El crédito bancario en el país retomó su crecimiento en marzo y puso fin a cinco meses consecutivos de caídas. Según el último informe de la Asociación de Bancos (ABIF), las colocaciones totales alcanzaron los US$265 mil millones y registraron un aumento real anual de 1,1%, impulsadas principalmente por el dinamismo en los segmentos de consumo y vivienda.
El reporte detalló que este resultado respondió a una mejora generalizada en las carteras, con un mayor aporte del financiamiento a personas. En contraste, el crédito comercial mantuvo cifras negativas, aunque moderó su caída.
En el desglose, la cartera de consumo lideró el crecimiento con una expansión real anual de 4,9%, consolidando una tendencia al alza que se ha extendido por los últimos 12 meses. Este avance se explicó tanto por los créditos en cuotas, que subieron 2,6% y alcanzaron su mayor nivel desde 2019, como por los productos rotativos —tarjetas y líneas— que crecieron 7,6%.
Por su parte, el crédito hipotecario mostró señales de recuperación. En marzo creció 1,8% anual, su mayor expansión en 18 meses, aunque aún se mantiene por debajo de sus niveles históricos. El informe también destacó el impacto del subsidio transitorio a la tasa hipotecaria: al 24 de abril, la banca recibió 76.688 solicitudes elegibles, con 44.005 aprobadas y 24.050 créditos ya cursados.
En el segmento comercial, en tanto, las colocaciones cayeron 0,3% real anual, aunque mostraron una menor contracción respecto de meses anteriores. Las grandes empresas anotaron un crecimiento de 0,7%, mientras que las pymes registraron una leve baja de 0,4%, reflejando un escenario aún débil para este grupo.
Las tasas bajan y mejora el riesgo
El informe también dio cuenta de una caída en las tasas de interés, en línea con el ciclo de recortes de la Tasa de Política Monetaria (TPM). Los créditos comerciales en cuotas se otorgaron a una tasa promedio de 6,09%, mientras que la tasa hipotecaria descendió a 4,06%, acumulando una baja relevante desde sus máximos recientes.
En paralelo, los indicadores de riesgo mostraron una leve mejora. La morosidad mayor a 90 días se ubicó en 2,40% del total de colocaciones, tras caer cuatro puntos base. La cartera de consumo lideró esta mejora, con una disminución de 15 puntos base hasta 2,45%, mientras que vivienda bajó a 2,46% y comercial se mantuvo estable en torno a 2,35%.
La banca, además, mantuvo sólidos niveles de capitalización. El Índice de Adecuación de Capital alcanzó 17,28%, con una holgura cercana a cinco puntos porcentuales por sobre el requerimiento regulatorio.
En este contexto, el informe valoró el anuncio de la Comisión para el Mercado Financiero (CMF) de avanzar en el uso de modelos internos para medir riesgos.
"Permitiría cerrar parte de las brechas que se han generado tras la implementación de los estándares de Basilea III, donde la industria chilena enfrenta cargos sustancialmente mayores a lo sugerido por los lineamientos de BIS III", señaló la ABIF.
A modo de ejemplo, indicaron que "el uso de modelos estándar significa que la banca en Chile mantiene, en todas las carteras, una densidad de Activos Ponderados por Riesgo (APR) sustancialmente mayor que sus contrapartes del G20, lo que le resta competitividad y aumenta el costo del crédito".