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Hermann González, economista: "La mejor contribución que puede hacer la política fiscal al crecimiento económico es ser responsable"

El economista ve poco probable que el desempleo baje a 6,5% al final del gobierno y advierte que las propias cifras de Hacienda anticipan nuevos recortes de gasto desde 2028.
Foto: Cedida

Con el fin de año a la vuelta de la esquina, la economía chilena llega a la recta final de 2026 muy lejos de lo que se esperaba en enero. “Lo que estamos viendo hoy día es muy distinto a lo que había en inicios de año. Es bastante peor en términos de crecimiento económico”, resume Hermann González, coordinador macroeconómico de Clapes UC, en conversación con Chócale.

El Producto Interno Bruto (PIB) avanza a un ritmo cercano a cero y la posibilidad de cerrar en negativo ya está sobre la mesa. “Uno no puede descartar que este año termine con una contracción del PIB”, advierte.

Hoy el desempleo está en 9,6%, un nivel que para González sería el techo de este año. Si la economía crece entre 3% y 4% en 2027, la tasa bajaría a algo menos de 9%. Con ese ritmo, descarta la meta de 6,5% que el gobierno se autoimpuso para el cierre de su mandato, en 2030. “Sería una muy buena noticia si es que el desempleo logra bajar de 8% en los próximos cuatro años”, afirma.

El escenario también plantea tensiones hacia la segunda mitad del gobierno. Las propias proyecciones de Hacienda en su último Informe de Finanzas Públicas (IFP) muestran que cumplir las metas fiscales exigirá seguir recortando el gasto desde 2028.

Según González, es un camino que “se hace más complejo, especialmente en la parte final de la administración, cuando se acercan las elecciones”.

El desempleo tocaría techo este año

El ejecutivo describe un mercado laboral con “un desempleo que todos sabemos está a niveles preocupantes, que no se registraban desde la salida de la pandemia y que impactan a cerca de un millón de personas”.

Aun así, espera que las cifras empiecen a mejorar en los próximos meses. “Me parece razonable pensar que la tasa de desocupación baje hacia fines de este año, durante el verano, con la estacionalidad habitual que tiene el mercado laboral”, sostuvo.

Foto: Ministerio de Economía

Hacia adelante, la baja sería gradual. “Eso va a permitir que el desempleo vaya bajando gradualmente hacia tasas más cercanas al 8%. Eso lo considero como factible en los próximos 2 a 3 años”, explicó.

González descarta que el gobierno pueda cumplir la meta de llevar el desempleo a 6,5% al final de la administración, señalando que las tasas de desocupación de entre 6% y 7% que se registraban antes de la pandemia “parecen muy difíciles de alcanzar”.

El economista ve en la inversión un posible motor del empleo. El Banco Central proyecta que crecerá 8% el próximo año, y un repunte de la construcción, apoyado en los cambios a los permisos sectoriales, “podría permitir que haya mayor creación de empleo el próximo año”.

Sin embargo, advierte que la economía genera hoy menos puestos de trabajo por cada punto de crecimiento. “Por mucho que la economía crezca, (...) la creación de puestos de trabajo no es tan intensa como uno hubiese pensado antes. Hay cambios tecnológicos, hay aumentos de costos laborales que se han producido en los últimos años”, señaló.

Una economía estancada desde 2025

A comienzos de año, el panorama era distinto. “La parte alta de las estimaciones de crecimiento para este año contemplaban incluso la posibilidad de crecer 3% este año”, recordó González.

Esas expectativas se corrigieron a la baja tras una seguidilla de shocks. La guerra en Medio Oriente presionó la inflación entre marzo y abril, y luego las lluvias afectaron el precio de los alimentos.

“El diagnóstico es una economía que está sin crecer, pero no solo desde este año, sino que desde inicios del año pasado”, afirmó.

La minería sufrió una fuerte contracción producto de los temporales, aunque González descarta que este sector por sí solo explique la debilidad de la economía de este año. "Es un factor más, que es relevante, por supuesto, pero la minería representa poco más del 10% del producto”, explica.

Bolsa de Comercio de Santiago
Foto: diegograndi by Getty Images

Según el economista, el golpe que en un comienzo se concentró en la minería, la pesca y la agricultura se fue traspasando al consumo y la inversión, en medio de un ajuste fiscal en curso.

González advierte que existe un riesgo significativo de que la economía termine 2026 con una contracción, aunque esa no es su proyección central.

Las estimaciones de Clapes UC y del consenso se mantienen levemente positivas, pero cerca del piso del rango de 0,25% a 0,75% que proyecta el Banco Central. “Estamos con un crecimiento cercano a 0, por lo tanto, los riesgos de caer en terreno negativo son significativos”, señaló.

Para 2027, la Encuesta de Expectativas Económicas del Banco Central apunta a un crecimiento de 3%, mientras que el Fondo Monetario Internacional (FMI) proyecta 2,6%. El ejecutivo considera alcanzable la cifra del instituto emisor, en parte por la baja base de comparación. “No debiera ser tan difícil lograr ese crecimiento del 3%”, dijo.

