"La conversación sobre dinero nunca es solo sobre dinero”, señaló Francisca Bravo, abogada y autora del libro 'Lo nuestro ¿es nuestro?', en conversación con Chócale. En efecto, son pocas las parejas que abordan las finanzas antes de irse a vivir juntas, sin embargo, este silencio puede tener un alto costo, tanto emocional y patrimonial.
Desde su experiencia profesional, Bravo advirtió que hablar de dinero implica abordar también ambiciones, expectativas, temores y confianza. “Es una conversación muy íntima y muy pocos se atreven a tenerla”, aseguró.
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Beatriz Cereceda, fundadora de la consultora Ordenar.me, identificó que principal obstáculo es la falta de comunicación financiera. “Muchas veces las parejas se concentran en cosas prácticas: quién se trae la tele o qué lado de la cama prefiere cada uno… Pero pocas veces se sientan a hablar en serio sobre cómo van a administrar la plata”, sostuvo.
En este sentido, ambas expertas coincidieron en que la planificación financiera compartida debe entenderse como una conversación de pareja, más que como solo una fórmula contable. Para la autora, evitar este tipo de diálogo suele estar motivado por el miedo —especialmente en el caso de las mujeres— a parecer controladoras o poco románticas.
“Si eres mujer, arrastras estigmas culturales que dicen que hablar de plata te vuelve interesada, cuando muchas aún esperan que ‘les pidan matrimonio’, como si la formalización fuera solo decisión del hombre”, explicó.
Repartir gastos sin generar tensiones
Existen distintas formas de organizar las finanzas en pareja. Cereceda explicó tres modelos que suelen funcionar en la práctica, aunque con una advertencia: No existe una fórmula única. Lo fundamental es que el acuerdo sea conversado y revisado periódicamente.
El primer enfoque se basa en realizar aportes proporcionales al ingreso, donde cada persona contribuye a los gastos según su capacidad económica.

“Si una persona gana el 60% del total entre ambos, y la otra el 40%, esa misma proporción se aplica al pago de gastos”, explicó. Este sistema evita desequilibrios cuando hay diferencias salariales y contribuye a una relación más equitativa también en lo emocional.
Otra alternativa para distribuir los gastos es lo que la fundadora de la consultora denominó el 'miti-miti consciente'. En este caso, todo se divide en partes iguales, aunque solo resulta viable si ambos tienen ingresos similares. La experta advirtió que aplicar este modelo sin diálogo puede generar resentimientos en la pareja. “Lo importante es que se haga con conciencia y no por costumbre. Que se converse”, subrayó.
👉 Dividir los gastos en partes iguales es viable solo si ambas personas tienen ingresos similares
El tercer método consiste en mantener una cuenta común para los gastos compartidos y, en paralelo, conservar cuentas individuales. Se trata de un esquema ideal para equilibrar compromiso y autonomía. Cereceda detalló que, bajo esta modalidad, se acuerda un monto mensual para cubrir necesidades conjuntas, mientras que el resto del dinero permanece en las cuentas personales. Según la experta, esta fórmula ayuda a evitar conflictos por compras personales y resguarda la libertad de cada uno.
Ahora bien, Bravo recalcó que, más allá del sistema elegido, es clave conservar cierto grado de independencia económica, especialmente en contextos donde uno de los dos aporta con tiempo a labores de cuidado no remuneradas. “Cuando todo el dinero de la familia se concentra en una cuenta a la que solo uno tiene acceso, estamos frente a una anomalía”, alertó.
Las recetas para el caos
Entre las dificultades económicas que suelen enfrentar las parejas que comienzan a vivir juntas, las expertas identificaron ciertos patrones. Uno de los principales: Evitar hablar del tema. “Muchos creen que si se toca el tema de la plata es porque ‘no hay confianza’, cuando en realidad es todo lo contrario: hablar de dinero demuestra madurez y compromiso”, aseguró Cereceda.
La abogada Francisca Bravo respaldó esta afirmación con datos. En su investigación "Radiografía Puertas Adentro 2024", realizada a más de 1500 mujeres, encontró que el 30% de las encuestadas desconoce parcial o totalmente los ingresos y deudas de su pareja. Asimismo, el 24% nunca ha hecho un presupuesto, mientras que el 35% solo lo realiza en situaciones de emergencia.
Otra práctica riesgosa, según la fundadora de Ordenar.me, es unir todas las finanzas sin acuerdos claros. “Poner todo el sueldo en una sola cuenta y asumir que funcionará ‘por amor’ es una receta para el caos”, dijo. También advirtió sobre la infidelidad financiera: esconder deudas o compras importantes sin comunicarlo.

Para Bravo, otro error es asumir que los aportes deben ser iguales, sin reconocer las diferencias de ingreso o el valor económico del trabajo doméstico. “Esa ‘igualdad’ superficial puede generar desequilibrios profundos”, aseguró.
Cómo protegerse legalmente: Contratos y acuerdos
Aunque muchas parejas no formalizan su relación, Bravo recordó que existen mecanismos legales para proteger las finanzas y el patrimonio común.
“El matrimonio y el Acuerdo de Unión Civil (AUC) en Chile son, en esencia, contratos legales”, explicó. Estas figuras otorgan derechos como herencia, elección de régimen de bienes, acceso a compensaciones económicas y beneficios previsionales.
En caso de no optar por estas vías, las parejas pueden recurrir a contratos entre particulares para regular aspectos económicos, como la compra de bienes en conjunto o la creación de sociedades de inversión. “Estos acuerdos deben hacerse caso a caso y con asesoría legal, ya que no existe un marco normativo específico que los regule integralmente”, advirtió.
También, Bravo recomendó pactar de forma anticipada mecanismos que reconozcan el aporte de quien realiza trabajo doméstico. Esto incluye cotizaciones previsionales, acuerdos de corresponsabilidad patrimonial y distribución justa del dinero familiar.
Consejos finales para las finanzas en pareja: Hablar, acordar y revisar
Cereceda entregó una guía simple para iniciar la conversación: “Antes de decorar el departamento o planear el viaje a la playa, siéntense a conversar sobre: ¿cuánto gana cada uno?, ¿hay deudas?, ¿qué valoran más: ahorrar, disfrutar, invertir?”, recomendó.
La clave, según ambas expertas, está en hablar con honestidad, sin juicio ni vergüenza. “No tiene que ser una charla densa ni con calculadora en mano. Puede ser con un café, en pijama o camino al súper”, dijo Cereceda.
Para Bravo, la equidad comienza con acuerdos explícitos: “Una pareja que quiere vivir en equidad debe diseñar un sistema financiero que refleje eso: con autonomía, corresponsabilidad y transparencia”. En definitiva, ambas coinciden en que el dinero, bien gestionado, puede ser una herramienta para fortalecer el proyecto común. Porque sí: el amor también se cuida desde la billetera.
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