7 de cada 10 chilenos viven con preocupación constante por sus deudas, reveló un sondeo de Defensa Deudores. La encuesta evidenció que el endeudamiento no solo golpea el bolsillo, sino que también deteriora la tranquilidad, la salud emocional y la vida personal.
Al preguntar cómo se relacionan sus deudas con el bienestar emocional, un 63,4 % respondió que las deudas afectan directamente su tranquilidad, mientras que un 29,9 % señaló que ambas dimensiones se han ido afectando mutuamente. Solo un 0,7 % no percibe relación entre ambos factores.
TE PUEDE INTERESAR: Ahorro de los hogares cayó durante el último trimestre de 2025
“Las cifras confirman que la deuda no es solo un problema financiero, sino una experiencia de estrés crónico que se instala en la vida cotidiana. Impacta el sueño, deteriora las relaciones personales y termina condicionando la toma de decisiones, muchas veces desde el miedo o la urgencia", señaló Ricardo Ibáñez, abogado y fundador de Defensa Deudores.
"Cuando la preocupación por las deudas se vuelve permanente, deja de ser un asunto puntual y pasa a afectar directamente la salud mental y la calidad de vida de las personas”, añadió.
Intensificación con el paso del tiempo
El impacto tiende a intensificarse con el tiempo. Un 51 % de los encuestados reconoció que su bienestar emocional ha tenido “altos y bajos, con momentos difíciles” desde que las deudas se volvieron una preocupación central, y un 36,8 % afirma que su estado emocional ha empeorado progresivamente.
En contraste, solo un 9,4 % indicó haber experimentado una mejora, generalmente asociada a ordenar su situación financiera o buscar apoyo.
Esta presión constante genera malestar intenso: un 76,5 % aseguró que las deudas afectaron mucho su tranquilidad en las últimas semanas, mientras que solo un 5,8 % reportó un impacto bajo o nulo.
Entre los efectos concretos, un 71 % vive con angustia permanente, un 43,9 % presenta dificultades para dormir, y un 41 % siente que no tiene salida. Otros síntomas frecuentes incluyen tristeza o desánimo (38,7 %), culpa o vergüenza (35,4 %) e irritabilidad (32,2 %). En lo conductual, un 30 % evita enfrentar el problema y un 26,4 % sufre problemas de concentración o rendimiento.
“Cuando una persona siente que no tiene salida, deja de enfrentar el problema y entra en una espiral de angustia. Ahí es donde el daño ya no es solo económico, sino también psicológico y social”, advirtió Ibáñez.
Consecuencias en los vínculos afectivos y proyectos personales
El sondeo también mostró que las deudas afectan la vida cotidiana y los vínculos. Más de la mitad de los consultados (56,4 %) afirmó que sus proyectos y planes de vida se han visto perjudicados, seguido por las relaciones familiares o de pareja (50,1 %) y la salud física (38,7 %).
Además, un 30,5 % se aisló de otras personas y un 19,7 % experimentó efectos negativos en su desempeño laboral o académico.
En este contexto, un 20,4 % recurrió a un abogado para enfrentar su situación de deudas. “Muchas personas piden ayuda cuando el daño emocional ya es alto. Por eso es clave enfrentar el problema a tiempo e informarse bien, porque sí existen vías para evitar el sobreendeudamiento, ordenar una deuda y prevenir una quiebra", señaló el fundador de DefensaDeudores.cl
"Son mecanismos reales, regulados por la Ley de Insolvencia y Reemprendimiento, y pedir ayuda no es un fracaso, sino una forma concreta de recuperar control, estabilidad y bienestar”, concluyó Ibáñez.