Cuando hablamos de crédito nos referimos a una herramienta financiera que permite, tanto a personas naturales como a empresas, acceder a recursos económicos que no tienen en el momento. Lo anterior con el compromiso de devolverlos en un plazo determinado y, en la mayoría de los casos, con intereses.
El uso de estas herramientas es común en la vida cotidiana. Las personas las usan, por ejemplo, para comprar un bien raíz o para la compra de un electrodoméstico. Sin embargo, su mal uso puede llevar a un sobreendeudamiento difícil de revertir.
En Chile existen distintos tipos de crédito. Según su propósito, las entidades financieras ofrecen los siguientes:
- Hipotecario: Para la compra de una vivienda. "Es para financiar la compra de una vivienda, con distintas alternativas según el perfil y objetivos de cada persona", explican desde Banco de Chile.
- Consumo: Para gastos personales, imprevistos, estudios o viajes. Se pacta un plazo de pago, una tasa de interés y una cuota mensual.
- Automotriz: Para la compra de vehículos. Este tipo de financiamiento considera el crédito automotriz convencional o el de compra inteligente.
- Tarjetas de crédito: Para compras en comercios, en 1 o más cuotas. "Permite financiar compras, acceder a beneficios exclusivos y organizar los pagos de forma flexible", señaló Banco de Chile.
- Líneas de crédito: Está asociado a una cuenta corriente y permite cubrir sobregiros cuando no hay saldo en la cuenta.
“Elegir el tipo adecuado depende del propósito y la capacidad de pago del solicitante”, explica Victoria Paz, economista, fundadora de Poder Económico y coautora del libro Las mujeres invierten.
Cómo acceder a un crédito: ¿Influye el historial crediticio?
Antes de otorgar un crédito, las entidades financieras evalúan varios factores relacionados con el cliente que lo solicita. Entre los principales determinantes está la capacidad de pago del solicitante, su historial financiero, el nivel de endeudamiento y la estabilidad de sus ingresos.
“Realizamos un análisis riguroso. Uno de los principales es la capacidad de pago, es decir, que la persona tenga los ingresos suficientes para cubrir las cuotas de manera responsable”, señalaron desde Banco de Chile.
En definitiva, el historial crediticio sí influye al momento de solicitar un crédito en una entidad financiera.
Para acceder a mejores condiciones, desde Banco de Chile sugirieron mantener una relación activa con productos financieros, pagar puntualmente, evitar el sobreendeudamiento y llevar un control de los ingresos y egresos. “Cumplir puntualmente con las obligaciones que asumen de manera voluntaria demuestra responsabilidad ante futuros compromisos”, aseguraron.
Consideraciones antes de solicitar un crédito
En la práctica, acceder a un crédito significa endeudarse. En este sentido, es importante considerar que el endeudamiento no siempre obedece a emergencias. Muchas veces, se origina en decisiones tomadas sin suficiente información o planificación.
“El crédito no es malo en sí mismo, lo malo es no ser estratégicos, en no planificar el para qué nos estamos endeudando y no tener un límite saludable de endeudamiento”, advirtió Fernanda Vicente, cofundadora y CEO de Money Queen by ADAH.
Entre los errores más frecuentes al momento de adquirir un crédito, Vicente destacó el adquirir más deuda de la que se puede manejar, usar nuevos créditos para pagar otros, no comparar condiciones entre instituciones y creer que pagar el mínimo de la cuota equivale a cumplir con la obligación.
“Los problemas graves de endeudamiento los hemos validado en miles de personas y se originan generalmente en una gran mala decisión original, que luego fue creciendo y se transformó en una carga financiera inabordable”, señaló la fundadora de Money Queen by ADAH.
Asimismo, desde Banco de Chile coincidieron con Vicente: uno de los errores más comunes es no alinear la fecha de pago con la fecha de ingreso del sueldo. Además, señalaron que muchas personas sobreestiman su capacidad de pago y eligen plazos de pago demasiado cortos.
Los conceptos que sí o sí debes conocer antes de solicitar un crédito
Ahora, entender el funcionamiento de un crédito va más allá de saber cuánto se va a pedir y en cuántas cuotas se pagará. De acuerdo con Banco de Chile, existen conceptos clave que toda persona debe manejar antes de firmar un contrato. En este sentido, el desconocimiento de estos términos puede llevar a asumir compromisos que luego resultan difíciles o imposibles de mantener.
Así, la fecha de vencimiento de la cuota, por ejemplo, corresponde al día exacto en que se debe realizar el pago mensual de un crédito. Este aspecto, aunque aparentemente fácil de entender, es una causa frecuente de morosidad: desde Banco de Chile aconsejaron sincronizar la fecha en que se reciben los ingresos mensuales con el plazo de pago de la cuota. En este sentido, advirtieron que no hacerlo puede generar atrasos, intereses adicionales y un deterioro del historial crediticio.
“Uno de los errores más comunes es no alinear la fecha de pago de la cuota con la fecha en que la persona recibe los ingresos”, señalaron desde el banco.
Otro punto importante de entender es el plazo total del crédito, es decir, el tiempo pactado para devolver el monto adquirido. Mientras más largo sea el plazo, más bajas serán las cuotas mensuales, pero el costo total del crédito será mayor, debido a los intereses acumulados. Por el contrario, un plazo más corto implica pagos mensuales más altos, pero reduce el gasto final. Escoger el plazo adecuado requiere un equilibrio entre capacidad de pago y costos asociados.
También es fundamental tomar en cuenta la tasa de interés. Se trata del porcentaje que se aplica sobre el monto prestado y que determina el valor de cada cuota. A mayor tasa, mayor será el costo del crédito. Sin embargo, no basta con mirar este dato de forma aislada: lo más relevante es entender el costo total del crédito, que incluye todos los cargos asociados (intereses, seguros y comisiones) y permite saber cuánto se pagará en total al final del periodo pactado.
Finalmente, está la Carga Anual Equivalente (CAE), un indicador que permite comparar el costo de un crédito entre distintas entidades financieras. Se expresa en porcentaje y considera los intereses, gastos y seguros asociados al crédito.