La economía chilena está mostrando señales de estabilización y avanza hacia un escenario de crecimiento cercano a su potencial, con una inflación que retomó la senda de convergencia a la meta y una inversión privada que comienza a recuperarse tras años de debilidad.
Este escenario convive con un marco fiscal estrecho. Según el último informe Macro Chile de Itaú, las finanzas públicas cerraron 2025 con un retroceso marcado por un déficit fiscal del 2,8% del PIB, ingresos por debajo de lo esperado y niveles históricamente bajos de liquidez. "Otro año para el olvido", describió el reporte.
Andrés Pérez, economista jefe para Latinoamérica de Itaú, analizó con Chócale la visión planteada en el informe y adelantó lo que viene por delante. Proyectó un crecimiento de la economía chilena del 2,6% para este año, en un contexto marcado por un entorno externo favorable y altos precios del cobre.
“Estamos con una inflación que está convergiendo a la meta del Banco Central. Debería caer al 2,8% (anual) este viernes, tras un periodo largo en el cual la inflación estuvo bien por encima de la meta”, señaló el economista. A su juicio, el anclaje de las expectativas inflacionarias y un “importante viento de cola” externo han permitido que la economía “navegue favorablemente” y mantenga perspectivas positivas hacia delante.
Pérez sostuvo que el crecimiento incluso podría superar la proyección base si la inversión privada continúa sorprendiendo al alza y se mantiene el escenario externo favorable. Sin embargo, advirtió que el mercado laboral aún representa un punto débil.
“La tasa de desempleo está en la parte alta del rango natural. Es la patita que estamos esperando que se recupere para tener una economía donde el consumo privado crezca con más fuerza”, afirmó.
El economista explicó que la recuperación de la inversión se entiende mejor al mirar el contexto de los últimos años. “La economía chilena vivió una resaca de incertidumbre, producto de los procesos constitucionales y de discusiones como el royalty minero, elevar el costo del capital y del trabajo. Eso parece ser algo del pasado”, indicó. A ese factor se suma un precio del cobre “inusualmente alto”, que mejora los términos de intercambio y eleva el atractivo del país para nuevos proyectos.
Según sus estimaciones, la inversión total habría crecido cerca de 5% real el año pasado y mantendría un ritmo similar este año. “Venimos de un periodo donde la inversión estuvo muy contenida e incluso se contrajo en 2023 y 2024. Ahora estamos saliendo de eso y estamos ad portas de un ciclo virtuoso, en la medida en que se sigan cumpliendo varios requerimientos”, explicó.
Política monetaria y posibles recortes de tasa
Con la inflación en descenso, el foco se traslada a la política monetaria. Pérez señaló que el escenario base de Itaú contempla un último recorte de la tasa de interés por parte del Banco Central, que la llevaría a 4,25% en la Reunión de Política Monetaria de marzo. “Eso es el centro del rango neutral. El Banco Central ya hizo gran parte de la pega”, afirmó.
El economista valoró el trabajo que hizo la autoridad monetaria, que redujo la tasa desde 11,25% hasta 5% a fines de 2024 en un proceso acelerado, y que ahora se encuentra en una etapa de “calibración fina”. No obstante, advirtió que el escenario sigue sujeto a riesgos.

“Estamos navegando en escenarios de alto nivel de incertidumbre, donde se podrían materializar riesgos al alza o a la baja de la inflación. (...) Si vemos choques que cambien ese escenario, la trayectoria de la tasa también debería reaccionar acorde”, puntualizó.
Sobre el tipo de cambio, Pérez destacó que el peso chileno se ha apreciado con fuerza en el último año, ubicándose entre las monedas emergentes con mejor desempeño. Lo anterior lo atribuyó a un dólar globalmente más débil, a los altos precios del cobre y a mejores expectativas de crecimiento interno.
“En términos relativos, el peso chileno parece bastante bien. Los distintos modelos nos sugieren que difícilmente pueda apreciarse más por factores idiosincráticos”, dijo.
También se refirió al oro. “Me ha llamado mucho la atención su dinámica", dijo, agregando que "refleja una diversificación de ciertos actores hacia activos que perciben como refugio”, explicó. Mencionó como una de las compras de bancos centrales de Asia emergente y manifestó sus dudas si corresponde a un activo que esté libre de riesgo.
"Justamente la apreciación del oro refleja un mundo donde los choques de tensiones geopolíticas llegaron para quedarse. Y hay una transición, una diversificación de la demanda por activos en el margen distintos al dólar", reflexionó.
Presión fiscal y “billetera” del Estado
Uno de los puntos más críticos del análisis de Pérez se centró en la situación fiscal del país. Advirtió que los ingresos del Estado han sorprendido a la baja de forma persistente, mientras el gasto se ha mantenido alineado con el presupuesto. “Cuando los ingresos sorprenden a la baja por un periodo prolongado, uno tiene que buscar de dónde financiar el gasto”, explicó.
“A fines del año pasado terminamos con cerca de US$46 millones en caja, el monto más bajo al menos desde 2010”, señaló. En este contexto, de cara a los próximos años, enfatizó la relevancia de mantener disciplina fiscal, especialmente ante la llegada de una nueva administración.
"Cuando los ingresos sorprenden a la baja por un periodo prolongado, uno tiene que buscar de dónde financiar el gasto"
Andrés Pérez, economista jefe para Latam de Itaú
Pérez calificó la deuda pública como “manejable”, pero alertó sobre la velocidad de su crecimiento. “La deuda ya trepó a niveles por encima de 40 puntos del PIB, un nivel que no se preveía sino hasta hace un par de años”, indicó. En este contexto, recordó que la institucionalidad fiscal fija un umbral prudente en 45% del PIB y advirtió que, sin cambios, ese nivel se alcanzaría relativamente pronto.
Asimismo, afirmó que se hace “imperativo un ajuste por el lado del gasto”, junto con medidas que fortalezcan el crecimiento económico para mejorar los ingresos fiscales.
Mirada a nivel global
En el ámbito global, Pérez planteó que el escenario actual forma parte de un proceso más largo de cuestionamiento a la integración económica, cuyas primeras señales visibles aparecieron con el Brexit, cuyo referéndum se realizó en 2016. “Hay un cuestionamiento mayor sobre los costos y beneficios de la globalización. Este proceso llegó para quedarse”, señaló.
En ese contexto, destacó que Chile parte desde una base sólida, con tratados de libre comercio con gran parte del mundo, aunque advirtió que la vigencia y efectividad de esos acuerdos se pondrá a prueba en el nuevo escenario global.
Finalmente, sobre Latinoamérica, el economista compartió una visión regional moderadamente optimista. Comparó a Chile con Perú, destacando que ambas economías abiertas y financieramente integradas se benefician de los altos precios de los metales. En este sentido, mencionó que Perú incluso registra una inflación por debajo de su meta y crece en torno a su potencial.
En contraste, describió a México como el país más expuesto a la incertidumbre del ciclo estadounidense y al debate en torno al acuerdo USMCA, el tratado que mantiene con Estados Unidos y Canadá. Respecto de Argentina, señaló que el país trasandino aún concentra su inversión en sectores específicos y espera avances en reformas estructurales, por ejemplo, como la laboral.
“Mirando más allá de la coyuntura, deberíamos ir de menos a más en la región”, concluyó Pérez, quien destacó que Latinoamérica permanece relativamente alejada de los principales focos de tensión geopolítica y que, por lo tanto, podría atraer mayores flujos de inversión extranjera directa en los próximos años.
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