Emprender antes de los 25: Gabriel Massuh, el empresario que desafió las reglas del éxito

Uno de los ejemplos más inspiradores del mundo empresarial es el de Gabriel Massuh, quien a los 23 años cruzó fronteras para crear una compañía líder.

Cada vez más emprendedores deciden no esperar a tener años de experiencia para comenzar su negocio. Emprender joven es, para muchos, sinónimo de asumir riesgos, aprender rápido y desafiar las expectativas

Aunque muchos sueñan con iniciar un negocio, pocos se atreven a hacerlo antes de los 25 años. Sin embargo, hay historias que rompen todos los esquemas, como la de Gabriel Massuh, empresario chileno-ecuatoriano que se consolidó como referente en el competitivo mercado chileno de importación de frutas cuando apenas tenía 23 años.

Nacido en Guayaquil, Ecuador, e hijo de un agricultor, Massuh creció con una conexión cercana al mundo de la agricultura. 

Desde joven mostró un fuerte instinto para los negocios, pero fue su capacidad de adaptación y visión estratégica lo que lo llevó a dar un salto poco común: en 1993, decidió trasladarse a Santiago para fundar Bagno, una empresa centrada en la importación de plátanos, la fruta emblemática de su país de origen.

El valor de emprender joven: Una ventaja

Como Massuh, muchos jóvenes hoy deciden emprender temprano, ya sea desde sus regiones, mientras estudian, o incluso antes de cumplir los 20. ¿Qué los motiva? Más que el dinero, la libertad creativa y la posibilidad de construir algo propio

Las nuevas generaciones no esperan “el momento ideal”. Prueban, se equivocan y mejoran en el camino. Y eso es lo que marca la diferencia hoy en día y para Massuh, lo fue hace casi 30 años.

Hoy las herramientas digitales, el acceso a conocimiento gratuito y las redes colaborativas permiten lanzar negocios desde un computador. Pero lo más importante sigue siendo la mentalidad”, aclara Gabriel Massuh.

Gracias a esa visión, su apuesta fue acertada. El plátano es hoy la fruta más consumida en Chile, con una preferencia del 70% según datos recientes y Bagno lidera su importación. 

Un camino no libre de obstáculos

Llegar y ser joven no es fácil y me enfrenté a prejuicios por mi edad y mi entusiasmo, donde muchos dudaron de mis capacidades”, recuerda Massuh. 

Emprender en un país desconocido significó aprender a moverse en una nueva cultura y entender a los consumidores locales.

También, ganarse la confianza de actores clave como proveedores, bancos y clientes fue fundamental, incluso en momentos en que la misma institucionalidad puso en duda sus operaciones.

En 2020, el Servicio de Impuestos Internos (SII) comenzó una indagación luego de identificar la emisión de 515 facturas por parte de 28 distintos proveedores, las cuales, según indicó el organismo, no correspondían a operaciones comerciales reales.

Como argumento de defensa, Massuh explicó que el rubro frutícola se caracteriza por una dinámica inestable, donde los proveedores varían constantemente, las adquisiciones se hacen en diferentes mercados y las condiciones comerciales pueden cambiar en pocos días.

Según lo informado por la prensa, el Tribunal Tributario Aduanero (TTA) de la Región Metropolitana resolvió a favor de Massuh, dejando sin efecto las liquidaciones realizadas por el SII.

Massuh no solo detectó una necesidad del mercado, sino que convirtió esa demanda en una oportunidad de negocio sostenible y escalable. Su historia es prueba de que la juventud, lejos de ser una debilidad, puede ser el motor para tomar decisiones audaces y disruptivas.

Su historia no solo inspira a otros jóvenes a confiar en sus ideas, sino que también invita a mirar el emprendimiento como un camino válido y poderoso para construir futuro. Porque cuando hay propósito y determinación, la edad deja de importar.

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