En simple

Presentado por
Coopeuch

Sergio Soto, director ejecutivo del FAPP: “El desafío es que el fondo pueda pagar siempre, durante los próximos 75 años”

Apoco más de un año de su puesta en marcha, el Fondo Autónomo de Protección Previsional ya paga beneficios y administra cotizaciones. Su director ejecutivo explica los desafíos de construir una institución con compromisos a largo plazo.
Sergio Soto, director ejecutivo del Fondo Autónomo de Protección Previsional / Foto: FAPP

Las oficinas son nuevas. Hay plantas en distintos espacios y la sala principal de reuniones lleva el nombre de Araucaria. “Es un árbol milenario (…) Le pusimos nombres bien simbólicos a nuestras salas”, dice Sergio Soto, director ejecutivo del Fondo Autónomo de Protección Previsional (FAPP), al mostrar a Chócale las instalaciones del fondo.

La conversación ocurre ahí, en una institución que ya recibe cotizaciones y paga beneficios, pero que todavía está armando parte de sus equipos y sistemas.

El fondo comenzó a operar el 1 de agosto de 2025, con la reforma de pensiones en marcha. Soto recuerda que partió con dos o tres personas y que, desde el primer día, tuvieron que organizar una entidad capaz de procesar grandes volúmenes de información.

“Nosotros tuvimos que crearnos y al mismo tiempo subirnos a un caballo que ya galopaba”, dice.

Oficinas del FAPP. (Foto: Cedida)

No es una imagen solemne. Describe una instalación a contrarreloj: recibir cotizaciones, contratar equipos, elegir software, establecer procesos y preparar los pagos. “Fue bien titánico”, resume.

El 20 de agosto de ese año comenzaron a recibir cotizaciones y, en enero, el FAPP empezó a pagar beneficios. Soto cifra esos desembolsos iniciales en torno a US$120 millones.

Pero el hito operativo no despeja la pregunta central sobre el fondo: si podrá responder a sus obligaciones a medida que pasen los años y cambien las condiciones del mundo y del país. “El desafío es que el fondo pueda pagar siempre, durante los próximos 75 años”, remarca Soto.

La institución lleva poco más de un año de vida; sus compromisos se proyectan mucho más lejos, dice.

Un fondo que todavía se está armando

El 20 de agosto de 2025 comenzaron a llegar las primeras cotizaciones. Para recibirlas, el FAPP debía tener lista una contabilidad capaz de registrar los aportes y seguirlos en el tiempo. No se trata de una planilla uniforme: la cotización con rentabilidad protegida se registra con tasas distintas, según el mes en que se hace cada aporte.

“Yo tengo que tener una granularidad de registro impoluta, perfecta, todos los meses distintos, para seis millones de personas”, explica Soto. La frase da una medida de la escala y de la exigencia que implica operar una institución que administra información previsional de millones de afiliados.

La infraestructura tecnológica fue una de las primeras prioridades. Soto menciona la ciberseguridad, la calidad de la información y la capacidad de almacenarla y procesarla. Por eso, al preguntarle por la inteligencia artificial, se resiste a convertirla en el centro de la conversación.

“Es súper de moda poner el condimento de inteligencia artificial a todo”, dice. El fondo, asegura, primero necesita consolidar sus sistemas y la trazabilidad de sus datos. “La inteligencia artificial es la guinda de la torta; hay que tener la torta primero”.

Foto: Archivo Chócale

El FAPP también finalizó la licitación de la administración de sus inversiones. Por ahora trabaja con mandatos de renta fija para manejar recursos de corto y largo plazo.

La estrategia podría cambiar a medida que crezca el patrimonio y el fondo alcance escala para incorporar nuevos activos. La rentabilidad, sostiene Soto, debe responder a los pagos que tendrá que enfrentar.

—¿Cómo se invertirán los recursos del FAPP y qué criterios usarán para buscar rentabilidad?

—Todas las inversiones tienen que ser adecuadas a los propósitos que tú buscas. En realidad, no hay inversiones buenas o malas; hay trajes que son más pertinentes a la ocasión de uso que vas a tener en la vida. Nosotros tenemos que hacer una estrategia de inversión que se acomode a los flujos que va a tener el fondo en los próximos 75 años. Su objetivo es dar una rentabilidad adecuada a los propósitos de sostenibilidad.

"Tenemos que simular..."

Ese trabajo exige estimar qué ocurrirá con las cotizaciones, los beneficios y los mercados durante décadas. También con variables que no controla el fondo: la formalidad laboral, los salarios, la natalidad y el envejecimiento de la población.

