El Dato de la Soa #2: Lavar la ropa en teletrabajo y no morir en el intento

El teletrabajo puede ser una aventura, en un momento estás en tu escritorio escribiendo algún informe o en una reunión y de la nada estás bajando a conserjería a pedir diarios viejos para poner en el suelo porque tu lavadora derramó un charco de agua suficiente que cubrió la logia completa. Historia real que hace unos días me pasó.

Desde que empecé la vida independiente de mujer adulta junto a la convivencia con mi señor pololo, una de mis obsesiones relacionadas con las tareas del hogar es el lavado de la ropa. No porque me guste sino que todo lo contrario, y por esa misma razón, me tomo esta tarea con mucho cuidado para no estar pasando ratos desagradables ni atrasarme con la pega.

Como muchas parejas que deciden vivir juntas, los primeros que días estuvimos sin lavadora y mientras esperábamos que llegara, el lavamanos fue la solución, especialmente para la ropa interior. Pero ya una vez con la lavadora, llegó el momento de esas soas que se preocupa desde el detergente, horarios para lavar y por supuesto gritar “LA ROPA” cuando quedaba en el balcón y caían un par de gotitas (porque de lluvia no vimos mucho en realidad).

Nunca pensé que el detergente se convertiría en un tema para mi rutina diaria, pero fue una de las primeras cosas con lo que que entendí que no todos los productos funcionan igual para las personas. Una noche desperté desesperada producto de la picazón, causada por un detergente que, si bien limpiaba todo, era demasiado fuerte para mi piel.

Fue así que buscando entre varias opciones como detergentes de guagua, otro que era promocionado en un comercial con “gente con onda” e incluso ése que tenía como rostro a Pancho Saavedra, terminé llegando a uno de producción sustentable: FreeMet. Desde hace tiempo que quería probarlo y la experiencia ha sido buenísima: de aroma suave, efectivo en limpieza y por sobre todo, su producción no genera un impacto negativo en el medioambiente. Como dato, en la página oficial pueden comprar el pack que incluye el detergente, lavalozas, limpiador multiuso y aromatizante para la ropa.

Una vez lavada la ropa viene la parte que se me hace más desagradable: tenderla. La vida en departamento da paso a esa “creatividad forzada” para lograr que todo lo que eché a la lavadora, quede milimétricamente colgado y ojalá estirado para no estar planchando y si se trata de las sábanas, parece que termino haciendo origami para que queden perfectas. Y es aquí en donde el tendedero es importante, está el que se abre como pirámide y otro modelo de “tres pisos” que incluso tiene para colgar camisas. Cualquiera de los dos está disponible en “los chinos” y también en la salvación de la pandemia, Mercado Libre.

¿Y por qué digo que lavar la ropa mientras estás en teletrabajo es una aventura? Porque con la nueva normalidad desarrollamos la capacidad de estar sacando la ropa de la lavadora, mientras escuchamos la reunión en la que están presentando el nuevo proyecto de la empresa y nos piden la opinión. En ese momento apenas logramos sostener con una mano el montón que recién sacamos y con la otra tomamos el celular para sacar el “mute” de la app y decir “sí totalmente de acuerdo, me parece excelente idea”.

Justamente esta escena me enseñó a que lavar la ropa es una tarea en la que uno se tiene que programar. Generalmente separo la ropa y cargo la lavadora la noche anterior (ya aprendí que nunca debo mezclar prendas rojas con otras más claras), para así a primera hora de la mañana echar el detergente, suavizante y listo. Mi mamá siempre me enseñó que la ropa se lava temprano para así aprovechar el día y se seque por completo.

La verdad es que no se necesita ser una experta para lavar la ropa, pero sí es importante organizar los tiempos, saber cuál detergente funciona mejor para las necesidades personales y tener claro que si no tiendes bien la ropa,  vas a tener que planchar hasta los calcetines.   

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