El nuevo Terminal Internacional del Aeropuerto de Santiago por dentro

Han pasado 5 años desde el inicio de las obras del nuevo Terminal Internacional del Aeropuerto de Santiago. Una construcción que desde el comienzo se avizoraba como imponente… y vaya que lo es.

Para hacerse una idea de lo grande que es, la superficie del procesador central (edificio principal) del Terminal Internacional es de 120.000 metros cuadrados, lo que equivale a 16 veces el Estadio Nacional.

En 2015 el aeropuerto tenía en total unos 110 mil metros cuadrados, 18 mangas de embarque y 31 puertas de embarque. La superficie total a partir de septiembre de este año superará los 300.000 metros cuadrados, con 67 mangas y 76 puertas de embarque. Además, el número de estacionamientos se incrementará de 3.730 a 5.809 plazas, y la capacidad total de pasajeros pasará de 16 a 30 millones de personas al año.

El concesionario Nuevo Pudahuel -donde participa Groupe ADP, Vinci Airports y Astaldi Concessioni- ha realizado una inversión superior a las US$900 millones en la nueva infraestructura.

El denominado T2 será exclusivamente para los pasajeros de vuelos internacionales, tanto de salida como de llegada. Mientras, lo que conocemos del aeropuerto actual será destinado para las operaciones domésticas y será conocido como T1.

La inauguración de la nueva infraestructura está proyectada para septiembre de 2021 y actualmente se trabajan en los últimos detalles, como la habilitación de locales comerciales y algunos servicios.

Un extenso bulevar unirá el actual terminal con el nuevo edificio. El paseo contará con locales comerciales y espacios para que los pasajeros puedan tomar un relajo al aire libre. También habrá un anfiteatro para 300 personas.

El procesador central del T2

Del otro lado del bulevar llegamos al procesador central, nombre por el que se conocerá al edificio principal del T2 del Aeropuerto de Santiago. En su tercer piso -similar al aeropuerto actual- se encontrará la zona de counters, las instalaciones para los trámites como PDI y revisión de seguridad (AvSec), el principal duty free y el salón vip de LATAM Airlines Group.

Al ingresar a este espacio el pasajero encontrará 80 counters distribuidos en cuatro grandes islas, de los cuales la mitad funcionarán bajo la modalidad de autoservicio.

El viajero se acercará a un quiosco para realizar el proceso de chequeo (self check in) y obtendrá la etiqueta o bag tag para su maleta. Luego, debe dejarla en una cinta.

Los pasajeros dejarán su equipaje facturado en bodega en uno de los counters habilitados para ello.

Una vez resuelto el trámite de las maletas, el viajero deberá acercarse hacia el centro del edificio y enfilar hacia el sur, donde encontrará los 56 puestos habilitados para el control migratorio de la Policía de Investigaciones (PDI). Luego de pasar Policía Internacional, es el turno de la revisión de seguridad AvSec (Aviation Security, por sus siglas en inglés).

Cuando los trámites están listos, el pasajero será recibido por la principal tienda Duty Free del terminal, con una superficie superior a los 6.600 metros cuadrados. Además, ocupando parte de la edificación en el nivel 4 se encontrará el salón vip de LATAM Airlines Group, el primer lounge sustentable de la compañía.

En entrevista con Chócale realizada en mayo de este año, Roberto Alvo, CEO de LATAM, anticipó que el salón destaca por dos grandes atributos en sostenibilidad. “La primera es la materialidad, todo el mobiliario y adornos del salón son de materiales reciclados o reciclables. Además estamos tratando de certificar que el origen sea con procesos sostenibles”, explicaba. La segunda particularidad está relacionada con las temáticas, donde se espera incorporar este tipo de temas para generar conciencia.

Los cuatro nuevos espigones

Desde el procesador central se podrá llegar a cualquiera de los los cuatro espigones que estarán habilitados para los vuelos internacionales. El tiempo estimado para llegar a los espigones C, D, E o F será de aproximadamente 7 minutos.

