Cruceros y la alarma del Coronavirus: Esto es lo que debes saber

En estos días, los que han pensado en realizar un crucero próximamente o lo han deseado para su futuro, se han encontrado con un miedo no contemplado antes, como es el temor a enfermarse.

Generalmente lo que van a hacer un crucero temen al mareo, a aburrirse, a tener problemas con el idioma, etcétera, pero no piensan en algo como los problemas de salud. Sin embargo, los que hemos tenido el placer de hacer varios, sabemos que los problemas de salud en los cruceros son los que más deben preocupar y hemos aprendido estrategias para prevenir las enfermedades o atenderlas en caso de que se presenten.

El coronavirus (ahora llamada Covid-19) es una epidemia que es casi imposible prevenirla en forma personal y la reacción de las compañías navieras y de los países, se está demostrando efectiva a grandes rasgos, pero para cada pasajero afectado es una pesadilla. Las navieras siempre privilegian el conjunto de los habitantes de un barco por encima de un pasajero en particular y los países a los que arriban estos barcos ponen barreras sanitarias severas para evitar que una epidemia se propague en tierra.

Los dos cruceros afectados hasta ahora han tenido una resolución muy diferente. El Costa Smeralda que llegó a Civitavecchia fue retenido hasta que se probó la ausencia de la enfermedad. Sin embargo, los pasajeros perdieron su posibilidad de bajar a tierra y visitar Roma. Nadie indemniza a estos pasajeros ni reciben compensación, salvo casos muy específicos.

Por otro lado, el Diamond Princess que llegó a Yokohama, ha tenido el peor de los tratamientos por haberse comprobado la presencia de infectados. Se ha aislado a los pasajeros, los que no pueden salir de sus camarotes ni bajar del barco, aún así siguen declarándose nuevos casos, los que son internados rápidamente.

Problemas de salud más habituales en cruceros

Dejando el pánico de una epidemia frente a la cual no tenemos más defensa que la información, existen otros problemas de salud a los que podríamos que tener que hacer frente en un crucero.

El más habitual son los virus, ya sea gripales o grastrointestinales. Para esto las navieras tienen varias estrategias para proteger a los pasajeros de que no se extienda el contagio. Las medidas van desde aislar al enfermo, hasta proceder a desinfectar permanentemente las barandas, mantener la temperatura ambiente alrededor de los 21°C y estimular permanentemente a desinfectarse las manos cuando se va a los comedores o buffets. En código rojo, el barco no realiza actividades donde los pasajeros se amontonen, como las liquidaciones.

El otro problema son los accidentes o las enfermedades no infecciosas. En ambos casos, el barco cuenta con un consultorio médico, medianamente equipado, donde se atienden las emergencias o las consultas por problemas menores, en

todos los casos se factura al pasajero la totalidad de los servicios prestados. En caso más severos, el pasajero afectado será evacuado del barco en el primer puerto accesible y no puede retornar hasta estar completamente recuperado. Nadie lo va a resarcir por los días perdidos ni por los viajes que haga para alcanzar el próximo puerto, siempre que sea posible dentro del itinerario contratado.

Precauciones para unas perfectas vacaciones

La prevención es la principal arma, para eso contamos con los seguros médicos para viajeros que se ofrecen en el mercado, incluso los que ofrecen las propias navieras y también los seguros de cancelación por problemas que se presenten antes de embarcar y no perder lo abonado.

Algunos seguros también aceptan cubrir las enfermedades preexistentes por un cargo adicional.

Sin embargo, la mayoría de los seguros son contra reembolso, porque arriba del crucero no pueden acceder, por lo que es necesario contar con una tarjeta de crédito que nos cubra los fuertes gastos extraordinarios a bordo, los que luego nos serán devueltos por la aseguradora. Es muy importante leer muy atentamente dentro de las condiciones qué documentación nos será requerida para hacer el reclamo.

Ya en el barco hay algunas precauciones indispensables para todos los viajes. La principal es lavarse las manos con muchísima frecuencia y aceptar siempre cuando nos ofrece la tripulación algún tipo de desinfección para las manos y evitar consumir el agua no segura cuando bajamos a tierra.

Otra es llevarse un pequeño botiquín con los remedios más habituales en tu vida diaria, y sobre todo los que consumimos por algún tratamiento, es muy difícil conseguir medicamentos sin receta y a veces, ni siquiera se fabrican en otro país.

Por último, hay que evitar los excesos de todo tipo, están los que aprovechando el “all inclusive” se exceden en comer o tomar, los que quieren hacer todo el ejercicio que no hacen en todo el año y bailan hasta que amanece y después se van al gimnasio, los que se anotan en excursiones peligrosas para la que no están preparados y otras situaciones a las que nos lleva el entusiasmo por aprovechar al máximo las vacaciones.

No hay que preocuparse en demasía de los problemas de salud en los cruceros, pero si ser muy firmes en ocuparnos de la prevención que esté en nuestras manos y siempre seguir las indicaciones de la tripulación, que fue entrenada para cuidarnos y darnos una maravillosa experiencia.

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