Durante el Chile Day de este año, la presidenta del Banco Central, Rosanna Costa, destacó que uno de los objetivos del Plan Estratégico 2023– 2027 es, precisamente, “impulsar y facilitar los pagos por TEF”. Esta afirmación no solo demuestra la importancia de esta forma de pago, sino que también nos insta a considerar la manera en la cual podemos contribuir desde nuestro sector a su logro.
No es un misterio para nadie que la premisa fundamental para empujar el acceso al pago digital de forma universal, es el diseño de una experiencia de pago fácil, simple, económica y segura. Cuando se dice universal, hablamos de algo sistémico, que involucre a todos los incumbentes (estado, bancos, fintechs, comercios, personas, etc.) pero que esencialmente ponga a las personas en el centro.
Existen casos de mucho éxito en el mundo, donde se destacan 2 de manera muy sobresaliente; India (UPI o Unified Payment Interface y Brasil (PIX o pagamento instantâneo brasileiro). El caso Indio es un ejemplo en cómo generar un cambio cultural de manera eficiente, alcanzando en poco tiempo el principal objetivo que se estableció en el año 2016: reducir el uso de efectivo. ¿Y cómo lo lograron?, desarrollando una interfaz a través de la cual se puede transferir dinero entre cuentas bancarias, con solo un par de pasos, permitiendo alimentar múltiples cuentas de diferentes bancos en una sola aplicación móvil.
Pagos entre personas, entre comercios, de persona a comercio, de comercio a persona, la fricción es muy baja y el modelo rápidamente escaló. Pero quizás la clave del éxito no fue solo la experiencia, sino también quien impulsó y trabajó en conjugar todas las variables o a los incumbentes de esta solución, y no fue otro que el Reserve Bank of India (RBI). El RBI estableció como una de sus políticas principales el impulsar a India a convertirse en una economía digital, y vaya que se está logrando.
Dicho todo lo anterior, nuestro Banco Central tiene en el caso Indio una fuente clave en evidencia comparativa para el desarrollo de la economía digital en nuestro país. ¿Pero qué tan lejos estamos los chilenos hoy de lograr el acceso universal al pago por medios digitales?
Una de las cifras alarmantes que reveló el reciente informe de la Comisión para el Mercado Financiero es que los chilenos apalancamos 2,8 veces nuestras rentas. Este dato pone en evidencia una realidad preocupante acerca del endeudamiento de las familias en nuestro país y, al mismo tiempo, nos invita a reflexionar acerca de las formas en que podemos facilitar métodos de pago más seguros y accesibles.
En este sentido, impulsar los pagos por TEF es una fórmula que cumple con un doble objetivo: acceso al pago digital y prevención del endeudamiento, reduciendo el uso del crédito como medio y haciendo más consciente a la gente de su capacidad financiera real.
Desde mi perspectiva, los pagos por TEF son una herramienta fundamental para democratizar el acceso a los servicios financieros. Según el último informe del banco mundial, hasta 2021, solo el 24% de la población chilena mayor de 15 años contaba con una tarjeta de crédito. Lo anterior se traduce en que hay millones de personas que no pueden comprar en línea o acceder a ciertos servicios, simplemente porque no poseen una tarjeta de crédito.
Además, y según un estudio presentado por la consultora McKinsey, el método de pago favorito de los chilenos es el débito, debido al mayor control que este les entrega sobre sus gastos.
Las TEF son la forma de pago que hay que fomentar y empujar, primero porque son la opción menos expuesta en términos de fraude, protegiendo al consumidor. Segundo, porque su masificación a travésde los comercios de todos los tamaños añade incentivos también a estos últimos en la gestión de su propia caja, ellos, los comercios, son la verdadera puerta de entrada a la inclusión financiera.
En otras palabras, pretendemos que exista un sistema donde todos, independientemente de su acceso al crédito, realicen transacciones de manera rápida y segura.
Usemos como referencia el caso Indio, el de Brasil, participemos todos los actores para impulsar un ecosistema financiero digital abierto. No quepa duda que el Banco Central chileno cuenta con grandes aliados en casa para trabajar juntos en alcanzar una economía digital que ejerza liderazgo en la región.