Eso sí, recuerda que incluso con ese resultado el promedio de 2026 y 2027 quedaría bajo el 2% que ha crecido la economía en la última década. “Este año nos mostraron que la economía todavía mantiene vulnerabilidades, que el crecimiento no está garantizado”, advirtió.

El debate por el presupuesto 2027

González conoce las cuentas públicas desde adentro. Fue coordinador macroeconómico de la Dirección de Presupuestos, jefe de asesores del Ministerio de Hacienda y, hasta agosto de este año, integró el Consejo Fiscal Autónomo.

El proyecto de Ley de Presupuestos que discute el Congreso descansa en dos supuestos clave. El primero es que la economía crecerá 3,3% el próximo año. El segundo, que el cobre se venderá en promedio a US$5,6 la libra.

La discusión pública se ha concentrado en el primer supuesto, porque supera las proyecciones del FMI, el Banco Central y el mercado. Para el economista, sin embargo, hay otro dato clave para evaluar las cuentas fiscales: cuánto espera recaudar el Estado.

Y ahí ve prudencia. El presupuesto proyecta que los ingresos fiscales crecerán 1,7% real, un ritmo bastante menor que el 3,3% que supone para la economía. “Uno no ve un correlato claro entre el crecimiento del producto 3,3% y el crecimiento de los ingresos”, explicó.

Foto: Ministerio de Hacienda

Lo mismo ocurre con el cobre, una de las principales fuentes de recursos del fisco. “El precio del cobre (...) que se proyecta me parece bastante conservador en la ley de presupuestos. Hay analistas internacionales que proyectan un precio del cobre bastante por arriba de lo que tiene la ley de presupuestos”, señaló.

Esa combinación funciona como un colchón. Si la economía crece menos de lo previsto, los ingresos igualmente podrían alcanzar lo que proyecta Hacienda. “Hay algún margen para que el crecimiento del PIB sea menor sin impactar significativamente las finanzas públicas”, sostuvo.

El contraste es con los últimos tres años, cuando los ingresos se sobreestimaron y el Estado tuvo que recurrir a otras fuentes de financiamiento para cubrir el gasto. “Hay un aprendizaje en la Dirección de Presupuestos (...) a ser más conservadores con la proyección de ingresos de lo que se fue en los últimos tres años”, afirmó.

Para González, la consolidación fiscal no necesariamente debe traducirse en un Presupuesto que busque impulsar la actividad y el empleo. A su juicio, "la principal contribución de la política fiscal al crecimiento es ser responsable, manejar los recursos fiscales con responsabilidad, cumplir las metas, consolidar las cuentas fiscales”.

El economista hace una distinción entre 2026 y 2027. Mientras este año considera importante que el gobierno no profundice el ajuste fiscal, porque la economía está “al borde de una contracción del PIB”, no espera que el Presupuesto 2027 tenga un carácter reactivador.

“Las proyecciones para el próximo año son que la economía va a volver a crecer. En ese contexto, en mi opinión, no es un presupuesto reactivador”, señaló.

Más recortes desde 2028 y el costo de la deuda

Más allá de 2027, el economista ve presiones fiscales importantes. El propio IFP del tercer trimestre muestra escenarios con crecimiento entre 2,5% y 3%, bajo el 4% que proyecta el gobierno, en los que la deuda supera el nivel prudente en 2028 o 2029.

“De acuerdo a las propias cifras del gobierno, cuando se comparan las proyecciones de gasto público para el mediano plazo con el gasto que es compatible con las metas de balance estructural para los próximos años, se observa que va a ser necesario, del 2028 en adelante, continuar haciendo recortes de gasto público”, advirtió.

Foto: Pexels

Para González, superar el nivel prudente de deuda no significa que Chile esté frente a una crisis, pero sí reduce el margen que tiene el Estado para enfrentar futuras emergencias.

Explica que hace 20 años el país tenía más ahorros que deuda y que, desde entonces, ha utilizado parte de esos recursos para enfrentar crisis como la financiera global y la pandemia.

A esto se suma que, durante años, el Estado ha gastado más de lo que recauda, por lo que ha tenido que recurrir al endeudamiento para financiar la diferencia.

“La situación de Chile, yo diría que hoy día no es crítica, ni mucho menos, pero la razón de poner un nivel prudente de deuda es poner un freno a esta dinámica del endeudamiento para que el país pueda enfrentar de mejor forma la próxima crisis”, señaló.

Asimismo, reconoce que Chile mantiene un nivel de deuda menor al de la mayoría de los países emergentes, pero advierte que financiarse será cada vez más caro. “Chile podría endeudarse más, pero esa deuda tiene un costo y ese costo es creciente”, explicó.

“Son 5.500 millones de dólares que el país tiene que ir a pagar por cuestiones de intereses y que no están disponibles para otras políticas sociales, por ejemplo”, concluyó.

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