La educación financiera se ha convertido en una herramienta esencial para cualquier persona que quiera emprender en Chile. Así lo planteó José Manuel Mena, presidente de la Asociación de Bancos e Instituciones Financieras (ABIF), durante su presentación en el EtMday 2025.
El representante gremial advirtió que el país arrastra una brecha importante en esta materia. "El diagnóstico que se hizo hace seis años es que no tenemos una buena educación financiera y estamos en un nivel bastante bajo en comparación con Latinoamérica".
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Detalló que, pese a la masificación del sistema —que ha llevado a que Chile ostente una las tasas de bancarización más altas de la región, con más de 45 millones de cuentas y 50 millones de tarjetas—, el uso adecuado de estos servicios sigue siendo un desafío.
"Se ha hecho una amplia difusión, (...) pero la pregunta es: '¿tenemos la educación adecuada para poder saber usarlas de manera de no tener un problema de mal uso o que nos engañen?'".
Mejorar la toma de decisiones y asegurar la sostenibilidad del negocio
Mena indicó que cerca de 500 mil familias permanecen fuera del sistema financiero, lo que abre espacio al crédito informal. Relató casos relacionados con el llamado gota a gota colombiano, caracterizado por intereses muy superiores a los de la banca.
"Si tú eres un microempresario y tienes un puesto en una feria, lo más probable es que (alguien) te va a ofrecer: 'mira te puedo dar $100.000 y te voy a venir a cobrar todos los lunes, pero la tasa equivale a un 1.000% al año'".

Para el ejecutivo, esta situación evidencia la urgencia de capacitar a los emprendedores en conceptos fundamentales de capital de trabajo, financiamiento y en la correcta separación entre las finanzas personales y del negocio.
Sobre esta base, estableció cuatro objetivos centrales: fortalecer la toma de decisiones, facilitar el acceso al financiamiento formal, ya sea a través de bancos o de entidades reguladas por la Comisión para el Mercado Financiero (CMF), evitar el sobreendeudamiento, y asegurar la sostenibilidad del negocio con una planificación clara de ingresos, cobros y necesidades de inversión.
Democratización de la educación financiera
Para abordar estas brechas, la ABIF desarrolló Mi Barrio Financiero, una iniciativa creada en conjunto con la Facultad de Economía y Negocios (FEN) de la Universidad de Chile, que ofrece cursos especializados para distintos grupos, entre ellos emprendedores.
“Es un curso orientado a microempresarios, con 10 módulos asincrónicos y charlas sincrónicas sobre planificación, endeudamiento, inversiones, flujo de caja, contabilidad e impuestos”, explicó.
La plataforma también incluye contenidos para docentes de enseñanza media, aprobados por el Centro de Perfeccionamiento del Magisterio. “Llevamos más de mil profesores que han tomado este curso (...), pero necesitamos cubrir decenas de miles", indicó.
Además, la ABIF implementó un programa presencial para adultos mayores y firmó convenios de formación con la Armada de Chile, el Ejército de Chile, Inacap, Sercotec, la Cámara Nacional de Comercio y la Cámara de Comercio de Santiago. “Nuestra ambición es llegar a medio millón de personas en un par de años”, afirmó.
Mena invitó a quienes están iniciando un proyecto a sumarse a los cursos gratuitos: “Si ustedes tienen un emprendimiento, inscríbanse en Manos a la Obra. Van a tener metodología y herramientas en los cuatro ámbitos que mencioné”.
Finalmente, subrayó la importancia de contar con una población mejor preparada: “La educación financiera ya no es un lujo. Necesitamos esta herramienta para tener una sana ciudadanía”.
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