La inflación cerró 2025 con una sorpresa a la baja. El Instituto Nacional de Estadísticas (INE) informó que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) registró una caída mensual de -0,2% en diciembre, una cifra mayor a la prevista por el mercado.
Con este resultado, la inflación anual terminó el año en 3,5%, el registro más bajo desde 2020 y dentro del rango meta del Banco Central. Si bien el dato anual mostró una leve alza frente a noviembre, cuando la inflación alcanzó 3,4%, el resultado confirmó una trayectoria de desaceleración más rápida de lo anticipado.
Para los economistas, este escenario abre un nuevo espacio para ajustes en la política monetaria y tiene efectos directos en el bolsillo de los hogares, especialmente a través de la evolución de la Unidad de Fomento (UF).
Benjamín Villena, profesor del Instituto de Políticas Económicas (IPE) de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad Andrés Bello (UNAB), explicó que “la inflación de diciembre de 2025 se encuentra en valores negativos, una reducción de precios algo menor a lo esperado, lo cual permite terminar el año dentro del rango meta entre 2% y 4%”.
A su juicio, el dato no solo marca un cierre de año positivo, sino que también entrega señales relevantes hacia adelante. “Por lo tanto —agregó el economista—, esto abre la puerta para que exista una reducción de las tasas de interés en algún momento, dependiendo de cómo se visualicen los riesgos de mayor inflación en el futuro por distintos factores que están ocurriendo actualmente”.
La UF experimentaría una baja acumulada de $79
Una visión similar planteó Gonzalo Escobar, académico de la Facultad de Economía y Negocios de la misma casa de estudios, quien destacó que la variación negativa del IPC “deja la inflación en un 3,5% para el año 2025, lo cual es una muy buena noticia”.
En esa línea, sostuvo que “esto da señales de que el actuar del Banco Central ha sido el correcto y la inflación ha descendido mucho más rápido de lo que se esperaba”.
Escobar proyectó además un escenario aún más favorable para los primeros meses de 2026. Según indicó, “durante el primer trimestre de 2026 se debería esperar que la inflación anual ya se encuentre dentro de la meta del 3%, lo cual va a permitir que el Banco Central siga con su política monetaria expansiva, disminuyendo la tasa de política monetaria”.
Más allá del debate macroeconómico, los especialistas coincidieron en que la menor inflación tendrá efectos concretos para los consumidores. En particular, Escobar anticipó un ajuste relevante en la UF, unidad clave para créditos hipotecarios, arriendos, planes de salud y diversos contratos financieros.
“Los consumidores se van a ver favorecidos por esta menor inflación, debido a una reducción en la Unidad de Fomento (UF), lo que llevará a que, durante el mes de enero, bajen los dividendos y todos aquellos planes y contratos que están expresados en UF”, afirmó el economista.
En ese contexto, Escobar detalló que, de mantenerse las proyecciones actuales, la UF experimentaría una baja acumulada de $79 hasta el próximo 9 de febrero.