Señor Director:
El ministro Iván Poduje declaró que no le gusta el modelo multifamily, lo que plantea una pregunta clave: ¿qué país queremos? La casa propia es, para la mayoría de las familias chilenas, el principal ahorro de su vida.
Ser propietario obliga a una disciplina financiera, sirve de garantía cuando hace falta y crea un vínculo con el barrio que cuesta reemplazar. Sin embargo, hoy comprar es un desafío por altas tasas, mayores exigencias de pie y un crédito inflexible. Quienes arriendan no siempre lo hacen por gusto, sino por ser su única alternativa.
Presentar al multifamily como amenaza es un error. Este modelo surgió para responder a una demanda real, ofreciendo administración profesional y mantenimiento continuo. Restringirlo no reactivará el crédito ni bajará las tasas; solo encarecerá el arriendo y reducirá la oferta.
Nada de esto significa que el modelo no necesite reglas. Pero una cosa es regular malas prácticas y otra muy distinta es decidir que una forma de propiedad es indeseable porque no calza con nuestra idea de política habitacional.
La discusión, entonces, no debería ser propietarios contra arrendatarios. Debería ser cómo logramos que quien quiera comprar tenga una posibilidad real de hacerlo, y que quien necesite arrendar encuentre algo bueno, estable y en condiciones razonables.