El superintendente de Pensiones, Joaquín Cortez, y el presidente de la Asociación de AFP, León Fernández de Castro, protagonizaron en Londres un nuevo cara a cara sobre la implementación de la reforma previsional.
La conversación dejó coincidencias, críticas y advertencias sobre el alcance de la reforma previsional. Antes del diálogo, realizado en el ChileDay en Londres, cada uno expuso por separado.
¿Qué es ChileDay?
- ChileDay es una serie de encuentros anuales organizados por InBest Chile y el Ministerio de Hacienda en plazas financieras como Londres, Madrid, Nueva York y Toronto, que reúne a autoridades chilenas e inversionistas internacionales para presentar el panorama económico del país.
- El evento combina discursos de autoridades con paneles y reuniones bilaterales para atraer inversión extranjera y mostrar avances en la agenda de reformas económicas de Chile.
Cortez abrió con una presentación sobre el papel de los fondos de pensiones en el mercado de capitales y la economía chilena. Inició su intervención en inglés, pero se trataba de una broma: "Esta exposición va a ser en castellano. Era para poner nervioso a León nomás".
También defendió los fondos generacionales y el “círculo virtuoso” entre ahorro previsional, financiamiento y crecimiento.
Luego, Fernández de Castro expuso los desafíos que, desde la mirada de las administradoras, presenta el nuevo régimen de inversiones. "La reforma de pensiones no es una reforma como pareciera ser. Es un nuevo sistema de pensiones", sostuvo.
Terminadas ambas intervenciones, comenzó el panel moderado por la directora de InBest, Silvia Fernández, donde abordaron los plazos de evaluación, la licitación de afiliados y los ajustes pendientes.

"En este punto soy crítico"
El superintendente defendió el paso desde los multifondos hacia los fondos generacionales. "Yo fui inicialmente crítico de los fondos generacionales, pero me he ido convenciendo", reconoció.
Y agregó: "Me he ido convenciendo básicamente leyendo cosas del economista Robert Merton, que dice: 'Si no podemos hacer que toda la gente sea inteligente financieramente, por lo menos hagamos productos que sean inteligentes para ellos'".
Cortez, no obstante, cuestionó que el esquema de premios y castigos evalúe a las administradoras en períodos de tres años. "Como superintendente, no me corresponde ser muy crítico en la reforma, pero en este punto soy crítico. Creo que los 36 meses es un plazo muy corto", afirmó.
Asimismo, recordó que una vez preguntó a un premio Nobel en finanzas cuál era el plazo relevante para una pensión. “Me dijo 30 años”, relató. Aunque calificó ese horizonte como “impracticable”, planteó que “probablemente me parece más lógico” el esquema australiano, que se mide en ocho años.
Quien encabeza la Superintendencia de Pensiones añadió: "Lo más importante en el retorno de un portafolio es la asignación estratégica de activos. Y eso tiene que ver con la definición de carteras de referencia".

Fernández de Castro valoró los cambios realizados durante la consulta pública, pero insistió en que aún existe espacio para perfeccionarlos.
“Esto es un buen punto de partida, pero no es el punto de llegada. Y ese es el desafío que tenemos, cómo ir transitando e ir mejorando esto en el tiempo”, sostuvo el presidente de la Asociación de AFP.
Entre sus reparos, Fernández de Castro mencionó la trayectoria conservadora para los mayores de 50 años y la necesidad de contar con varios índices replicables.
El desafío de mover US$25.000 millones
Las principales alertas aparecieron al abordar la futura licitación de afiliados, un proceso que podría dejar en manos de una administradora entrante una cartera cercana a los US$25.000 millones.
Para Cortez, la competencia por ofrecer una menor comisión deberá estar acompañada de una evaluación rigurosa de la experiencia, infraestructura y capacidad operativa de los postulantes.
“Hay una cosa que un regulador no se deberá permitir, que es otorgar una licencia para administrar aproximadamente 25.000 millones de dólares y que después esa empresa, ese gestor, no sea capaz de hacerlo”, afirmó.
El superintendente enfatizó que no bastará con acreditar experiencia en el manejo de inversiones. La entidad adjudicataria también deberá ser capaz de cubrir el ciclo previsional completo, desde la recepción de las cotizaciones hasta la tramitación y el pago de las pensiones.
Algunas entidades, dijo, "pueden ser hábiles en manejo de portafolios, pero nunca han tenido que pensionar a alguien".
Fernández de Castro apuntó a los efectos que el traspaso podría tener sobre los mercados y las carteras. La primera transferencia está prevista para junio de 2028, en plena transición hacia los fondos generacionales. "Hay un desafío operativo y financiero súper importante", afirmó.
El dirigente gremial también cuestionó el beneficio para los afiliados. "El objetivo de la licitación fue bajar comisiones y no necesariamente eso conversa con mejores pensiones", sostuvo.

"Vamos a traspasar afiliados de los cuales más del 50% no cotiza, por tanto, no paga comisión, no va a recibir ningún beneficio de este movimiento. El 40% de los afiliados ya está en una de las dos AFP más baratas por proceso de licitación de nuevos afiliados", agregó Fernández de Castro.
El presidente de la Asociación de AFP sostuvo que "se está estresando bastante el sistema y los mercados por una solución que a lo mejor no va a apuntar correctamente a ese objetivo y va a tener un perjuicio fuerte en las pensiones. Y esa es un poco la preocupación que hay".
Un régimen que deberá seguir cambiando
Hacia el cierre, ambos coincidieron en que la implementación deberá evaluarse permanentemente. "Lo que no nos puede pasar es que pensemos que con esto tenemos los próximos 40 años", afirmó Fernández de Castro. A su juicio, el principal indicador será "si las pensiones mejoran o no mejoran".
Y puso foco en los cotizantes. " Si la gente sintió que esto de verdad es una mejora, se sienten empoderados y sienten que esto finalmente está transitando un camino para entregarles mejores pensiones. Por eso es que es tan importante no alejar a la gente del sistema. Permitirles volver a tomar decisiones", señaló el líder gremial.
Cortez reconoció que la elaboración del régimen fue acelerada. "Para mí fue muy rápido hacerlo en tres meses. Faltó probablemente más tiempo", admitió.
Además, definió el modelo como un work in process (trabajo en proceso) y enumeró materias pendientes: revisar el horizonte de inversión, perfeccionar el esquema de premios y castigos, incorporar presupuestos de riesgo y mejorar la diversificación.
"En el actual régimen de inversión, y a pesar de que yo soy uno de los autores, no hay nada que apunte a la diversificación", señaló Cortez.
Pese a los reparos, ambos cerraron con una coincidencia: el éxito del nuevo sistema deberá medirse por su capacidad de entregar mejores pensiones con un nivel de riesgo razonable.

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