Chile alcanzó un promedio de 457 pagos digitales por habitante al año, una cifra comparable con la de las economías que integran el Comité de Supervisión Bancaria de Basilea (BCBS), según el último informe de la Asociación de Bancos e Instituciones Financieras (ABIF).
El crecimiento estuvo impulsado por un mayor uso de tarjetas y transferencias electrónicas.
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Durante el trimestre móvil entre febrero y abril de 2026, el sistema registró un promedio mensual de 408 millones de compras con tarjetas de débito, 199 millones de transferencias electrónicas de fondos y 89 millones de compras con tarjetas de crédito bancarias.
A ellas se sumaron 67 millones de pagos con tarjetas de prepago y 4 millones de operaciones con tarjetas de crédito no bancarias.
Los datos dados a conocer por la ABIF se publican a pocas horas de que el Banco Central publique el Informe de Sistemas de Pago 2026.
Transferencias ganan protagonismo en los pagos digitales
Mientras las transacciones con tarjetas bancarias crecieron cerca de un 10% anual, las transferencias electrónicas de fondos lo hicieron alrededor de un 20% anual desde hace cinco años, consolidándose como uno de los medios de pago más dinámicos.
El documento también evidenció una mayor integración entre la banca y las instituciones no bancarias. Aunque el 71,5% de las transferencias todavía se realiza entre cuentas bancarias, las operaciones que involucran entidades no bancarias aumentaron de 2 millones a 50 millones mensuales en cinco años.
Esto refleja una mayor interoperabilidad y el desarrollo de nuevos modelos de pago.
En paralelo, Chile mantiene una alta disponibilidad de medios de pago. El país registra 2,6 tarjetas bancarias de débito y crédito por habitante adulto, una cifra superior a la mediana de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), que alcanza 2,5. Al incorporar las tarjetas de prepago, el indicador sube a 3,7 tarjetas por adulto.
Crédito mantiene un crecimiento acotado
En materia de crédito, las colocaciones totales anotaron una variación real anual de -0,1% en junio. La cartera comercial retrocedió 1,7%, mientras que los créditos hipotecarios y de consumo crecieron 1,7% anual. El saldo total de colocaciones llegó a US$271 mil millones.
El informe también señala que el programa de subsidio transitorio a la tasa hipotecaria continúa respaldando la demanda por financiamiento para vivienda. Al 17 de julio, la banca había recibido 95.647 solicitudes elegibles, de las cuales 51.551 contaban con aprobación comercial y 28.589 ya se habían cursado.
La ABIF precisó que superar las 50 mil aprobaciones no significa que el programa haya agotado sus cupos, ya que parte de las solicitudes finalmente no se convierte en créditos efectivos.
Respecto del riesgo, la morosidad superior a 90 días aumentó levemente hasta 2,43% de las colocaciones totales, impulsada principalmente por la cartera hipotecaria.
En tanto, el Índice de Adecuación de Capital alcanzó 16,95%, por encima del requerimiento regulatorio de 12,30%, mientras que la rentabilidad sobre activos promedio se ubicó en 1,41%.