Ventas a la baja y poca caja: Así enfrentan febrero las MiPymes

El Segundo Termómetro Pyme confirmó una mayor dependencia del patrimonio familiar y señales de fragilidad estructural para las Mipymes.
Foto: DefensaDeudores.cl

La presión financiera sobre las micro, pequeñas y medianas empresas se consolidó en febrero. El segundo Termómetro Pyme del año reveló que el 57% de las MiPymes recurrió a ahorros o ingresos personales para sostener su operación durante enero, confirmando que la dependencia del autofinanciamiento no respondió a un fenómeno puntual, sino a una tendencia persistente.

La medición, aplicada a 1.257 empresas de todo Chile y elaborada por la comunidad empresarial PROPYME con el análisis de DefensaDeudores.cl, mostró que los principales indicadores de liquidez y financiamiento mantienen el deterioro observado en enero.

“Al igual que en la medición previa, más de la mitad de los encuestados declara haber tenido que recurrir a recursos personales para sostener su operación. En esta ocasión, el 57% señaló haber inyectado ahorros o ingresos propios para financiar su negocio durante el último mes, mientras que el 43% indicó no haber necesitado hacerlo”, explicó Ricardo Ibáñez, abogado y fundador de DefensaDeudores.cl.

Ventas estancadas y liquidez ajustada

En el plano comercial, el 43% de las empresas reportó ventas estables respecto del mes anterior, el 41% indicó caídas y solo el 16% logró aumentos. Para Ibáñez, “este comportamiento limita la generación de flujo de caja y ayuda a explicar la persistencia del autofinanciamiento como mecanismo de supervivencia”.

En materia laboral y tributaria, el 22% no pagó oportunamente las cotizaciones previsionales en enero y el 25% postergó el pago de IVA, lo que, según el análisis, refleja tensiones de liquidez de corto plazo.

Asimismo, respecto del financiamiento externo, el 78% no solicitó créditos bancarios durante el último mes. En paralelo, el 14% utilizó factoring para mejorar su flujo de caja, cuatro puntos porcentuales más que en la medición anterior.

Foto: Archivo Chócale

De la misma forma, el 32% de las MiPymes declaró mantener deudas vigentes con la Tesorería General de la República, lo que agrega un foco adicional de presión financiera para casi un tercio del sector.

“Los datos de febrero confirman que no estamos frente a un episodio puntual, sino que ya se podría anticipar una tendencia. Las MiPymes están cumpliendo en su mayoría con sus obligaciones formales, pero lo están haciendo con márgenes cada vez más estrechos y con una fuerte carga sobre el patrimonio personal de los dueños”, señaló Rodrigo Bon, director ejecutivo de PROPYME.

“La nueva administración de gobierno debe tomar cartas en el asunto desde el día uno para lograr una reactivación de las ventas de las empresas de menor tamaño, disminuir el costo y las barreras de acceso al financiamiento. De esta manera, las MiPymes podrán recuperar su participación en el mercado”, agregó.

Por su parte, Ibáñez advirtió que “cuando más de la mitad de las MiPymes debe recurrir a sus propios ahorros para sostener la operación nos encontramos frente a una señal de fragilidad estructural. No es necesariamente una crisis inmediata, pero sí un deterioro progresivo de la liquidez que puede transformarse en insolvencias si no se gestiona a tiempo”.

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