La educación financiera es uno de los principales desafíos económicos del país, con brechas marcadas por edad, nivel socioeconómico y género, que afectan con mayor fuerza a las mujeres.
Esa fue una de las principales conclusiones de un conversatorio organizado por la iniciativa Mi Barrio Financiero —impulsada por la Asociación de Bancos (ABIF) y la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad de Chile— junto a INACAP, donde expertas analizaron los obstáculos que limitan el acceso femenino a herramientas financieras y oportunidades económicas.
Durante el encuentro, las participantes coincidieron en que las mujeres muestran mejores hábitos financieros, como mayor ahorro y planificación del gasto, pero enfrentan barreras estructurales que frenan su desarrollo.
Entre ellas, destacaron las lagunas laborales y brechas salariales, que dificultan el acceso a productos financieros en condiciones equitativas.
En ese contexto, Verónica Kunze, ex vicepresidenta de BancoEstado, afirmó que “el problema ya no es la inclusión, sino que los productos tengan una perspectiva de género y que logren entender el comportamiento de las mujeres".
Brechas desde la educación escolar
El emprendimiento también apareció como un factor relevante. Karina Gómez, gerenta de Fondo Esperanza, explicó que muchas mujeres emprenden por necesidad y no por elección, lo que obliga a mirar el fenómeno de forma más amplia.

En ese contexto, advirtió que no se puede hablar de inclusión financiera sin considerar la "crisis de los cuidados" y sin apoyo integral para sostener los negocios.
Fernanda Vicente, directora de Scotiabank, apuntó a la realidad de los hogares en Chile y su impacto en las finanzas. “Si pensamos que el 40% de los hogares son monoparentales en Chile, en su mayoría de una mujer sola que además tiene que emprender, tenemos que pensar en una redefinición completamente distinta de dónde está el sistema financiero en esa nueva realidad”, señaló.
Las expertas también pusieron el foco en la educación escolar. Tatiana Arce, directora de COMEDUC, explicó que las brechas comienzan temprano, cuando las niñas se alejan de áreas como matemáticas y finanzas por estigmas culturales.
Además, cuestionó la falta de medición en el sistema educativo. “El tema de la brecha se genera desde una problemática que es pedagógica, es decir, ¿qué herramientas puedo entregar a los docentes que tampoco tuvieron educación financiera en todo su sistema formativo?”, sostuvo.
Las participantes coincidieron en que avanzar en educación financiera con enfoque de género, junto con ampliar el acceso a herramientas y espacios de aprendizaje, resulta clave para fortalecer la autonomía económica de las mujeres y reducir las brechas existentes.
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