Opinión | En palabras sencillas, ¿por qué no crecemos económicamente?

Sin duda alguna, los últimos acontecimientos a nivel mundial han introducido incertidumbre para todas las economías y por lo tanto, están afectando el crecimiento económico de todo el mundo y en particular de Chile (CEPAL lo proyectó en un 1,5% para nuestro país).

Antes del conflicto entre Rusia y Ucrania, por efectos de la pandemia, se esperaba un lento aumento del empleo -debido al cierre de muchas firmas y al menor ritmo de producción– y una alta inflación -por las medidas reactivadoras que los gobiernos usaron para aumentar la demanda agregada en cada país y las dificultades del transporte marítimo mundial-. Consecuentemente, se reactivó rápidamente el gasto (en sus diferentes componentes, exceptuando la inversión) sin una respuesta equivalente en la oferta agregada mundial y local, presionando en el nivel de precios.

Actualmente, la inflación en Chile tiene un componente externo (precio del petróleo y commodities en general) y un componente interno (políticas de reactivación local, y el tipo de cambio) lo que dificulta su control. Además la lenta recuperación del empleo actual se explica por los rezagos que existen para retomar la actividad fabril, cuando aún hay medidas sanitarias vigentes y no se ha regresado completamente a la presencialidad en todas las industrias. Por lo anterior, para estabilizar las economías locales de la inflación, se reduce la liquidez (Bancos Centrales de cada país actúan subiendo las tasas de interés) lo que aumenta los costos financieros por el mayor riesgo mundial y tiende a reducir la inversión local.

Para Chile, si consideramos que el objetivo macroeconómico principal es el control de la inflación, se esperarían entonces menos estímulos a la demanda agregada (por ejemplo reducción o eliminación del IFE, no aprobación de más retiros de las AFPs, tasas de interés altas, etc.) y sería deseable tener un mayor énfasis en políticas que ayuden al crecimiento de la oferta agregada, como por ejemplo, las que apuntan al fomento del empleo (mayor capacitación para la adquisición de competencias por parte de los trabajadores, estímulos a la innovación e inversión en tecnología, potenciar el emprendimiento, etc.). También es fundamental tener estabilidad y claridad en las reglas del juego locales (estamos muy cerca de un plebiscito sobre la constitución y se ha anunciado por parte del gobierno una próxima reforma tributaria).

En el ámbito de las personas, la recomendación es a no tomar créditos que puedan endeudarnos en exceso, ordenar nuestros gastos y cuidar mucho nuestros trabajos, dando el máximo de nuestro potencial y creyendo en que vamos a superar entre todos la actual coyuntura.

Daniel Soto Carrasco es economista y rector IP-CFT Santo Tomás de San Joaquín

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