El fuerte aumento en el precio del combustible y sus efectos en la industria aérea marcaron la participación de Roberto Alvo, CEO de LATAM Airlines Group, en el evento Wings of Change Americas de IATA, realizado en Santiago.
El ejecutivo sostuvo, en conversación con la periodista Gabriela Frías, que el escenario actual obliga a traspasar costos a precios y podría impactar la oferta de vuelos en los próximos meses, aunque aseguró que la demanda por viajar se mantiene sólida.
Alvo explicó que la industria ya ha enfrentado ciclos de precios altos, pero advirtió que la velocidad del alza actual no tiene precedentes. “Lo que no nos había pasado nunca es un aumento de precio tan rápido, violento y fuerte”, afirmó.
El ejecutivo dimensionó el impacto global del fenómeno: “Las líneas aéreas del mundo entero consumen cerca de US$300.000 millones en jet fuel. Y si duplicas el precio, que es la situación actual, estás hablando de 300.000 millones de dólares más, en una industria que espera ganar 4%, o esperaba ganarlo”.
En ese contexto, planteó distintos escenarios para el precio del combustible. Según indicó, un rango optimista lo ubicaría entre US$100 y US$120 durante este año, aunque no descartó escenarios más complejos. “Verlo a 140 o 150 a fin de año es un escenario, es una posibilidad que no está descartada”, sostuvo.
El impacto no se quedaría solo en los costos. Alvo anticipó ajustes en el mercado: “Este aumento de costos tiene que ser traspasado a precios. Y si esto se mantiene, creo que vamos a ver impactos en la oferta en los próximos meses”.
LATAM dice estar preparada para enfrentar este escenario
Pese al complejo escenario internacional, el ejecutivo aseguró que el interés por viajar no ha mostrado señales de deterioro. “Nosotros hemos visto demandas sanas”, señaló. Incluso en medio de tensiones globales, añadió que “todo lo que hemos visto en los últimos 35 días que ha pasado en el mundo no ha tenido un efecto en el interés o la voluntad de la gente de viajar”.
"Todo lo que hemos visto en los últimos 35 días que ha pasado en el mundo no ha tenido un efecto en el interés o la voluntad de la gente de viajar"
Roberto Alvo, CEO de LATAM Airlines Group
Esta resiliencia de la demanda ha sido clave para sostener la operación, aunque el CEO advirtió que el comportamiento podría cambiar si el escenario se prolonga. “Si esto se resuelve de manera relativamente rápida, no veo ninguna razón para que eso no cambie. Pero hoy en día, desde ese punto de vista, nosotros no lo vemos”.

Roberto Alvo planteó que el contexto actual encuentra a la compañía en una posición favorable para absorber shocks externos. “Esto ocurre en el mejor momento de la historia de LATAM”, afirmó. En esa línea, agregó que “nos hemos puesto en una situación en la cual sabemos absorber este tipo de crisis”.
El ejecutivo advirtió que no todas las aerolíneas enfrentarán el escenario de la misma forma. “Empresas que tienen acceso a un tráfico que es mucho más susceptible al precio o que tienen estados financieros débiles van a tener un momento un poco más difícil”, señaló.
Críticas a políticas públicas y falta de visión regional
Más allá del corto plazo, Alvo abordó las debilidades estructurales de la aviación en América Latina, con foco en la falta de políticas públicas que impulsen el crecimiento del sector. “El problema que tenemos en Chile es que todos llegan a Santiago y Santiago es lo menos interesante de Chile”, afirmó, al referirse al potencial turístico del país.
El ejecutivo criticó la ausencia de una estrategia de largo plazo y sostuvo que Chile podría multiplicar su número de turistas. “Tenemos 7 millones de turistas. Probablemente deberíamos tener 20 o 30 millones. El problema es que nunca hemos generado una buena política de comunicación e incentivo de eso”.
En esa línea, enfatizó el impacto económico de la industria aérea sobre las economías. “Se para la industria aérea, se para el mundo”, afirmó, y aseguró que el sector actúa como un motor clave para otras actividades económicas.

También cuestionó decisiones regulatorias en la región, como el aumento de impuestos o restricciones al turismo. A modo de ejemplo, mencionó el caso del aeropuerto de Lima, que inició a fines del año pasado el cobro de la TUUA para conexiones internacionales. “Una familia de cuatro (personas), ida y vuelta, tiene que pagar US$100”, ejemplificó.
Respecto de Chile, Alvo valoró avances iniciales en el diálogo con autoridades, pero planteó la necesidad de optimizar el uso de la infraestructura existente antes de impulsar grandes inversiones. En el caso del aeropuerto de Santiago, pese al aumento de superficie, sugirió mejorar la eficiencia operativa y la coordinación entre todas las entidades públicas.
“En los próximos seis meses, lo que podemos hacer es mejorar el uso de la infraestructura que tenemos y optimizarla”, afirmó.
Desafíos en la cadena de suministro seguirán por años
Otro de los temas abordados fue la crisis en la cadena de suministro para la aviación, que ha afectado la entrega de aviones y motores a nivel global. Alvo diferenció dos problemas: la producción de aeronaves y las fallas en motores. Sobre este último punto, advirtió que la situación persistirá. “No se van a resolver estos problemas en lo que queda de la década”, afirmó.
El CEO de LATAM también cuestionó a los proveedores por incumplimientos en estándares de calidad. “Tenemos que ser capaces de exigirle a nuestros proveedores que cumplan lo que prometen”, sostuvo.
A su juicio, la industria debe aprender de la experiencia reciente. “Lección aprendida no puede ser lección olvidada”, enfatizó.
Pese al complejo escenario global, Alvo cerró con un tono de moderado optimismo. “Yo termino siendo razonablemente tranquilo”, afirmó.
El ejecutivo resumió su mirada con dos conceptos: “confianza y prudencia”, y señaló que la industria debe avanzar con cautela sin frenar su desarrollo. En paralelo, insistió en la necesidad de acelerar transformaciones estructurales, especialmente en materia energética y regulatoria.
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