Chile enfrenta un cambio demográfico que plantea nuevos desafíos para las políticas públicas sobre envejecimiento.
Durante un panel realizado en el Seminario ILC 2026 'Chile 100: Construyendo juntos la nueva longevidad', autoridades y expertos abordaron los cambios que requiere el país en ámbitos como el trabajo, la salud, los cuidados y la educación para avanzar hacia una estrategia de largo plazo.
La ministra de Desarrollo Social y Familia, María Jesús Wulf, planteó que el envejecimiento requiere una respuesta que vaya más allá de la acción del Estado.
"Tenemos que ser conscientes de que vamos a poder reaccionar siempre y cuando involucremos a todos los actores que tienen un rol en esta materia y no solamente lo veamos como una política que tiene que ser impulsada desde el Estado", afirmó.
Para esto, la titular de la cartera señaló que se requiere una transformación estructural a nivel país para generar una visión común, una gobernanza intersectorial robusta y una estrategia de largo plazo.
"No podemos solamente impulsar políticas públicas que aporten a las personas mayores, sino que tenemos que adelantarnos a las generaciones que hoy día tienen 40, 50 años, a que puedan vivir esos años con independencia, con oportunidades laborales, con autonomía".

Sentido de pertenencia y comunidades
La ministra de Salud, May Chomali, puso el foco en las condiciones que permiten a las personas vivir una vejez saludable. "Creo que 10% es ciencia, 10% es conciencia. (...) Pero el 80% es convivencia", señaló, apuntando al rol que cumplen la familia, el trabajo, las organizaciones sociales y las comunidades.
"El 80% del envejecimiento saludable se hace ahí, en la convivencia, en el sentido de pertenencia, en el sentido de que soy útil, de que alguien me necesita, de que tengo un propósito", indicó.
"Nosotros vamos a seguir haciendo nuestro aporte para una longevidad más saludable, pero nuestras herramientas corresponden a ese 10% de la ciencia (...) La sociedad tiene que contribuir a que generemos convivencia para los adultos mayores", afirmó.
Otro de los desafíos planteados durante el panel fue el impacto del cambio demográfico en la educación superior. Francisco Gallego, prorrector de Gestión Institucional de la PUC, abordó el papel que deben asumir las universidades frente a una población que tendrá trayectorias de vida más extensas.
"Como universidad tenemos que ser mucho más activa en que esto es un proceso continuo donde vamos y volvemos y ofrecemos alternativas concretas de micro-certificaciones, diplomados, etc".
Derribar estereotipos
Por su parte, Roberto Méndez, académico de la Escuela de Gobierno UC, abordó una dimensión cultural del debate y cuestionó los estereotipos que se asocian a la vejez.
"La política pública sí tiene una distorsión; obedece a una visión deformada de lo que es el proceso de envejecimiento", señaló.

Méndez puso como ejemplo la ley que establece que notarios, conservadores de bienes raíces y archiveros judiciales deben dejar sus cargos al cumplir 75 años.
"Unas personas se habían quedado apernadas en los cargos; no los podían sacar. Pero la manera de solucionarlo es ponerle límites, ponerle requisitos, hacerle pruebas de competencia. Pero no ponerle un límite de edad. Estamos llenos de esos prejuicios".
En esa línea, planteó que las propias personas mayores pueden organizarse para defender su participación y evitar situaciones de discriminación.
"Nos motiva a plantear la identidad, a defenderse, a no permitir ser discriminados. Creo que se puede hacer mucho en ese sentido".
Debe estar conectado para enviar un comentario.