios y organismos públicos.
Proceso difícil, pero con resultado
La empresa chilena ha avanzado sin recurrir a financiamiento externo, solventando cada etapa con recursos propios. Uno de los principales desafíos, según su fundador, ha sido poner en valor un material poco conocido por los consumidores. “La gente prefiere comprar algo por dos años y volver a hacerlo; vender durabilidad ha sido difícil”, reconoció.
A esa complejidad se sumó el reto de aprender desde cero a fabricar muebles resistentes y de buena calidad, lo que implicó un proceso marcado por constantes pruebas y errores.
Sin embargo, uno de los mayores logros de Pock ha sido desarrollar la capacidad de transformar plásticos de baja gama en materiales de alto estándar.
"Al principio partimos recibiendo plástico como puro 'filete', y es súper fácil hacer un rico asado con filete, pero hacer un asado con huachalomo es más difícil. Entonces, un gran hito ha sido desarrollar la tecnología y el conocimiento para fabricar un buen plástico, una buena tabla con plástico de mala calidad", expresó del Sol.
Con la mirada puesta en el futuro, el fundador espera que el insumo creado por la firma sea adoptado por una mayor diversidad de sectores.
"A mí me gustaría que el material Pock fuese incorporado como un material que muchas más industrias consideren. Es muy bueno, y esto no lo inventé yo; si tú vas a Alemania, Inglaterra, países escandinavos, este material está en el mercado, se vende en las ferreterías", concluyó Del Sol.
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