La cadena chilena de belleza profesional Pichara se prepara para una nueva etapa de crecimiento. A seis décadas de sus inicios, la empresa proyecta ampliar su red a cerca de 120 tiendas en el país, avanzar con un rebranding de marca y fortalecer su presencia internacional con sus propias líneas de productos.
En conversación con Chócale, Valentina Pichara, gerenta comercial y de operaciones de la compañía, detalló que la firma nació como un negocio familiar en Santiago Centro y que, con el paso del tiempo, evolucionó hacia el mercado de la belleza profesional.
“Pichara es un emprendimiento familiar que inició mi abuelo en el '66, en Santiago Centro, en la calle Diagonal Cervantes, y era una tienda dedicada a la higiene personal y la perfumería”, relató.
Años después, su padre, Abraham Pichara, tomó el control de la empresa e impulsó una transformación hacia un enfoque más especializado.
“Decidieron en la década de los 90 cambiar un poco lo que era el modelo de negocio, pasar de lo que era una perfumería a ir creciendo y especializarse en lo que es la belleza profesional, en el cabello”, explicó la gerenta. Según relató, en ese momento existía una oferta limitada en el mercado y el acceso a productos profesionales resultaba restringido para gran parte de las consumidoras.
Con el tiempo, la compañía amplió su presencia en regiones y también desarrolló una estrategia de capacitación para profesionales del rubro a través de la Academia Pichara. “Creemos que la capacitación es algo súper importante y en eso también nos hemos enfocado estos últimos años”, afirmó.
Crecimiento impulsado por los propios clientes
La expansión territorial de Pichara se produjo, en gran medida, a partir de la demanda de sus propios clientes. Según relató la ejecutiva, muchos profesionales del rubro que viajaban a la capital para comprar productos comenzaron a pedir la apertura de nuevas tiendas en regiones.
“De repente llegaba un cliente, no sé, que era de Chillán, que venía a Santiago a comprarle y le decía a mi papá, pero ¿por qué no ponen una tienda allá?”, recordó.

Esa dinámica impulsó la apertura de locales en distintas ciudades del país y llevó a la compañía a consolidar una red que hoy supera las 100 tiendas.
El fallecimiento del fundador en 2015 marcó otro punto de inflexión. Desde entonces, sus cuatro hijas —Valentina, Javiera, Belén y Amani— asumieron distintos roles dentro de la empresa e iniciaron un proceso de modernización interna.
“Cuando mi papá estaba, todo pasaba por él. Después, el enfoque fue profesionalizar las áreas, traer más profesionales y lograr que la empresa no dependa 100% de nosotras”, explicó.
Durante esta etapa, la firma renovó sistemas tecnológicos, reorganizó su operación logística y amplió su red de academias de formación para peluqueros en ciudades como Santiago, Viña del Mar y Concepción.
Proyectar la marca hacia una nueva etapa
Uno de los proyectos más relevantes para este año es el rebranding de la marca, un proceso que busca actualizar su identidad visual y acompañar la expansión del negocio en los próximos años.
En paralelo, la firma ha impulsado nuevas líneas, como los salones de belleza Mimi, espacios que funcionan como vitrinas para mostrar tanto el uso de los productos que comercializa la empresa como el trabajo de los profesionales del rubro.

Al mismo tiempo, Pichara proyecta continuar su expansión territorial con la apertura de nuevas tiendas en distintos formatos, tanto en centros comerciales como en locales independientes.
“Estamos siempre viendo poder abarcar todo el país, pero con la mixtura de tener una tienda en la calle principal de alguna ciudad importante o en un centro comercial”, indicó la gerenta.
Entre las zonas donde buscan crecer figuran ciudades del sur, como Villarrica y Pucón, además de nuevas ubicaciones en el norte y sectores periféricos de Santiago, como Chicureo.
A futuro, la compañía apunta a internacionalizar sus marcas propias. Entre ellas destaca Sea Hair, una línea de productos capilares desarrollada para el público latinoamericano. “Nos interesa poder hacerla internacional, poder venderla en otros mercados”, afirmó la ejecutiva, quien mencionó oportunidades en países como Colombia, Argentina y mercados de Centroamérica.
Las chilenas ya no quieren ser rubias
Valentina Pichara señaló que durante los últimos años han detectado un giro en las preferencias de las clientas, pasando desde la coloración intensa hacia una mayor preocupación por el cuidado capilar.
Según indicó, hoy muchas consumidoras prefieren aclarar levemente su tono natural en lugar de buscar rubios extremos. "El flip que hemos visto es que ya las chilenas quizás no están buscando ser rubias, se aclararán un poco, se darán una poca iluminación, pero lo que sí están buscando es que el cabello esté fuerte, esté sano, brillante, hidratado", detalló.
Ese cambio también se refleja en las rutinas de consumo. “Hemos visto grandes inversiones de nuestras clientas mes a mes, porque están muy preocupadas de lo que están ocupando. Ya pasamos de usar solo un champú y un acondicionador: ahora están la mascarilla, el sérum, el aceite, el termoprotector. Creo que tiene relación con el fenómeno del skincare y con una tendencia más amplia de autocuidado que también se refleja en el cabello”, señaló.
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