Las elecciones presidenciales de este año en Estados Unidos presentan un escenario inusualmente competido. Con una carrera muy cerrada entre el expresidente republicano Donald Trump y la actual vicepresidenta demócrata Kamala Harris, los votantes se encuentran en una encrucijada que podría redefinir el futuro de la nación.
Para muchos estadounidenses, esta elección no solo es un referéndum sobre la dirección actual de la política del país, sino una decisión sobre sus derechos fundamentales y el rol del gobierno en temas críticos como la economía, la salud pública, el cambio climático, y los derechos civiles.
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A la par, la composición actual de la Corte Suprema, con una mayoría conservadora, podría inclinar la balanza en favor de políticas más restrictivas en varios temas sociales, especialmente si Trump lograra un segundo mandato.
Este martes, el país enfrentará una de las elecciones más significativas en su historia reciente, donde ambos candidatos representan visiones profundamente diferentes para Estados Unidos.
Lo que está en juego en las elecciones presidenciales de Estados Unidos
La decisión entre Harris y Trump no solo es una elección de figuras, sino de futuros alternativos para Estados Unidos. Mientras Harris representa una apuesta por la continuidad progresista y el fortalecimiento de políticas de inclusión, Trump aboga por un regreso a políticas conservadoras con un enfoque en la economía interna y el fortalecimiento de las fronteras.
En temas de política exterior, Harris buscaría mantener alianzas globales y acuerdos multilaterales, mientras que Trump propone una postura más aislacionista.
En conversación con Chócale, Guido Larson, cientista político y director del Instituto de Humanidades y profesor en la Facultad de Gobierno de la Universidad del Desarrollo, destacó que estas elecciones podrían definir el rumbo de la estrategia internacional de Estados Unidos, particularmente en un eventual regreso de Donald Trump al poder.
Según Larson, Trump "ha mencionado que no le interesa mayormente el tema de Ucrania" y ha insinuado que optaría por una negociación directa con Vladímir Putin, lo que podría cambiar la dinámica del conflicto actual".
Además, Trump mantiene una postura de "aversión con China", que se traduce en políticas arancelarias que, según el académico, podrían tener efectos inflacionarios y seguirían marcando una tendencia de desvinculación de compromisos internacionales, como se observó en su primer mandato.
Larson enfatiza que, de consolidarse esta inclinación por un "Estados Unidos más autárquico," el impacto transformador de un segundo periodo de Trump sería significativo. No obstante, matiza que este cambio sería más bien un proceso prolongado que requeriría más de un mandato para consolidarse, en lugar de una transformación rápida e inmediata.
En el ámbito económico, Matthew Ryan, Head of Market Strategy de Ebury, plantea que "una victoria de Trump impulsaría al dólar estadounidense, especialmente con una victoria republicana total, ya que los inversionistas anticiparían inmediatamente la bajada de impuestos, el aumento de las tasas de la Reserva Federal, un mayor proteccionismo y un riesgo geopolítico elevado".
En tanto, Ryan señala que un triunfo de Harris generaría "movimientos más moderados en las divisas", aunque advierte que es probable que se produzca "una venta masiva del dólar y un repunte en las monedas de los mercados emergentes", solo por el hecho de descartar una victoria de Trump.
"Un Congreso dividido dificultaría la aprobación de las propuestas fiscales de cualquiera de los candidatos, si bien Trump tendría mayor facilidad para implementar sus planes arancelarios. En este escenario, aún se observaría una fuerte depreciación de las monedas de riesgo, especialmente las asiáticas vinculadas a la economía china, que sufriría las mayores consecuencias de las políticas de 'Estados Unidos Primero' de Trump", aseguró el experto de Ebury.
La importancia de la Corte Suprema en esta elección
Un aspecto fundamental de estas elecciones es el peso que la Corte Suprema podría tener en la implementación de políticas.
Con su mayoría conservadora, la corte podría ser un aliado crucial para Trump, quien podría avanzar en reformas restrictivas en materia de derechos reproductivos, control de armas, y protecciones ambientales. Por otro lado, un gobierno demócrata podría verse más limitado en sus objetivos progresistas debido a esta configuración de la corte, por lo que las elecciones también afectan indirectamente el equilibrio de poderes en el país.
Larson subraya el impacto que la Corte Suprema podría tener en el próximo mandato, en caso de un triunfo de Donald Trump, debido a los cambios ideológicos significativos que se realizaron durante su primer periodo.
"Durante el primer mandato de Trump se llenaron tres vacantes que cambian la orientación ideológica de la Corte," explica Larson, lo que ha dejado al tribunal con una inclinación conservadora.
La Corte Suprema, en sus palabras, "es en rigor el último tribunal que decide cuestiones sobre lo permisible o imprevisible en la sociedad," estableciendo límites sobre lo legal y lo moral en Estados Unidos.
Esta composición ideológica compartida con Trump podría traducirse en decisiones que respalden su agenda, ya que ambos comparten un "mismo esquema ideológico" que influye en sus visiones sobre políticas públicas y valores sociales.