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Francisco Ackermann: "Mi deuda de $15 millones comenzó ocupando la tarjeta de crédito como si fuera plata mía"

El influencer Francisco Ackermann comparte con Chócale sus experiencias, errores y aprendizajes al momento de emprender y manejar su plata.
Foto: Cedida
Entre Lucas

Francisco Ackermann es un reconocido ingeniero comercial chileno, emprendedor e influencer de educación financiera. Es autor de los libros 'Con Peras y Finanzas', 'Con Peras e Inversiones' y 'Con Peras y Metros Cuadrados', y también conductor de varios podcast que son un éxito en internet.

Uno de sus últimos proyectos es "Pancho al cuadrado", un programa online que conduce en vivo cada miércoles junto al actor Francisco Melo.

En esta nueva entrega de 'Entre Lucas', Francisco Ackermann nos cuenta de su relación con la plata, de cómo empezó a aprender, del momento en que su deuda se multiplicó y cómo logró ordenarse.

—¿Te daban mesada cuando chico? ¿Recuerdas qué hacías con ella?

A veces me daban plata, pero era de vez en cuando para comprarme cositas, por ejemplo, a la salida del colegio o ese tipo de cosas. Pero más que una mesada como tal, mensual, que yo creo que habría sido interesante para poder aprender a administrarla, en el fondo nunca me faltaba nada. Yo creo, por mi situación y por la que vivía mi madre conmigo, la mesada era un poco negativa en el sentido de que era suplir la ausencia que se generaba porque ella trabajaba mucho.

La plata que me pasaba mi mamá, yo la gastaba, siempre; jamás ahorré. Me la gastaba en dulcecitos afuera del colegio. De hecho, incluso a veces invitaba a mis amigos. A mí me gustaba eso de pagarles a veces a gente, porque me hacía sentir bien ser el que invitaba.

—¿Emprendiste, trabajaste o tuviste algún tipo de negocio durante el colegio o la universidad? ¿En qué consistía?

Durante la universidad, principalmente. En el colegio, en un par de ocasiones fui a empaque de supermercado y sí, en los veranos principalmente hacía algunas actividades que igual sirvieron mucho. Conocí otro tipo de realidades y ahí empecé a valorar ciertas cosas que antes no valoraba, pero no le poníamos tanto énfasis. Como siempre estuve medio cubierto, era por entretenimiento más que por necesidad.

En la universidad cambió el switch, porque era otra la situación. Mi madre está muy complicada de salud, ella no tenía los recursos para invitarme a cosas ni nada, y sí me dieron ganas de generar mis luquitas, empezar a entender este mundo. Ahí emprendí, más que emprendí, trabajé en un emprendimiento en donde éramos tres personas, los dos dueños y me pusieron a mí a cargo de varias cosas, principalmente la fuerza de la venta. En el fondo, yo era el vendedor. Se llamaba Soy Gourmet, era un emprendimiento gastronómico que fue relativamente exitoso en ese momento en emprendedores cabros chicos.

Eso me dio la experiencia para que después me tomaran de una práctica en una empresa que se llama Atráparo.cl, que tenía que inaugurar el área de restaurantes, y no había nadie que tuviera experiencia en ese tipo de cosas en Chile. Entonces, me dejaron a mí, como alumno en práctica, y después me dejaron todo el año trabajando, y esa fue mi primera pega formal, part time.

-¿Qué hiciste con tu primer sueldo?

Gastármelo, gastármelo en tonteras. Ni siquiera me acuerdo, ni siquiera fue algo simbólico. No tengo ningún recuerdo, no fui agradecido; debería haberlo gastado en mi madre en ese minuto, pero no, mi cabeza y mi ego no eran los de hoy y no me permitieron ver más allá de zafar y comprarme cosas a mí por gustitos personales.

-¿Cuál fue tu primer gran error financiero, y qué aprendiste de él?