Para facilitar el traslado habrá veredas rodantes que apoyarán el desplazamiento de los pasajeros. También se ofrecerá asistencia a través de vehículos de acercamiento eléctrico para las personas que lo requieran.

Cada espigón tendrá una temática relacionada a diferentes regiones del país y su infraestructura tienen diversas características:

  • Espigón C – Rapa Nui: Fue inaugurado en diciembre de 2018 y tiene una superficie de 27.600 metros cuadrados. Tiene 3 niveles, 10 puentes de embarque y 13 locales comerciales, donde destaca la llegada de marcas como Juan Valdez, Pandora y Ray-Ban. Funcionará con la modalidad “swing”, por lo que puede operar también para vuelos doméstico si la demanda así lo requiriera.
  • Espigón E – Los Lagos: Comenzó a operar en septiembre de 2019. Tiene 26.700 metros cuadrados, distribuidos en 3 niveles. Tiene 12 puentes de embarque y 13 locales comerciales, que permitieron el arribo de Eric Kayser, Samsonite y Sol Alpaca al terminal.
  • Espigón D – Desierto de Atacama: Con una superficie de 22.000 metros cuadrados, tendrá 6 locales comerciales y de gastronomía, 3 niveles y 10 puentes de embarque. Contará con una mampara de frontera con puertas de traspaso capaz de atender vuelos nacionales e internacionales, ya que también será “swing”.
  • Espigón F – Patagonia: Este espacio tendrá 21 mil metros cuadrados, 10 puentes de embarque y 6 locales comerciales.
El espigón D tiene una mampara que permitirá separar a los pasajeros internacionales de los nacionales, en caso de que esté operando para ambos.

Aterrizando en Santiago

Llegar al nuevo Terminal Internacional será todo un lujo en cuanto a infraestructura y comodidad. Lo primero que debes saber es que hay 66 puestos para controlar el ingreso al país, lo que hará los trámites de extranjería más eficientes y expeditos.

Una vez superado el control migratorio vendrán importantes novedades. Los controles del Servicio Agrícola Ganadero (SAG) y Aduanas se volverán bastante más invisibles, ya que las personas no deberán detenerse para una revisión (a menos que tengan algo que declarar).

Esto será gracias al sistema automático de tratamiento de equipaje o BHS (Baggage Handling System, por sus siglas en inglés). En funcionamiento, probablemente parezca ser una verdadera “ciudad de las maletas”, donde serán inspeccionadas a la salida para la inspección de seguridad. A la llegada, el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) y Aduanas harán su trabajo de revisión.

Probablemente sea la segunda y última vez que podamos entrar a un BHS en nuestras vidas. Por aquí pasará todo el equipaje que sale y llega al país, y se ubica en el subsuelo del procesador central.

A la llegada, el equipaje saldrá a la superficie en una de las 6 grandes islas de retiro de equipaje, capaces de albergar y hacer girar en círculos las maletas y bultos de varios vuelos.

¿Estás listo? Entonces debes acercarte a la salida, pero deberás elegir entre una de las opciones: El pórtico de color verde, en caso de que no lleves productos o bienes que debas declarar; o el rojo, en caso que tengas que declarar ante SAG o la Aduana.

Si en el BHS se detecta un equipaje con contenido restringido o prohibido, se le adherirá una etiqueta RFID que puede ser identificada por radiofrecuencia a la salida. Por lo mismo, si se te ocurre andar trayendo manzanas, una maleta llena de billetes o cualquier otro objeto con prohibición o restricción de ingreso al país, deberás realizar el trámite.

Al fondo se ven las opciones que tienes para declarar o no los productos o bienes que lleves contigo.

Antes de salir, tendrás la opción de girar a tu izquierda y encontrar los stands de los operadores oficiales de transporte de pasajeros del aeropuerto. Por supuesto, esta es la opción recomendada para encontrar transfer compartido, privado o taxis para llegar a tu domicilio.

Contenidos relacionados