A un día de que el Banco Central informe su decisión de política monetaria, el Grupo de Política Monetaria (GPM) recomendó mantener la Tasa de Política Monetaria (TPM) en 4,5%.
"En Chile, la actividad y el empleo siguen debilitándose, la inflación no cede", advirtió el grupo. Su diagnóstico apunta a una economía que pierde fuerza, mientras los combustibles y el dólar amenazan con empujar los precios de otros productos.
¿Qué es la Tasa de Política Monetaria (TPM)?
- La Tasa de Política Monetaria (TPM) es la tasa con la cual el Banco Central le presta dinero a los bancos comerciales, y que incide en el resto de las tasas de interés que se manejan en el sistema financiero.
- Se considera que es el principal instrumento de política monetaria, pues ayuda a aminorar el impacto de la inflación. Es determinada por el Consejo del Banco Central durante las Reuniones de Política Monetaria (RPM), que se realizan ocho veces al año.
"La recomendación reconoce tanto la debilidad de la economía interna como las mayores presiones inflacionarias del escenario externo", señaló en su comunicado de este lunes.
El GPM es una instancia técnica e independiente que analiza la economía y formula recomendaciones sobre política monetaria. Lo integran los economistas Eugenia Andreasen, Carlos Budnevich, Humberto Martínez, Juan Pablo Medina y Andrea Tokman.
Combustibles y dólar presionan los precios
"El escenario internacional se ha vuelto más incierto", alertó el grupo, que apuntó a los riesgos para la producción y el transporte de combustibles por las tensiones en Medio Oriente.
Su preocupación es que esos mayores costos lleguen a otros productos. "El shock energético, la mayor volatilidad, la depreciación del peso y el aumento de las expectativas de inflación elevan el riesgo de que las presiones de costos se prolonguen y se transmitan a otros precios", explicaron los economistas.

Aunque los efectos de la guerra y los fenómenos climáticos “debieran ser transitorios”, el GPM advirtió que esas presiones podrían terminar "traspasadas en mayor medida al resto de bienes y servicios" si persisten. El consumo débil ayudaría a contener ese riesgo.
El dólar añade presión. El peso se ha debilitado pese a los altos precios del cobre y eso puede encarecer las importaciones. El grupo explicó que el efecto dependerá de la capacidad de trasladar esos aumentos a los precios locales.
Las expectativas también preocupan. Según el GPM, hay señales de que "el mercado está empezando a incorporar una convergencia más lenta al 3%". Es decir, el retorno de la inflación a la meta podría tardar más.
El riesgo de frenar más la economía
"Los antecedentes disponibles confirman una actividad económica y empleo débiles", sostuvo el grupo.
"La minería sigue siendo la más golpeada", agregaron. Aunque destacaron el mejor desempeño de los sectores no mineros, advirtiendo que “será importante observar su consolidación a futuro”.
El deterioro del empleo es otra señal de alerta, sostiene el GPM. El trabajo formal lleva meses cayendo y el total de personas ocupadas también disminuye.

Sobre las empresas, advirtieron que sus indicadores de confianza "permanecen en terreno pesimista, lo que supone un riesgo adicional para la recuperación de la inversión".
En los hogares, los indicadores de percepción económica y de expectativas de compras "deshicieron toda la mejora" de comienzos de año. El GPM vinculó ese retroceso con la debilidad del empleo.
Una tasa más alta podría frenar el consumo y la inversión, justo cuando la economía ya muestra señales de debilidad.
En ese contexto, alertó que "una política monetaria más restrictiva podría tener un efecto contractivo adicional sobre la economía". Por eso, recomendó mantener la TPM y sostuvo que "la política monetaria deberá seguir evaluándose reunión a reunión".
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