El 9 de septiembre quedó grabado en la historia del Gran Concepción. Ese día se inauguró oficialmente el Puente Industrial, el viaducto más largo del país, con 6,4 kilómetros de infraestructura y 2,5 km sobre el río Biobío.
Con esta habilitación, San Pedro de la Paz y Hualpén quedaron unidas por primera vez de manera directa, en un proyecto que demandó una inversión de US$250 millones y que estuvo en carpeta desde fines de los años setenta.
La ceremonia contó con la presencia del Presidente Gabriel Boric, ministros, autoridades regionales, dirigentes y ejecutivos de Aleatica, la concesionaria a cargo de la obra. El puente se transformó en el cuarto viaducto que cruza el Biobío y aumentó en un 33% la capacidad de cruce del río.

Según las proyecciones, los tiempos de traslados en la zona podrán reducirse hasta en un 20%. Además, se espera una mejora sustancial en la seguridad vial, al eliminar puntos críticos de la Ruta 160 y resolver cruces ferroviarios históricamente riesgosos, como el de avenida Daniel Belmar con esa carretera.
“El Puente Industrial es mucho más que el viaducto más extenso de Chile: es un símbolo de lo que podemos lograr cuando la región y el país trabajan juntos. Durante años este proyecto estuvo en los planes, y hoy es una realidad construida con manos y materiales del Biobío”, destacó Juan Facuse, gerente general de Aleatica en Chile.

Más de 20 mil toneladas de acero y casi 400 vigas pretensadas para construir el Puente Industrial, el más largo de Chile
La construcción, a cargo de Grupo FCC, movilizó 20.000 toneladas de acero y utilizó 392 vigas pretensadas y 240 pilotes. El 98% de los mil trabajadores contratados provino del Biobío, mientras que más del 80% de los insumos fueron adquiridos a proveedores locales, como Acero Huachipato y Cementos Biobío.
La obra incorpora innovaciones que la convierten en pionera en el país. Cuenta con aisladores sísmicos de núcleo de plomo, un modelo hidrodinámico para enfrentar crecidas del río y barras antisísmicas que absorben la energía de los temblores. Estas características le valieron la certificación iRAP de 3 estrellas en seguridad vial, algo inédito en Chile.
El puente también fue pensado como un espacio inclusivo. Integra una ciclovía multipropósito de 7,7 km, bidireccional e iluminada, conectada con la red intercomunal, además de miradores urbanos en ambos extremos. A esto se suma un sistema de transporte inteligente (ITS) que permitirá monitorear en tiempo real el tránsito y responder de forma inmediata ante emergencias.

En cuanto a su operación, el Puente Industrial funcionará bajo un sistema de telepeaje Free Flow, es decir, con tag, el que será interoperable con cualquier autopista concesionada del país. Durante septiembre y octubre, el tránsito se mantendrá sin cobro, mientras los conductores se familiarizan con el uso del dispositivo. El cobro formal se activará a mediados de noviembre, con tarifas que variarán entre $220 y $3.700 según el tipo de vehículo.
David Díaz, CEO Global de Aleatica, señaló que “esta obra es el resultado de una apuesta decidida por Chile, un país donde es posible transformar inversión en desarrollo concreto para las comunidades. En Aleatica invertimos pensando en la movilidad del futuro, con seguridad, sostenibilidad y tecnología”.
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