La inflación en nuestro país sorprendió al alza en octubre, alcanzando un incremento mensual de 1%, superior a las expectativas de mercado que anticipaban un 0,6%. Este resultado elevó la inflación anual al 4,7%, lo que terminó generando alerta entre economistas y analistas sobre las proyecciones futuras y el margen de acción del Banco Central para reducir la Tasa de Política Monetaria (TPM) en diciembre.
Diego Valda, jefe de estrategia y economía para Latinoamérica de Zurich, señaló que el alza en la inflación de octubre se explica por el comportamiento de los componentes volátiles, en particular la energía y los alimentos.
“La sorpresa nuevamente vino de la inflación de los componentes volátiles. Además del ya anticipado alza en los precios de la energía (3,9% mensual), se ve una sorpresiva alza en los alimentos volátiles (2,3% mensual), luego de una caída en agosto”, comentó Valda.
Según el experto, estos elementos volátiles impulsaron la inflación general y plantean un desafío al objetivo de convergencia hacia la meta del Banco Central.
Por su parte, Carmen Gloria Silva, economista de Banco Santander, indicó que el aumento en el suministro de electricidad, que registró una expansión de 19% mensual, fue el principal responsable del alza en octubre, en línea con sus proyecciones.
“Parte de esta alza fue compensada por la caída del precio de combustibles, en particular del gas licuado y las gasolinas”, explicó.
Sin embargo, advirtió que el comportamiento de los alimentos volátiles y no volátiles, que representaron casi la mitad del incremento total del IPC, contribuye a una inflación persistente y podría ser reflejo de una “mayor persistencia inflacionaria” debido al traspaso del tipo de cambio y alzas en tarifas eléctricas.
El impacto de la inflación subyacente también fue analizado en el informe de Scotiabank, que destacó el incremento de 0,4% mensual en el IPC sin volátiles. Este resultado indica un alza menos abrupta, aunque el informe advierte sobre el traspaso de costos derivado de las tarifas eléctricas en algunos productos de la canasta básica, como cecinas, agua embotellada y pan.
Según el reporte de la entidad de origen canadiense, estos efectos reflejan un “efecto de segunda vuelta” que genera inquietud sobre la evolución de la inflación y su impacto en las decisiones del Banco Central.
Expectativas de política monetaria
Ante este escenario, los analistas prevén que el Banco Central podría moderar su ciclo de recortes de la TPM. Scotiabank subrayó la relevancia del IPC de noviembre como un termómetro para confirmar o descartar efectos adicionales derivados del alza en tarifas eléctricas.
Si el próximo registro de inflación refleja una estabilización en precios, se podría justificar un recorte de 25 puntos base en diciembre. De lo contrario, el Banco Central podría decidir una pausa para evaluar más detenidamente la situación.
Valda coincide con este análisis, anticipando que el Banco Central podría recortar la TPM en 25 puntos base si el IPC de noviembre confirma que la inflación sin volátiles se mantiene estable. No obstante, el economista advirtió que un contexto externo complejo, sumado a la reciente victoria de Donald Trump en las elecciones estadounidenses, podría influir negativamente en la economía mundial.
“Es probable que el Banco Central modere el ciclo de recortes en un escenario externo donde el nuevo gobierno de Donald Trump podría ser inflacionario para la economía norteamericana”, explicó.
Por su parte, Silva sugirió que “será relevante la evolución futura de los componentes no volátiles” como indicador de la posible persistencia inflacionaria en los próximos meses.