Yo diría que mi primer gran error financiero fue comenzar a ocupar las tarjetas de crédito como una extensión de mi sueldo, algo supernegativo. Ocupaba tarjetazo para pagar cosas cotidianas, comprarme comida, comprarme cosas para mi casa.

Era joven, tenía mi departamento de un dormitorio y un baño que arrendaba, y empecé a no llegar a fin de mes. Entonces empecé a acumular una deuda y eso me llevó eventualmente a la famosa deuda de la que siempre hablo, de los $15.000.000. Esa deuda comenzó así, ocupando la tarjeta de crédito como si fuera plata mía, cuando no lo era.

Aprendí que tenía que ordenarme, que tenía que, además, ocupar los beneficios que puede obtener uno de una tarjeta de crédito, que son extraordinarios, pero a ocuparla como si fuera de débito, o sea, tienes que tener el dinero. Hoy día pago prácticamente todo en una cuota, teniendo el dinero, y a veces, obviamente, ocupo las cuotas a mi favor. Aprendí a administrar mejor mis tarjetas, pero tuve que cerrarlas, dejarme solo una y pasar por un período de aprendizaje.

-¿Qué gasto innecesario recuerdas haber hecho y que hoy no repetirías?

Yo diría que el gasto más innecesario que viví fue comprar muchos productos en un negocio multinivel, sin saber nada de lo que significaba. Solamente convencido por esos cuentos que te dicen que te vas a hacer rico fácil.

Me endeudé con plata que ni siquiera era mía. Le pedí un préstamo a una persona, más o menos $2 millones y fracción, para poder comprar los productos, para subir de categoría al tiro, pensando que, como yo era conocido como buen vendedor, esto iba a ser la panacea, iba a poder vender los productos y recuperar la inversión y se le iba a pagar. Obviamente, no logré venderlo a tiempo, tuve que salir a rematar, tuve que buscar otra fuente de ingresos y pagar esa deuda que tenía, que para mí era importante.

Entonces, creer en la plata fácil ha sido uno de los mayores desaciertos que he tenido.

-Actualmente, ¿destinas algo para ahorrar o invertir? (ej: pensión, colchón de emergencia, etc?

Destino algo para ahorrar o invertir totalmente. Tengo ahorros de emergencia, por ejemplo, que tengo en mi cuenta de Money Market. Después, para mi jubilación tengo un APV y propiedades; esas son para mí fundamentales y creo que son parte de lo que van a hacer que tenga una jubilación superbuena junto a mi familia.

También tengo ahorros pensados para mis hijos, tengo seguros universitarios con ahorros, más otras propiedades que las tengo divididas. En el fondo, unas que son para mi jubilación y otras que son pensadas para pagar la universidad de mis hijos y sus gastos.

-Si tuvieras que resumir tu relación con el dinero con una frase, ¿cuál sería?

Hoy día diría que es una relación muy linda, es una relación en paz, entendiendo lo bueno y lo malo que puede generar el tener más dinero, que básicamente exacerba tus propios sueños. Es una relación de entender que el dinero es eso, simplemente un medio, y lo importante es trabajar tus metas, y esas metas las cumples a través, muchas veces, del dinero.

-Si tuvieras que dar un consejo financiero a alguien, ¿cuál sería?

Enamorarse de aprender. Antes que nada, aprender.

De verdad que a mí lo que cambió diametralmente mi forma de apreciar muchas cosas, de sanar relaciones incluso con mi madre en su minuto, con personas conocidas, incluso con mi pareja, fue cuando decidí que tenía que dejar de pensar que yo me las sabía todas, y en verdad era simplemente un aprendiz.

Cada día estoy buscando nuevas formas de aprender. Este año me propuse leer dos libros mensuales; por ejemplo, me bajé una aplicación muy bonita que tiene un montón de literatura, y siento que todos los días puedo crecer un poco más, y eso me ayuda a invertir, a ahorrar, a crear emprendimiento, a ser mejor líder y más.

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