La escalada del conflicto en Medio Oriente tras la operación militar conjunta de Estados Unidos e Israel contra objetivos en Irán remeció a los mercados globales y tuvo un impacto directo este lunes e Chile. El aumento del riesgo geopolítico elevó la volatilidad financiera, empujó al alza el precio del petróleo y fortaleció al dólar, que cerró el lunes en torno a los $883, su mayor nivel en semanas.
De acuerdo con un análisis enviado por Banco Santander a sus clientes, el crudo Brent anotó ayer un aumento cercano al 8,8% hasta los US$79,30 por barril, tras haber superado los US$82 en las primeras horas posteriores al ataque.
El informe sostiene que las bolsas muestran un aumento de la volatilidad. "En Asia el comportamiento es mixto, mientras que en Europa y Estados Unidos se anticipan retrocesos moderados dentro de una tendencia que venía siendo positiva en lo que va del año. Por su parte, en América Latina también se observan caídas", señaló la entidad.
"La crisis en Oriente Medio supone un aumento del riesgo geopolítico global, lo que históricamente se traduce en una prima adicional exigida a los activos de riesgo y en una mayor volatilidad en el corto plazo. En este contexto de mayor incertidumbre, no podemos descartar episodios de volatilidad en los mercados, con movimientos en los precios de los activos que puedan situarse temporalmente por encima de sus medias recientes y desvincularse de sus fundamentales de medio plazo", indicó Santander.
Parte de la atención de los inversionistas se concentró en el Estrecho de Ormuz, por donde transita cerca del 20% del consumo mundial de petróleo y una proporción similar del comercio global de gas natural licuado. En ese contexto, la entidad consideró poco probable un cierre total y prolongado del estrecho, dado que el petróleo sigue siendo una fuente clave de ingresos para Irán, con exportaciones anuales cercanas a los US$35.000 millones. A esto se suma el anuncio de la OPEP+, que informó un aumento de producción de 206 mil barriles diarios para apoyar la oferta global de crudo.
Desde Itaú Chile, en tanto, destacaron que los mercados reaccionaron con la habitual búsqueda de refugio. El banco indicó que activos como el dólar, el oro, el franco suizo y los bonos del Tesoro estadounidense se fortalecieron, mientras las principales bolsas mostraron retrocesos moderados.
“Durante la mañana el petróleo llegó a subir en torno a 8% por el riesgo de interrupción en el Estrecho de Ormuz, moderándose posteriormente hacia niveles cercanos a 6%”, señaló la entidad en un correo enviado a los clientes.
Además, sugirieron "mantener la calma". Según explicaron desde el Itaú, "las decisiones de inversión más costosas suelen ser las que se toman de forma impulsiva en momentos de estrés, cristalizando pérdidas que después son difíciles de recuperar".
La entidad de origen brasileño llamó a confiar en la construcción de un portafolio bien diversificado que permita navegar en este tipo de episodios, y mantener la perspectiva de largo plazo. "Por ahora no anticipamos un cambio en nuestro escenario base", sostuvo.
Impacto en el tipo de cambio: Subió el dólar
El impacto en el mercado cambiario chileno también se reflejó con fuerza. El analista jefe de Admirals Latinoamérica, Felipe Sepúlveda Soto, explicó que el dólar avanzó $10,2 en la sesión, equivalente a un alza de 1,18%, impulsado por la escalada del conflicto, la caída del cobre y factores internos.
“Los ataques de fuerzas estadounidenses que terminaron con la muerte del líder supremo de Irán desataron represalias contra infraestructura energética en la región, elevando con fuerza los precios del petróleo y reforzando la demanda por activos refugio”, sostuvo.
A nivel local, el retroceso del cobre —que cayó 1,83% hasta US$5,95 la libra— debilitó adicionalmente al peso chileno, en un escenario marcado también por el débil IMACEC de enero, que sorprendió negativamente al mercado.
Sepúlveda apuntó que un inicio de año más frágil para la actividad económica reduce el atractivo de los activos en pesos y refuerza la demanda por dólares como cobertura.
En cuanto a los efectos en el bolsillo, Itaú advirtió que el peso chileno podría depreciarse en el corto plazo, aunque el Mecanismo de Estabilización de Precios de los Combustibles (MEPCO) amortigua el traspaso de la alza del petróleo a las bencinas, limitando el impacto inflacionario inmediato.
Una visión similar entregó Juan Nagel, economista y académico de la Escuela de Negocios ESE de la Universidad de los Andes, quien llamó a la calma y aseguró que el suministro de combustibles en Chile está garantizado, aunque reconoció que los precios internacionales podrían presionar los valores locales.