“Tenemos que simular nacimientos, hacer morir gente que no ha nacido, invalidar a gente que no está inválida y simular los retornos que van a afectar tanto al fondo como al resto del ecosistema en los próximos 75 años”, dice Soto. En la práctica, se trata de construir escenarios sobre personas que aún no nacen y calcular cómo sus trayectorias podrían afectar los ingresos y gastos del sistema.

El director ejecutivo pone atención en la informalidad porque las cotizaciones son parte de los ingresos del fondo. “Más formalidad es buena para el fondo. Más informalidad significa que las cotizaciones no pasan por el sistema; sería malo para el fondo”, plantea.

También menciona la baja de los nacimientos y el envejecimiento de Chile, tendencias que deben entrar en los modelos junto con la evolución de los salarios y la productividad.

Por ley, el FAPP debe realizar estudios actuariales periódicos. Soto afirma que buscarán adelantar el primero y espera tenerlo hacia fines de 2027, antes del plazo legal de tres años. El estudio deberá estimar los ingresos y obligaciones del fondo durante los próximos 75 años.

“La rentabilidad tiene que ser adecuada a los propósitos de sostenibilidad”, dice Soto. Buscar retornos altos sin considerar los pagos futuros podría poner en riesgo la capacidad de cumplirlos. “Si un día te pegas un chancacazo y no tienes plata para pagar los beneficios, has fallado en tu propósito”, agrega.

Los beneficios que gestiona el FAPP

El fondo no solo prepara pagos futuros. También participa en la administración de beneficios que ya comenzaron a llegar a las personas. Entre ellos está el Beneficio por Años Cotizados, que se entrega a pensionados que cumplen los requisitos establecidos. Soto estima que el aporte está “en la cuadra de los $80.000 por beneficiario”.

“Cuando tú piensas que las pensiones tienen unos promedios bajitos, es un boost bien importante para las personas que ya están pensionadas”, señala. El director también menciona la compensación por diferencias de expectativa de vida para las mujeres, cuyo monto aumenta si postergan la jubilación.

Soto explica que, si el cálculo de una pensión arrojara una diferencia de 30% por la expectativa de vida, una mujer recibiría ese porcentaje completo si se jubila a los 65 años. Si lo hace a los 64, recibiría el 75% de esa compensación; a los 60, solo el 5%. “Lo va a recibir completo si se jubila a los 65, pero lo va a recibir a 75% si es a los 64 (…) y solo un 5% si es a los 60”, detalla.

Foto: Monthirayodtiwong

El FAPP también administra la cotización con rentabilidad protegida, que se registra individualmente y se devuelve en el futuro con la rentabilidad asociada a cada aporte. Soto subraya que esa cotización es “personal, individual, intransferible y heredable”. La tasa, que actualmente es de 0,9%, subirá a 1,5% en agosto de 2027 y se mantendrá en ese nivel durante 20 años; después comenzará a reducirse gradualmente.

A estas tareas se suma el Seguro de Invalidez y Sobrevivencia (SIS), que ya existía antes de la reforma y pasó a la órbita del fondo. El seguro entrega cobertura a personas con invalidez y a los beneficiarios de quienes fallecen mientras cotizaban. Soto estima que cerca del 40% de los pagos futuros del FAPP corresponderá al SIS, por lo que su evolución será una de las variables que el organismo deberá vigilar.

La autonomía y el costo de corregir

La autonomía del fondo está ligada a la posibilidad de advertir problemas y proponer cambios, incluso si resultan impopulares.

Soto sostiene que, si las proyecciones muestran que no habrá recursos suficientes, el organismo puede sugerir una reducción de beneficios. La definición final corresponde a las autoridades que deben conocer y resolver esas recomendaciones.

“Si algún día usted prevé que en los 75 años no va a haber plata suficiente, usted tiene el poder de sugerir una reducción de los beneficios”, dice. Es una atribución que muestra el reverso de la promesa de pagar: la sostenibilidad depende de que las proyecciones sean oportunas y de que las decisiones se tomen cuando todavía haya margen.

El consejo del FAPP es designado por el Presidente de la República y ratificado por el Senado. Soto destaca que sus integrantes tienen experiencia en el Banco Central o en organismos reguladores; algunos han pasado por ambas instituciones. La renovación de sus miembros será escalonada y sus períodos durarán seis años, para que la continuidad del fondo no dependa de un solo gobierno.

Esa estructura deberá acompañar una tarea que excede esos mandatos: evaluar cada tres años si los recursos del fondo alcanzarán para cubrir sus obligaciones durante los próximos 75 años. “La autonomía está hecha justamente para que tú siempre digas el estado de salud que estás previendo para adelante”, plantea Soto.

Contenidos relacionados

Total
0
Compartir