Cambiar un seguro, contratar una cobertura junto con otro producto o recibir beneficios según los propios hábitos son alternativas que han comenzado a ganar espacio en la industria aseguradora.
Estas nuevas formas de distribución fueron parte del panel 'Distribución 2030: ecosistemas, seguros embebidos y el futuro del cliente', realizado en Evolución Insurtech Latam 2026 (Eila 2026) y moderado por Maximiliano Valdés, director de Chócale.
Marcelo Rubio, director y gerente general de Grupo Insurex, abrió la conversación abordando uno de los cambios con impacto directo en los consumidores: la posibilidad de elegir y portar sus seguros.
Parte de este proceso se realiza a través de un chat de WhatsApp basado en inteligencia artificial (IA), que permite gestionar el cambio. Según explicó Rubio, Grupo Insurex ya supera los 100.000 clientes y ha devuelto más de US$30 millones a quienes optaron por cambiar su póliza.
El ejecutivo explicó que uno de los principales desafíos estuvo en dar a conocer el funcionamiento del modelo, tanto entre los consumidores como en las propias compañías que debían procesar las solicitudes. A esto se sumaron los temores de los usuarios frente a un proceso que para muchos resultaba poco habitual.
“También había trabas en el tema del temor. A ver, ¿es verdad que si yo hago la portabilidad de un seguro, voy a recibir plata de vuelta? ¿Es una estafa? ¿Dónde está la letra chica?”, señaló.
Rubio también recordó la reacción que generó la llegada de Insurex entre algunos actores tradicionales. “Había un gerente de un prestigioso banco que una vez me dijo: 'Pero Marcelo, ¿para qué te metiste en esto? Si estábamos todos tranquilos hace 25 años. Todos ganábamos plata. Y el único que perdía era el cliente'”.
Del seguro que se busca... al seguro que aparece
Jaime Mery, New Business Development Manager de Assurant, puso el foco en otro cambio: el momento en que una persona contrata una cobertura. El desafío, explicó, está en que las compañías incorporen sus ofertas a las experiencias que los clientes ya viven, en lugar de esperar que estos busquen activamente un seguro.
"Imagínense que nos vamos de vacaciones a Cancún. (...) Se van a meter a comprar un pasaje (...). Lo más posible es que le van a ofrecer un seguro de viaje embebido, integrado en ese recorrido. La oferta está relacionada al contexto, o sea, es para una cobertura para México".
Mery también planteó que la tecnología podría permitir activar estas protecciones a partir de información que ya generan los dispositivos o servicios que utilizan las personas. Sin embargo, puso una condición: “El cliente siempre tiene que estar consciente de que contrató el seguro”.
Como ejemplo, mencionó una garantía extendida que podría apoyarse en la información entregada por un dispositivo inteligente como Alexa o Google Home. En ese escenario, el sistema podría detectar una anomalía en un electrodoméstico y generar una alerta al usuario.
“Es capaz de, a través del micrófono, escuchar el ruido que hace el refrigerador y podría identificar que ya hay un problema y a ustedes les podría llegar un mensaje diciendo: 'Tu refrigerador tiene un defecto, ¿te gustaría activar la garantía?'”.
Un modelo que premia los buenos hábitos
Christian Terfi, Chief Commercial Officer de Jooycar, explicó cómo los seguros pueden incorporar información sobre los hábitos de conducción para ofrecer beneficios a los clientes.
Jooycar comenzó trabajando con sistemas de telemetría para vehículos y posteriormente incorporó el teléfono celular como herramienta para recopilar información sobre la conducción.
A través de los datos obtenidos por el dispositivo móvil, las compañías pueden conocer aspectos como la velocidad a la que circula una persona, sus frenadas, aceleraciones y otros patrones de comportamiento al volante.
“Hemos generado un principio de transformar este seguro telemático como en una oferta de valor a la que todos los asegurados de auto de una empresa se pueden subir en forma optativa y ellos saben que si tienen ciertos comportamientos y ciertos hábitos, tienen algo para ganar”.
Terfi planteó que esta dinámica busca mantener una relación más activa con el cliente durante la vigencia del seguro, en lugar de concentrar la interacción en la contratación o cuando ocurre un siniestro.
"El asegurador utiliza la herramienta digital para comunicarse con el cliente, para felicitarlo cuando hace cosas buenas (...) El cliente es consciente de eso. Se reduce la siniestralidad, el cliente recibe beneficios por eso y perdura en el tiempo. Entonces, es un círculo a lo largo de todo el ciclo de vida del cliente y no un producto”, concluyó.