La Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC) implementó una serie de medidas preventivas para controlar la creciente presencia de aves en las inmediaciones del Aeropuerto de Santiago, situación que cada año se repite con mayor intensidad durante los meses de otoño debido a los fenómenos migratorios y la existencia de microbasurales ilegales en los alrededores del terminal aéreo.
Según informó nuestro medio asociado El Aéreo, durante los últimos días, la autoridad aeronáutica ha tenido que suspender momentáneamente algunas operaciones aéreas debido a la presencia masiva de aves.
Aunque se trata de interrupciones acotadas, en años anteriores esta situación obligó a retrasos más prolongados —incluso de hasta dos horas— y al desvío de vuelos.
“Estos procedimientos pueden dar paso a la emisión de las alertas e incluso, a suspender las operaciones aéreas como en el caso de una migración con presencia moderada o severa de aves”, señalaron desde DGAC.
Las acciones para espantar las aves en el Aeropuerto de Santiago
La suspensión de vuelos se considera una medida extrema, ya que puede generar una cadena de demoras en el resto de las operaciones y afectar directamente a los pasajeros.
Por lo mismo, la autoridad ha intensificado su protocolo de mitigación con rondas constantes para el control de fauna silvestre, chequeos de pistas en vehículos especializados y sistemas sonoros para ahuyentar aves, que están instalados en los bandejones centrales entre la pista y la calle de rodaje.
Las labores están a cargo de la Unidad de Control Aviar (UCA), dependiente del Servicio de Salvamento y Extinción de Incendios (SSEI), la cual coordina a diario el despliegue de estas acciones junto a los servicios de tránsito aéreo.
El objetivo es evitar cualquier interferencia con las operaciones durante despegues y aterrizajes, momentos críticos en los que un impacto con un ave podría causar daños severos a un motor o incluso al fuselaje.
Más de 60 especies de aves rondan alrededor del terminal
Según registros de la autoridad, se han identificado cerca de 60 especies de aves en el entorno del aeropuerto capitalino, lo que refuerza la necesidad de un monitoreo constante.
Sin embargo, el fenómeno migratorio no es el único factor de riesgo. El crecimiento urbano desordenado, la instalación de viviendas irregulares y la proliferación de microbasurales ilegales cerca del recinto representan amenazas adicionales que exceden las capacidades de la DGAC.
Los puntos más complejos se ubican en los alrededores de las pistas 17L y 17R, ubicadas en zonas más alejadas del núcleo urbano y donde la presencia policial es menor. Allí, los microbasurales atraen aves debido a la acumulación de restos de comida, generando un entorno propicio para su concentración.
La DGAC reconoció que estos factores requieren de una respuesta intersectorial para ser abordados de forma efectiva, pero hasta ahora, no existen acciones coordinadas visibles ni resultados concretos en esa línea.