El Banco Central puso en consulta pública una propuesta para modificar la normativa que regula las tarjetas de pago, con el fin de habilitar su uso en los sistemas de transporte público masivo.
La iniciativa apunta a incorporar el uso de tarjetas bancarias —crédito, débito y prepago nominativas— como medio de pago directo en buses, metro y trenes que se encuentren regulados por el Ministerio de Transportes y Telecomunicaciones (MTT).
La propuesta modifica el Compendio de Normas Financieras (CNF), y considera la posibilidad de operar con validaciones fuera de línea, es decir, sin conexión en tiempo real con el emisor de la tarjeta al momento del viaje. Este mecanismo permitiría reducir los tiempos de espera en torniquetes o validadores y gestionar distintas tarifas de manera más eficiente.
“El pago del transporte público con las mismas tarjetas que se utilizan habitualmente para la compra de bienes y servicios es una tendencia creciente en distintas partes del mundo”, indicó el Banco Central en un comunicado. El organismo destacó experiencias similares en ciudades como Londres y su tarjeta Oyster.
En Chile, sin embargo, la tarjeta bip! representa un sistema cerrado exclusivo para el transporte público de Santiago. El nuevo esquema permitiría ampliar las opciones para los usuarios.
La validación fuera de línea es clave para evitar aglomeraciones, especialmente en horas punta. No obstante, también implica desafíos en términos de seguridad financiera. “Desde la perspectiva de la integridad y confianza en los medios de pago, un aspecto crítico es que las transacciones fuera de línea pueden permitir la realización de viajes sin contar con fondos suficientes al momento de la conciliación, lo que incrementa el riesgo de fraude en perjuicio del sistema de transporte o del emisor”, advirtió el ente emisor.
Para mitigar este tipo de riesgos, la propuesta contempla resguardos específicos. Uno de ellos es la definición de un límite máximo de exposición: si una persona realiza un viaje sin saldo suficiente, el monto que el sistema de transporte podrá exigir al emisor de la tarjeta no podrá exceder las 0,1 unidades de fomento (unos $3.800, según el valor actual de la UF).
Además, se establece un mecanismo de suspensión. “Deberá implementarse un sistema de conciliación que impida volver a utilizar el medio de pago en el transporte público hasta que los fondos hayan sido repuestos”. Esto significa que, tras una transacción no pagada, la tarjeta quedará bloqueada para viajes hasta regularizar la deuda.
La normativa solo aplicará a tarjetas abiertas nominativas reguladas por el Banco Central. Estas tarjetas deben estar a nombre del usuario y contar con mecanismos de seguridad y verificación adecuados. Las tarjetas emitidas en el extranjero también podrán ser utilizadas, pero el emisor deberá suscribir un acuerdo con el operador del sistema de transporte local, de acuerdo a las condiciones establecidas en el compendio.
Según un documento del Banco Central, el Ministerio de Transportes y Telecomunicaciones (MTT) está interesado en incorporar la modalidad de pago con tarjetas abiertas, para lo cual se han desarrollado programas piloto en algunas regiones del país. En esa línea, en febrero se publicó una resolución donde se establecieron las condiciones operacionales para el funcionamiento de este modelo.
"No obstante, desde una perspectiva de regulación financiera, pueden surgir problemas cuando se efectúan viajes sin que la tarjeta utilizada cuente con recursos suficientes para pagarlos posteriormente", señaló el ente emisor. Esto es de preocupación considerando que las tarjetas de prepago ni las tarjetas de débito asociadas a cuentas vista tienen la posibilidad de sobregirarse.
El BCCh también destacó que este tipo de transacciones fuera de línea deben considerarse como excepcionales, y que “la captura en línea de las transacciones es un mecanismo más seguro, por lo que debe seguir siendo la primera opción en todos los demás rubros de comercio”.
El período de consulta se extenderá hasta el viernes 11 de julio.