Con la temporada de verano en pleno desarrollo, millones de chilenos ya planifican viajes dentro y fuera del país. Un estudio reciente evidenció que el 33% proyecta salir de vacaciones durante estas semanas, un movimiento que eleva la demanda por alojamiento turístico y presiona los precios en diversos destinos.
Este contexto también abrió espacio para un problema que reaparece cada año: las estafas asociadas a arriendos falsos. Avisos con precios muy bajos, fotografías perfectas y mensajes que apuran la decisión volvieron a circular en redes sociales y sitios de clasificados.
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“Los estafadores aprovechan que muchas personas están buscando rápido y comparan menos”, señaló Leandro Gómez, fundador y CEO de Leg Technologies.
El aumento del riesgo coincide, además, con un mayor interés en plataformas digitales. De acuerdo con datos de Airbnb, las búsquedas realizadas por viajeros chilenos para estancias dentro del país crecieron más de 30% respecto del verano pasado.
Así, la combinación entre alta demanda, urgencia por asegurar alojamiento y poca verificación previa genera el escenario ideal para los fraudes.
Delincuentes organizados
Las modalidades se repiten. En algunos casos, los avisos ofrecen propiedades que no existen. En otros, copian publicaciones reales desde portales inmobiliarios, reutilizan fotografías y las vuelven a publicar a un precio menor para atraer interesados.

El objetivo es solicitar una transferencia como reserva y cortar contacto una vez recibido el dinero.
“No se trata de estafas improvisadas”, advirtió Gómez. “En muchos casos operan bandas organizadas, donde distintas personas cumplen roles específicos”. Según el ejecutivo, estas redes cambian constantemente de cuentas bancarias, números telefónicos y perfiles digitales, lo que dificulta su rastreo incluso después de denuncias.
Las redes sociales concentran gran parte de estos engaños. El contacto suele comenzar ahí y después se traslada a aplicaciones como WhatsApp o Telegram, donde no existe control ni verificación.
Para generar confianza, los delincuentes envían supuestos contratos, copias de cédulas de identidad o comprobantes de transferencias anteriores, documentos que muchas veces son falsos o pertenecen a terceros.
Desconfiar de precios demasiado bajos y mantener los pagos dentro de la plataforma
Ante este escenario, expertos y plataformas reforzaron una serie de recomendaciones prácticas para reducir el riesgo al momento de reservar. La primera es desconfiar de precios demasiado bajos en comparación con otros alojamientos similares en la misma zona.
También resulta clave revisar con atención el perfil del anfitrión, la descripción del anuncio, las reglas de la casa y la política de cancelación. Las valoraciones y reseñas de otros huéspedes entregan información relevante sobre la experiencia real, como limpieza, exactitud del aviso y comunicación.
Otro punto central es mantener siempre la comunicación y los pagos dentro de la plataforma. Airbnb recalcó que los anfitriones no deben solicitar transferencias directas ni datos de tarjetas fuera del sistema oficial, ya que eso elimina cualquier respaldo ante un problema.
Al llegar al alojamiento, se recomienda realizar una revisión básica de seguridad, identificar elementos como extintores o botiquines y preguntar al anfitrión ante cualquier duda. Además, informarse con anticipación sobre el destino, revisar advertencias locales y requisitos especiales ayuda a evitar sorpresas.
Optar por plataformas con sistemas de pago, verificación y respaldo puede marcar la diferencia entre unas vacaciones tranquilas y una estafa difícil de revertir.
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