No es padre, tiene siete ahijados y no fuma. El griego Christos Harpantidis lleva 23 años en Philip Morris International (PMI), la tabacalera que propone “poner los cigarrillos en museos”. Este año fue nombrado como Group Chief Corporate Affairs Officer, cargo desde el que lidera la estrategia de asuntos corporativos para más de 180 países.
Cuando ingresó a la compañía, no pensaba que parte de su trabajo sería sentenciar la desaparición de los cigarrillos. “Cuando me subí al tren, tuve mucha suerte y estuve muy feliz. Fue muy gratificante, porque se ve que la cosa avanza. Muchas de las cosas que vivimos hoy eran impensables hace unos años”, recordó.
En conversación con Chócale durante un encuentro al que invitó la empresa en Buenos Aires, Argentina, Harpantidis planteó que IQOS -su dispositivo de tabaco calentado- necesita impuestos más bajos que el cigarrillo tradicional para iniciar su comercialización en Chile.
Sabido es que la industria del tabaco es de las más controvertidas a nivel mundial. Desde PMI aseguran querer construir el futuro basado en productos libres de humo y, aunque reconocen que no están exentos de riesgo, creen que es una mejor opción que seguir fumando lo que actualmente se ofrece en el mercado.
El funcionamiento de IQOS es por medio de un dispositivo que no quema el tabaco -lo calienta- y produce un aerosol con nicotina en lugar de humo. La compañía lo lanzó en 2014 en Italia y Japón, mercados que están hoy entre los más avanzados, llegando a superar hasta el 80% de las ventas de la compañía en el caso del país asiático.
¿Es mejor que fumar?
Desde 2008, PMI dice haber invertido más de US$16 mil millones en el desarrollo de productos libres de humo y ha publicado 551 artículos científicos revisados por pares sobre la materia. Sin embargo, el ejecutivo reconoce un vacío cuando se le pregunta sobre evidencia de largo plazo.

“Lo que no tenemos son estudios a largo plazo, no tenemos epidemiología”, dijo. Argumentó que esperar 30 años para tenerlos significaría perder la oportunidad de ofrecer alternativas a los fumadores.
Al preguntarle si estaría tranquilo con que sus ahijados usaran los nuevos productos que desarrolla PMI, hizo una distinción entre edades. “Como niños, no. ¿Como adultos? Me gustaría que estuvieran educados, que entendieran qué hace y qué no hace usar nicotina y, por supuesto, como todo lo demás en la vida, que tuvieran sus propias decisiones”, afirmó.
Al ser consultado sobre lo que necesitaría la compañía de parte de Chile en reglas, leyes e impuestos para lanzar el IQOS en el país, Harpantidis respondió que el punto de partida es que estos productos son diferentes.
“La piedra angular de esta discusión es que estos productos son distintos, así que necesitan un trato distinto. Y esto tiene que ver con el régimen fiscal, para permitir que la innovación ocurra y, para ser proporcional al daño de estos productos, la alternativa debería tener menos impuestos”, afirmó.
En esa línea, sostuvo que “debería existir la diferenciación para que los consumidores sepan lo que estos productos hacen y lo que no. Es importante crear el marco regulatorio correcto para que nosotros tengamos la oportunidad de comercializar estos productos”.
En Chile, el 80% del precio de una cajetilla corresponde a impuestos. Harpantidis advirtió que no se puede bajar demasiado, pero criticó subirlos. “Entonces, ¿qué haces? Haces el producto inasequible. La necesidad del consumidor sigue ahí”, dijo, y recordó que durante años la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomendó aumentar los gravámenes.
La apuesta de PMI en Chile
Sobre nuestro país, el ejecutivo griego fue directo: “Ojalá el próximo año tengamos a Chile también, que estemos activos”, dijo, y agregó que cada año abren dos o tres países nuevos a estos productos. Actualmente, PMI tiene una pequeña participación de mercado en Chile en la venta de cigarrillos tradicionales, donde domina con más del 90% la británica BAT, ex Chiletabacos.
La compañía se propuso que los productos sin humo representen dos tercios de sus ingresos netos en 2030. En el segundo trimestre de 2026 llegaron a cerca del 42%, según PMI, que sostiene que, con la regulación adecuada, las ventas de cigarrillos podrían terminar en 10 a 15 años en muchos países.
Consultado sobre qué ocurre con el mercado de cigarrillos en países como Chile, explicó que la fecha de salida es una aspiración para transmitir un mensaje y que, si el resto del mundo no se mueve, la transición será más lenta.
Sin embargo, no es el único desafío que enfrenta la firma a nivel local. Un estudio de KPMG encargado por PMI estima que el 57,9% del consumo de cigarrillos en Chile es ilícito, lo que equivale a unos 6.800 millones de unidades. ¿Qué debería hacer el país con estas cifras? “Tomárselo en serio. Esta es la respuesta corta. Este es un gran problema social, económico y de seguridad”.

Harpantidis planteó que a nivel global “lo vemos cada vez más en distintas partes del mundo: los ingresos del comercio ilícito de cigarrillos están financiando organizaciones criminales, que hoy adquieren incluso otra dimensión, porque estas organizaciones están conectadas con el narcotráfico, el tráfico de personas e incluso las armas”.
Adicionalmente, cuestionó que se excluya a la industria de las discusiones de política pública. “En el mundo de hoy, resolver un problema excluyendo a los principales actores, a los que están trayendo innovación... no es normal”, afirmó.
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