Chile se posicionó en el cuarto lugar del ranking regional de dominio del inglés, superado solo por Argentina, Uruguay y México, según el estudio 'Taking Global Opportunities – Communication & Languages For People', elaborado por la startup chilena Poliglota.org.
La investigación, basada en una encuesta a 1.540 personas en edad laboral, reveló que, si bien el país ha avanzado hacia niveles intermedios del idioma, persiste una brecha en la fluidez oral.
El 40% de los estudiantes chilenos de inglés se encuentra en el nivel B1 y un 35% en B2, lo que indica un progreso sostenido en la comprensión del idioma. Sin embargo, solo un 9% alcanza los niveles C1 o C2, que permiten desenvolverse con soltura en contextos profesionales exigentes.
“El inglés dejó de ser un valor agregado: hoy es un habilitador directo del crecimiento profesional. Y aunque Chile está avanzando, la gran deuda sigue siendo la fluidez oral”, señaló José Manuel Sánchez, CEO de Poliglota.org.
El inglés se consolidó como una herramienta estratégica para el desarrollo profesional y la movilidad internacional. El 81,3% de los encuestados manifestó su interés en migrar o trabajar fuera del país, y el 100% de quienes tienen ese objetivo considera que dominar el idioma es clave para lograrlo. Además, más del 75% combina el aprendizaje del inglés con un trabajo remunerado.
Mujeres dominan los niveles avanzados
El 52,3% de los encuestados afirmó haber evitado postular a un empleo o ascenso por inseguridad con el inglés. Aunque el 53% declara que puede leer con fluidez, solo el 5,5% se siente cómodo al hablarlo.
“En Latinoamérica, hablar inglés sigue siendo la habilidad más postergada. Sabemos leer y entender, pero nos falta práctica y confianza para usarlo en situaciones reales”, agregó Sánchez.
El estudio también detectó diferencias por género. En Chile, las mujeres representan el 53% del total de estudiantes de inglés y lideran la proporción en los niveles avanzados (C). Además, ellas asocian en mayor medida el dominio del idioma con el progreso profesional: el 44,6% cree que influye directamente en sus ingresos, frente al 41,2% de los hombres.
En cuanto a los métodos de aprendizaje, la tecnología aparece como un complemento cada vez más presente, pero no suficiente por sí sola. A pesar del crecimiento de las aplicaciones y la inteligencia artificial (IA), el formato más valorado por los estudiantes sigue siendo el aprendizaje en comunidad.
“La inteligencia artificial ayuda a reforzar el aprendizaje, pero no reemplaza lo más importante: la conversación real. Es en ese intercambio humano donde se gana seguridad y se logra la fluidez”, concluyó el ejecutivo.