La industria de los videojuegos ha experimentado un crecimiento sin precedentes en las últimas décadas. Los esports en Chile y en el mundo han pasado de ser una actividad de nicho a convertirse en un fenómeno global que mueve millones de dólares y congrega a audiencias multitudinarias. En Chile, el periodista Tomás Mosqueira se ha transformado en una figura clave en este avance.
Como presidente de la Asociación de esports de Chile —una de las que existe en la disciplina en el país—, docente en la Universidad del Desarrollo y director de la agencia For The Win, ha trabajado para acercar a los deportes electrónicos a las personas, y generar nuevas oportunidades para expandir su alcance en el país.
Desde sus primeros años, Tomás Mosqueira estuvo rodeado de videojuegos. Un regalo en su infancia se convirtió en un punto de partida. "Mis papás me regalaron una consola como para mantenerme tranquilo en la casa y no estuviera haciendo cosas, como desordenando".
Lejos de convertirse en simple entretenimiento, los videojuegos se transformaron en una pasión y, eventualmente, en su carrera. Hoy, con más de 15 años de experiencia en el sector, ha presenciado el crecimiento de la industria en Chile desde una actividad de nicho a una disciplina con un gran potencial.
El desarrollo y profesionalización de los esports en Chile
Uno de los aspectos clave en la carrera de Mosqueira ha sido su rol en la consolidación de los esports en Chile como una disciplina seria. "Poco a poco se está comenzando a evangelizar con respecto a esto. Que los esports son esta variable, esta rama de los videojuegos donde la gente compite de forma profesional y entrena, tal como si fuera cualquier otro deporte tradicional".
Si bien el reconocimiento de los videojuegos como deporte ha sido lento, el crecimiento de la industria es innegable. El reciente reconocimiento de los esports por parte del Comité Olímpico Internacional y su inclusión en eventos como los Juegos Panamericanos demuestran que la competencia digital ha alcanzado un nuevo nivel de legitimidad.

El periodista menciona que, para dedicarse a los esports, debe haber un gran trabajo detrás, tal como cualquier otro deporte, incluyendo un equipo multidisciplinario y muchas horas de dedicación al juego.
"Empiezan a invertir horas de estudio, entendiendo las mecánicas del juego (...) hasta ya empezar a caer en el microjuego, como esos pequeños detalles que pueden marcar una diferencia (...) llegar al profesionalismo y ser realmente bueno no es para todos", afirma Mosqueira.
Conectando al resto del mundo con los videojuegos
Hace cinco años, nació la agencia For The Win, enfocada en conectar por medio de iniciativas y campañas a la demográfica gamer con empresas e influencers.
Un ejemplo de estas iniciativas fue la colaboración con Greenpeace, donde crearon mapas personalizados en Fortnite para promover el cuidado medioambiental. "Hicimos también un torneo de Fortnite con influencers, donde cada vez que destruías un árbol, se te descontaba puntaje". De este modo, la agencia ha logrado combinar entretenimiento con mensajes educativos y de impacto social.
El interés de Mosqueira lo llevó también al mundo académico. Actualmente, dicta una cátedra sobre la historia de los videojuegos en la Universidad del Desarrollo llamada Videojuegos: Historia, industria e impacto cultural.

El curso fue tan bien evaluado por los estudiantes que se creó otro curso dedicado exclusivamente a los esports. "Los alumnos tienen muchísimo interés en aprender más sobre esto. Las nuevas generaciones saben que esta es una industria a la que hay que empezar a tener ojo".
El futuro competitivo de los esports en Chile
En cuanto a los juegos más populares en Chile dentro de los esports, Mosqueira destaca a Valorant y League of Legends, que han dominado la escena competitiva en el país. "Valorant es uno de los títulos más jugados, con un nivel de competencia bastante alto en Chile", cuenta.
Además de League of Legends, a pesar de perder popularidad en la región, sigue siendo uno de los juegos más importantes. También destaca otros títulos como Fortnite, Call of Duty y los juegos de pelea, que cuentan con una comunidad activa de profesionales.
Si bien en términos competitivos el nivel de Chile es alto actualmente, Mosqueira ve un futuro prometedor para los videojuegos en el país. "Todavía falta mucho para acercarnos a países como Corea, donde los videojuegos se reconocen como un deporte hace más de 20 años, pero Chile poco a poco ha ido agarrando protagonismo a nivel mundial", afirma el periodista.
El desafío sigue siendo la consolidación de una industria estable y profesional, donde jugadores, desarrolladores y especialistas puedan encontrar oportunidades de crecimiento. La presencia de jugadores chilenos en competencias internacionales es un signo alentador, pero aún queda camino por recorrer.
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