La historia de Nudo Nativo: El arte de tejer bienestar, comunidad y emprendimiento

Lo que comenzó como un refugio emocional en el arte textil, hoy es una comunidad creativa que profesionaliza el oficio y promueve el arte como herramienta de transformación social.

Sofía Manzanares, fundadora de Nudo Nativo, cuenta que la idea nació hace cinco años, en medio de un momento personal complejo. En el arte textil encontró una vía de escape emocional que, con el tiempo, se transformó en un proyecto de alcance regional.

Lo que comenzó con la venta de kits de macramé y videos tutoriales pronto se transformó en una plataforma de formación, “y en una comunidad creativa de más de 100.000 personas y más de 4.000 alumnas”, relató.

La pandemia marcó un punto de inflexión para el emprendimiento. El auge de los talleres virtuales permitió que más de 80 mujeres se conectaran al primer curso en línea. Desde entonces, el proyecto ha mantenido un crecimiento constante, ampliando su propuesta para responder a nuevas demandas.

Uno de los principales retos ha sido el aprender adaptarse. Con el fin de las restricciones sanitarias, el formato digital perdió fuerza, lo que obligó a replantear el modelo. Tuvieron que reinventarse, volver a lo presencial y combinar lo mejor de ambos mundos.

Entregar experiencias transformadoras

En un mercado saturado de propuestas creativas, Nudo Nativo busca diferenciarse mediante un enfoque terapéutico con sentido social. “No enseñamos solo una técnica, entregamos experiencias transformadoras”, afirmó la fundadora.

Muchas de sus alumnas hoy generan ingresos con lo aprendido, ya sea vendiendo sus creaciones o liderando sus propios talleres. Fue precisamente en este punto donde enfrentaron uno de sus mayores desafíos.

Romper el estigma de que no se puede vivir del arte. Cuestionar esa creencia, darle valor al oficio manual, y al mismo tiempo, profesionalizar algo que nace desde lo emocional” añadió.

Manzanares destacó que la esencia del proyecto se mantiene intacta, aunque han sabido adaptarse a distintos contextos. El emprendimiento ha evolucionado de un taller artesanal, a una plataforma de formación profesional donde convergen arte, emocionalidad y acompañamiento. Actualmente, ofrecen cursos de arteterapia, experiencias creativas para empresas y programas de mentoría.

La comunidad de Nudo Nativo se ha extendido a más de 10 países, colaborando con empresas como Volvo y Cardiff, además de trabajar con municipios, fundaciones y programas de reinserción social en diversos puntos de Latinoamérica.

Nuevas propuestas, pero con un mismo objetivo

A futuro, Manzanares planea abrir un espacio físico de formación creativa en Santiago, publicar un libro y continuar profesionalizando su modelo educativo. Además, se encuentra trabajando en nuevas alianzas con instituciones vinculadas a la salud, la educación y el bienestar emocional, tanto en Chile como en el extranjero.

La marca también apuesta por la innovación, mediante programas híbridos, mentorías para emprendedoras del ámbito creativo y una nueva oferta cursos digitales.

“Queremos que el arte llegue a donde más se necesita: escuelas, cárceles, hospitales, empresas. Creemos profundamente en su capacidad de transformar vidas”, señaló Sofía.

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