Pese a la contracción que experimentó la industria del lujo, cercana a un 3% y con un gasto total de 1,48 mil millones de euros a nivel mundial, algunos segmentos lograron sobreponerse a las condiciones del mercado.
Según la 23° edición del Estudio Anual del Lujo, publicado por Bain & Company y la Fondazione Altagamma, la búsqueda de experiencias personalizadas enfocadas en el bienestar fueron el motor de crecimiento para 4 segmentos: hotelería, yates, cruceros y comidas gourmet.
En el caso de la hostelería, se registró un aumento del 4% con tasas de ocupación fuertes y sostenidas. Entre las principales razones de esta alza se encuentran las reservas con uno o dos años de antelación; mayor volumen de personas ligado a viajes familiares multigeneracionales; el turismo de bienestar (como retiros de yoga o tratamientos de spa) y los viajes basados en experiencias (safaris, entre otros) que son cada vez más populares.
Por su parte, las comidas gourmet crecieron un 8%, impulsadas por la demanda de experiencias inmersivas, multisensoriales y orientadas al entretenimiento. Además, se observó un alza en opciones más saludables, éticas y respetuosas con el medio ambiente, como menús de temporada, alimentos de origen vegetal e iniciativas de cero residuos.
Los yates y jets privados aumentaron un 13%, experimentado un crecimiento constante en grandes entregas a clientes de interés. Los fabricantes están poniendo especial énfasis en implementar fuentes de energía renovables y tecnologías como la inteligencia artificial, para ofrecer experiencias personalizadas.
Finalmente, el segmento de cruceros de lujo experimentó un alza del 30%, por un renovado interés de personas con un alto poder adquisitivo que buscan experiencias íntimas e itinerarios centrados en la aventura y la conservación del medio ambiente.
Automóviles y vino: Los rubros más golpeados
Por su parte, las ventas de automóviles, el segmento más grande del mercado, disminuyeron un 5%, reflejando una tendencia a la baja que se percibió en la industria en general. Lo mismo ocurrió con las obras de arte, que cayeron un 7% debido a la menor venta de lotes de alto valor, influenciada por la inestabilidad geopolítica.
Una tendencia similar se observó en los vinos finos (-5%), que sufrieron una disminución debido a un comportamiento más cauteloso de los consumidores.
Los muebles de alta gama también experimentaron una baja del 2%, principalmente como resultado de los desafíos macroeconómicos y un mercado inmobiliario en desaceleración.